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Descartan despido del entrenador de México

El colombiano Juan Carlos Osorio, entrenador de México, en la paliza ante Chile, en el Levi's Stadium de Santa Clara, California.

El colombiano Juan Carlos Osorio, entrenador de México, en la paliza ante Chile, en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.

(David Fernández / EFE)

Fue el capítulo más violento en los 93 años de historia del Tri. Pero al ‘Gigante de la Concacaf’ lo quieren levantar porque el 7-0 ante Chile fue un mero accidente de trabajo, en un día en el que todo salió mal.

Santiago Baños, director deportivo de selecciones nacionales, aseguró la continuidad del técnico colombiano Juan Carlos Osorio, pues desde su punto de vista no hay necesidad de cortar cabezas, sino de reconstruir lo que quedó hecho trizas tras la eliminación en la Copa América.

“Creemos en los proyectos a largo plazo. No se trata de cortar cabezas a la primera negativa aunque sea de tal magnitud. Cambias de cuerpo técnico ahora ¿y cuando te pase lo mismo en la Copa Confederaciones entonces hay que volver a cambiar?”, comentó el directivo.

“En México desafortunadamente nos gusta pisar al caído. Pero no pasa por nuestra cabeza hacer un cambio en la dirección técnica”.

Baños analizó la goleada como un accidente, uno que estuvo a poco de ser mortal. Dijo que prefiere ver cómo saldrá el grupo después de la eliminación y la humillación en su “casa”.

“Osorio también lo comentó: nunca le habían metido 7 goles. Es un golpe muy duro, pero hay que ver qué pasó e ir a un tema más profundo fuera de lo deportivo, cómo están los jugadores emocionalmente y mentalmente. Vivimos el peor episodio en la historia del futbol mexicano”.

El equipo mexicano arribó a la capital en varios grupos, en la mayor comitiva viajaron Osorio, Diego Reyes, Raúl Jiménez, Hirving Lozano, Guillermo Cantú y Baños.

“Esta no era la forma de representar a la selección como se merece”, sentenció el dirigente. “Estamos muy tristes, muy dolidos, apenados con la situación porque era un resultado que no queríamos, no queríamos acabar así el torneo”.

El grupo caminaba a paso lento y cabizbajo por la Terminal 1, buscando la salida más rápida. Algunos atendieron a los aficionados; otros ni los vieron a los ojos.


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