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EE.UU. deja atrás su gran fracaso y se enfoca en el futuro; va ante Bosnia en Carson este domingo

JOVEN EJEMPLAR: Paul Arriola (21) es visto como uno de los nuevos líderes de la selección estadounidense.

JOVEN EJEMPLAR: Paul Arriola (21) es visto como uno de los nuevos líderes de la selección estadounidense.

(AP )

Pese a no clasificar al Mundial de Rusia en junio, la vida sigue para la selección de Estados Unidos. Desde el 10 de enero ha realizado su ya tradicional campamento de invierno en las instalaciones del StubHub Center de Carson, y este domingo lo culminará enfrentando a Bosnia y Herzegovina en un partido amistoso en el mismo escenario.

Ante la salida de Bruce Arena tras el fracaso en Trinidad y Tobago de octubre, Dave Sarachan tomó las riendas de la selección hasta que se encuentre a un nuevo técnico para formalmente comenzar un nuevo proceso de cara al Mundial de Catar 2022.

Para el campamento y el duelo ante Bosnia, Sarachan aprovechó la oportunidad para llamar a varios jóvenes y caras frescas entre los 29 jugadores que convocó para que empiecen a forjar su camino dentro del combinado estadounidense.

“Se trata del futuro y de la oportunidad. 21 de estos jugadores tienen menos 24 años de edad, esto nos emociona mucho”, dijo el exentrenador auxiliar del Galaxy de Los Ángeles. “Claramente sentimos que queremos darle un vistazo a estos jugadores que tienen una oportunidad para ser parte de la selección en los años venideros. El balance que tenemos es bueno y obviamente quisimos traer elementos que vienen de buenas temporadas y que tienen una buena edad pensando en el futuro”.

Entre los jugadores de más experiencia destacan el mediocampista Paul Arriola y los delanteros Juan Agudelo, Gyasi Zardes, Jordan Morris.

Zardes, de 26 años, quien es exjugador del Galaxy y que ahora juega con Columbus, es el jugador con más convocatorias (37) en el grupo. Agudelo, de 25 años, le sigue con 27.

El portero Bill Hamid, de 27 años, es el único jugador que proviene de un equipo fuera de EE.UU. y Canadá. Juega con el FC Midtjylland de Dinamarca.

Por su parte Paul Arriola, exjugador de los Xolos de Tijuana que ahora es parte del D.C. United de las MLS, es el único seleccionado que estuvo en la cancha del Ato Bolden Stadium en Trinidad y Tobago para la derrota de 2-1 que dejó a EE.UU. sin posibilidades de llegar a Rusia 2018.

Visto junto a Morris, de 23 años, como uno de los líderes de este plantel, Arriola siente que es su deber compartir su experiencia con sus compañeros para que no se vuelva a repetir otra decepción inmensa.

“Las cosas pequeñas importan mucho, como el recordarse a estar listo y afinado lo más posible. Al final, esto puede hacer la diferencia en cuanto si vas al Mundial o no”, expresó el originario de Chula Vista, California de origen mexicano. “En ese sentido, para mi es extremadamente importante ser un líder fuerte, para poder ayudar a mis compañeros y siempre alentarlos”.

“Pero al mismo tiempo este campamento es algo muy serio para nosotros…estamos aquí para trabajar y asegúranos de que lo que pasó en octubre, no vuelva a pasar”.

Dentro de la lista de jugadores también figuran tres jugadores latinos con nexos locales: los mediocampistas Christian Roldan, Marky Delgado, y el delantero Christian Ramírez.

Roldan, de 22 años, es de Atresia y fue a la preparatoria El Rancho de Pico Rivera. Actualmente juega con los Sounders de Seattle de la MLS.

Delgado, de 22 años, es de Glendora y se formó y debutó profesionalmente con el ya desparecido Chivas USA; ahora forma parte del Toronto FC, equipo que ganó la MLS Cup el mes pasado.

Y Ramírez, de 26 años, nació en Santa Ana y se crío en Garden Grove. Es miembro del Minnesota United de la MLS.

La temporada pasada el jugador de origen colombiano anotó 14 goles en los 30 cotejos que disputó con los” loons” dentro de su campaña inaugural. Es uno de los diez debutantes de esta convocatoria y llega bastante motivado tras finalmente cumplir con un sueño que no se le hacia realidad.

Ramírez contó que cuando tenía 14 años, sin él saberlo, unos visores le dijeron a su mamá que iba a ser invitado a un campamento de las selecciones juveniles de Estados Unidos, pero nunca fue llamado.

“En ese tiempo, no me habló [de lo que le habían dicho los visores]”, comentó el atacante. “Entonces me dijo en diciembre cuando me enteré de que había sido convocado por primera vez. Fue un día bastante emocional”.


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