En Rusia, el transporte es bueno, bonito y barato (o gratis en algunos casos)

Llegar hasta Rusia desde el continente americano es caro, un viaje redondo saliendo desde la Ciudad de México tiene un costo de más de 800 dólares, a eso se le agrega el precio de los boletos, el hospedaje, las cervezas para la celebración de la victoria o el consuelo de la derrota. Pero este año, durante la Copa Confederaciones, y el próximo durante el mundial, hubo algo diferente comparado a Sudáfrica y Brasil: en Rusia, el transporte es bueno, bonito y barato (o gratis en algunos casos).

El comité organizador de este evento sabe de la enormidad del país más grande del mundo, por lo que se dio a la tarea de ver cómo apoyar a los miles de fanáticos que venían de diferentes partes el orbe a apoyar a su selección favorita. Para eso ideó un plan maestro que daba transportación gratuita a todos los medios de comunicación y a los aficionados que se dieron cita en Rusia para la Copa Confederaciones.

En las ciudades sede, a los periodistas se les entregó una tarjeta para viajar sin costo dentro del metro, autobús, metrobús o trolebús; mientras que, a los fanáticos, con su Fan-ID que los identifica en alfabeto latino y cirílico, así como con su boleto de juego, pueden tomar el transporte público como los rusos y moverse hacia el estadio y de regreso.

Las ciudades de este país euroasiático cuentan con varias opciones de transporte, que de por si tienen un precio muy accesible de solo 25 rublos por viajes, o el equivalente a 7 pesos, poco menos de un dólar. La mayoría contiene señalamientos en inglés, ruso y el idioma local; y cuando te subes pasa una persona para cobrarte desde la comodidad de tu asiento. Para saber dónde bajarte es sencillo: el vehículo avisa con una voz la siguiente parada en varios idiomas y se detiene automáticamente en las paradas debidamente marcadas.

Pero quizás lo que más sorprendió, es que el gobierno ruso haya tenido la gran idea de darle transporte entre ciudades a los miles de fanáticos que se dieron cita aquí para la copa. Un viaje redondo de Kazán a Moscú cuesta alrededor de 190 dólares, pero gracias a la iniciativa gubernamental, el costo es totalmente gratuito para los poseedores de su Fan-ID y entrada al partido de aquel día. Lo que es mejor: el tren te lleva a la ciudad requerida unas horas antes y te recoge al finalizar, para que no tengas que pagar alojamiento en la sede que estés visitando.

¿Y son cómodos? Que, si no, todos los trenes que viajen largas distancias tienen cuartos de dos a cuatro personas de capacidad con igual número de camas. Hay luz en cada lugar, música en tu asiento, televisión y también dónde conectar tus aparatos electrónicos. Llegando la noche los asientos se convierten en camas y la compañía de locomotoras provee a cada pasajero son una cobija, una sábana y una almohada.

Cada vagón cuenta con dos baños muy limpios, una cafetera para calentar agua ya sea para café o té y cada cuarto tiene su propia mesa para aquellos que, como yo, ocupan trabajar.

Lo mejor es el ambiente. Mi tren de Kazán a Sochi contaba con 23 vagones, uno de ellos restaurante bar que curiosamente estaba lleno de rusos bebiendo hasta altas horas de la noche. En mi vagón conocí a Vladimir y sus hijos, una familia que había seguido a México durante toda la copa y ahora iban al juego por el Tercer Lugar. Vlad, se encargó de contarme toda su vida utilizando Google Translate para que nos entendiéramos, mientras que me invitó de una rica comida rusa que fue rematada con un té caliente cuando afuera ya lucía oscuro pero el tren tenía más vida que el bosque por el que pasábamos.

La experiencia de viajar más de 10 mil kilómetros, doce horas, en tren de una ciudad a otra es única. Apenas se realizaron cinco paradas en diferentes pueblitos rusos y llegué pronto a mi destino. Por fin podía conocer la capital rusa tras varios días de competencia. Y esperen que el año que viene para la Copa del Mundo todo se pondrá mejor. En Rusia, el transporte es bueno, bonito y barato (o gratis en algunos casos) y se disfruta como si estuviera en familia, pero ahora con mi familia rusa.

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