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La tarde de Ekaterimburgo en el que los Dioses del futbol le sonrieron a México

(Martin Meissner / AP)

México, beneficiado por el improbable triunfo de Corea del Sur sobre Alemania, clasificó de milagro a los octavos de final de la Copa del Mundo tras ser goleado 3-0 por Suecia.

México necesitaba de solamente un empate ante los suecos, que habían perdido ante el campeón del mundo. Pero el equipo de Juan Carlos Osorio fue goleado en la Arena de Ekaterimburgo y justo cuando los aficionados mexicanos abandonaban el inmueble con el rostro de la eliminación, llegó el tanto de Kim Young-gwon para confirmar la eliminación de los alemanes.

La noticia llegó hasta las tribunas, en donde miles de mexicanos que fueron otra vez mayoría, agitaron las banderas, como si su equipo hubiese metido el gol de la clasificación.

El pase a los octavos de final maquilla un terrible partido de la selección mexicana, que después de dar dos buenas exhibiciones ante Alemania y Corea del Sur, no tuvo respuesta ante el juego físico y eficaz del rival.

Ludwig Augustinsson, de Suecia, anotó al minuto 50 en una jugada un tanto casual, pues el balón fue “rebanado” por un compañero antes de fusilar a Guillermo Ochoa.

Luego, México entró en una desconcentración total, de la cual nunca se recuperó y no tuvo respuesta. Suecia estuvo cerca de anotar el segundo hasta que llegó una falta dudosa de Héctor Moreno dentro del área, pero el árbitro Nestor Pitana marcó la pena máxima.

Andreas Granqvist anotó con fuerza por arriba a la derecha de Ochoa y el partido se puso cuesta arriba al minuto 62.

La noche le llegó a México cuando Edson Álvarez, al minuto 74, anotó en su propia meta en un gol un tanto chusco, pero que confirmó la mala noche del equipo azteca, totalmente desmotivado

El cuadro sueco luego quitó el pie del acelerador sino el Tri se hubiese llevado más goles.

Luego llegó la noticia del segundo gol de Corea, y los mexicanos volvieron a festejar.

Tras el pitazo del árbitro argentino Pitana. Javier Hernández tuvo que reunir a los jugadores para hablar con ellos. Muchos estaban desconcertados y hasta lloraban.

Así fue la tarde del Tri en Ekaterimburgo, en el cual los Dioses del futbol y las frías matemáticas le dieron el pase a los aztecas en tierras rusas, y en el que el campeón del mundo se despidió con la “cola entre las patas”.


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