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‘Misionero’ Castillo: Extranjeros de bajo nivel le quitan oportunidades a jóvenes mexicanos hasta en la Sub-20

Hugo Norberto Castillo durante una visita a las escuela de las Águilas del América en El Monte.

Hugo Norberto Castillo durante una visita a las escuela de las Águilas del América en El Monte.

(Eduard Cauich)

El argentino Hugo Norberto Castillo llegó a las Águilas del América en 2002, año en el que con un gol de cabeza en tiempos extras le dio el título al equipo de Coapa tras una larga sequía de campeonatos.

El ‘Misionero’ es aún recordado con cariño por ese título que conquistaron ante el Necaxa tras estar abajo 2-0 en el juego de ida y conquistar después el título en el partido de vuelta por 3-1 en el marcador global.

En el año 2007 se retiró del futbol profesional tras 10 años de trayectoria en la liga mexicana. En 2014, regresó a México, donde trabajó en el Atlas como director técnico del conjunto Sub-20 y hasta llegó a ser entrenador interino de los Rojinegros.

Después de su salida del Atlas, Castillo estuvo recientemente como invitado especial de las visorías del Nido Águila en El Monte, como le llaman a las escuelas del América.

En entrevista con HOY Deportes, Castillo dijo que la regla 10/8, la cual permite alinear hasta 10 extranjeros en un equipo de la Liga MX, es un reglamento absurdo y que limita el desarrollo del talento joven en México.

“Se cortan las oportunidades para los chicos que están trabajando y que se están esforzando. Se vuelve un cuello de botella, donde solamente pasan uno o dos al primer equipo”, indicó Castillo, quien calcula que existen entre 300 o 400 jóvenes en Fuerzas Básicas en los equipos de la Liga MX en busca de oportunidades.

“Siguen llegando buenos extranjeros a la Liga MX, el problema es la cantidad. De los 10 extranjeros que tiene un equipo, no son de primer nivel los 10”, expresó el nacido en Capiovi, Misiones, Argentina, hace 45 años. “Si vamos fecha por fecha, hay extranjeros que ni alinean o que están en la banca. Juegan en la Sub-20, entonces ese jugador que juega en la 20 le saca un lugar al chico de fuerzas básicas, eso me parece absurdo”.

Castillo dijo que el golpe bajo lo sufren los jóvenes cuando están disputando un puesto en el primer equipo y se lo gana un extranjero de bajo nivel.

“¿Dónde queda el sacrificio?”, expresó el exfutbolista.

“A largo plazo, le va a perjudicar. ¿A quién? A la selección porque no va a tener un abanico de posibilidades para escoger una selección”, indicó el delantero que también jugó en el Monterrey, Atlas y Santos.

Además de El Monte, Castillo estuvo en las academias oficiales del América en las localidades de Castroville y San Francisco.

Gratos recuerdos

Castillo dijo estar muy agradecido con las muestras de cariño de la gente en California, pues muchos le agradecen el gol que terminó con 13 años sin campeonato de las Águilas. “No me deja de sorprender cómo la gente me recuerda con ese momento, para mí eso es muy satisfactorio. Si ha pasado tanto tiempo y la gente te sigue recordando, es porque has dejado huella”, aseveró.

“El América es un equipo en el cual se mueven masas, donde se presente y se pare. El salir campeón con el América, por el gol, de la forma en la que se dio, ha sido muy importante para mí y me sirvió mucho en mi carrera”.

Sobre la polémica que surgió tras la victoria del entonces “equipo hermano”, Castillo dijo que el partido fue muy cerrado y no pudo haber ningún tipo de arreglo entre los dos equipos.

“Lo cierto es que Adolfo Ríos atajó un par de jugadas de gol. Sobre el final del primer tiempo de tiempo suplementario, fue una jugada de corner que Álvaro Ortiz lanza y obviamente mi marca mía se pierde y tuve suerte”, describió.

Luis Roberto Alves (der.) y Hugo Castillo.

Luis Roberto Alves (der.) y Hugo Castillo.

(Etzel Espinosa / EPA)

Fundación Castillo

Tras su retiro, Castillo volvió a Argentina para crear la Fundación Castillo, la cual ayuda a niños a tener una formación deportiva y personal.

“Recorrí el estado de donde yo soy y recorrí rincón tras rincón, y vi una cantidad de chicos que no tenían ninguna posibilidad de practicar un deporte de manera ordinaria y con alguien capacitado”, señaló el exjugador.

Castillo dijo que la satisfacción más grande de un entrenador en fuerzas básicas es la formación de una persona, no de un jugador. ‘El Misionero’ explicó que cuando un niño adopta el deporte como una forma de vida, lo aleja de lugares y personas negativas.

“La formación de una persona va por encima de la formación como jugador”, aseveró el exatacante de las Águilas.


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