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Futbol, ansiedad y tensión...

Tras confirmarse los atentados, fans se resguardaron en la cancha del estadio Stade de France en Seine-Saint-Denis, sede del amistoso Francia vs Alemania.

Tras confirmarse los atentados, fans se resguardaron en la cancha del estadio Stade de France en Seine-Saint-Denis, sede del amistoso Francia vs Alemania.

(MIGUEL MEDINA / AFP/Getty Images)

Mientras las noticias de una matanza se filtraban entre el público y las sirenas de los autos patrulla de la policía se escuchaban afuera, miles de aficionados al futbol deambulaban por el Stade de France, renuentes a abandonar el recinto aparentemente seguro.

Los espectadores no cayeron en pánico, pese a escuchar las explosiones provenientes de una zona cercana, parte de una carnicería que se desataba en la ciudad y que dejó decenas de muertos en múltiples atentados. Pero hubo mucha ansiedad y tensión.

Durante el primer tiempo del partido amistoso entre las selecciones de Francia y Alemania el viernes, dos explosiones se escucharon cerca. La primera, alrededor de las 9:20 de la noche, fue un estallido corto y seco.

“Los escuchamos, pero pensamos que se trataba de artefactos caseros o juegos pirotécnicos”, comentó el fanático Frederic Lavergne a The Associated Press mientras salía del estadio. “En ese momento no teníamos idea de lo que era”.

El siguiente “estallido” se escuchó pocos minutos después, y se oyó claramente en la noche fría.

Los ataques se registraron cerca de dos de las entradas al estadio y en un restaurante cercano de la cadena McDonald’s, de acuerdo con Gregory Goupil del sindicato de la Policía Nacional, cuya región incluye el área alrededor del estadio. Dijo que al menos tres personas murieron en los ataques.

El defensor francés Patrice Evra detuvo momentáneamente su carrera al escuchar el estallido. Al recibir el balón en el extremo izquierdo, cercano a donde las explosiones sucedían detrás de él, Evra se detuvo y miró hacia arriba antes de seguir jugando.

El ruido dentro del estadio era poco en ese momento, dado que el partido ofrecía pocas emociones, y el sonido de las sirenas afuera era fuerte, al igual que el de las hélices de los helicópteros de la policía que sobrevolaban la zona.

Para el final del partido, que Francia ganó 2-0, el ambiente era de silencio sombrío, mientras las noticias se filtraban por medio de teléfonos móviles y las redes sociales informaban de la matanza.

Lo que habría sido el festejo del triunfo de Les Bleus se tornó en una noche de angustia. Algunas personas seguían cantando cerca del silbatazo final, pero un sentimiento deprimente se había apoderado de la mayoría de los presentes.

Momentos después que el árbitro decretara el final del encuentro, cientos de aficionados invadieron la cancha. Al principio, el personal del estadio en sus chalecos fluorescentes parecía confundido por la conmoción. Pero pronto resultó evidente que los aficionados sólo querían mantenerse en el césped en lugar de atreverse a salir.

“Preferimos permanecer en la cancha; ahí era donde nos sentíamos más seguros”, declaró Lavergne. “Se nos dificultaba entender las explicaciones dadas en el estadio”.

Después de un segundo aviso al público que aseguraba a los aficionados que era seguro abandonar el estadio y tomar transporte público, la gente empezó a salir.

Francia será la sede de la Eurocopa el próximo año, y el duelo del viernes era uno de los pocos encuentros que le quedaban al técnico Didier Deschamps para poner a prueba a la selección antes del torneo.

Ahora se abren las dudas sobre si será seguro montar el torneo, con 24 equipos participando en juegos en diferentes partes del país.


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