A Osorio no le importa lo que pienses de él

Si pudiéramos definir un deporte nacional, claro después del futbol, sería “mentársela al director técnico de la Selección Mexicana actual”. Ya que nunca estamos contentos.

Si calificamos al mundial, que por qué no lo hicimos más pronto. Si ganamos la Copa de Oro, que por qué no goleamos a los países caribeños. Si participamos en torneos internacionales, que por qué no avanzamos más allá de las Semifinales.

Tras la goleada recibida ante Alemania, todos quieren que renuncie el estratega actual, pero les tengo noticias a todos: a Osorio no le importa lo que pienses de él.

Y antes de que me digas “cálmate defensor del colombiano”, te recuerdo que yo solo te estoy informando mi experiencia vivida aquí en Rusia. Desde que llegué el 15 de junio, me la he pasado en el hotel de concentración del Tricolor, buscando la información de primera mano, esperando hablar con jugadores o con el mismo “profe” para transmitirte a ti lector un poco de lo que se vive en la Copa Confederaciones.

¿Y qué he aprendido? Que mientras en México los medios de comunicación crucifican a Osorio por perder, buscan que renuncie por ganar “sin gustar” o simplemente esperan que juegue como si México fuera Alemania, Chile o Brasil; mientras tanto, el estratega del Tri se encuentra tranquilo, bajando a cenar junto al equipo, bromeando con los jugadores y en general viviendo este proceso con una tranquilidad que ya quisiera cualquier monje budista de Nepal.

El técnico azteca se levanta temprano, realiza sus ejercicios y luego se pone a estudiar al rival en turno. Se aprende nombres, posiciones, edades, formas de jugar al futbol. Después desayuna con el grupo para luego regresar a seguir analizando al contrincante. Aprende cómo se va a parar el rival, busca algún jugador que pueda ser capaz de parar al delantero del equipo contrario, en fin, se prepara noche y día.

¿Y por qué tanta tranquilidad? Después de mucho tiempo, por primera vez en México se cree en los procesos. Antes nos habían acostumbrado a cambiar de técnico cada dos años, supuestamente “humillados” porque no nos podemos comparar con las potencias del balompié. Pero seamos sincero: nuestra realidad actual detrás de la pelota es un equipo que se encuentra en el Top 10, pero que todavía no tiene madera para ser campeón.

Yo no vengo a defender al estratega colombiano, tampoco vengo a dar la respuesta a la pregunta de “por qué no podemos ser campeones”, solo vengo a comunicarte estimado lector, que mientras te desgarras en redes sociales con análisis de por qué Carlos Vela no entró o Giovanni dos Santos sigue jugando; pues mientras tanto a Osorio no le importa lo que digas de él.

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