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Alrededor de 200 chicos recibieron un chequeo al corazón en memoria de joven latino que falleció en cancha de futbol

Felipe De La Cruz era un niño como cualquier otro. A sus 13 años, solo le preocupaba jugar y divertirse con sus amigos, además de disfrutar de su pasatiempo favorito, el futbol.

Pero el 26 de agosto de 2017, las cosas tomarían un rumbo inesperado. Felipe jugaba en la mañana de ese sábado junto a su equipo Strikers FC North en la cancha de Westminster High School y pidió a sus entrenadores Ron Esparza y Mike Ornelas ser cambiado porque se sentía cansado. Tan solo 30 segundos después de estar en la banca, Felipe colapsó.

A pesar de la intervención de la esposa de Esparza, quien trabaja en el campo de la medicina, nada se pudo hacer pues el chico se mantuvo inconsciente. El chico fue pronunciado fallecido en el hospital de un repentino paro cardíaco.

“Lo extrañamos mucho porque era un chico muy entusiasta”, dijo a HOY Deportes, Dora De La Cruz, la madre de Felipe, quien estuvo presente en un evento en honor a su hijo en Norco, California, en el que alrededor de 200 jóvenes futbolistas les fue administrado un chequeo del corazón.

El evento se llevó a cabo durante la celebración de la National Cup, de Cal South, quien se asoció con la organización sin fines de lucro, HeartFelt y SilverLakes, para llevar a cabo exámenes cardiacos gratis a por lo menos 200 niños de los 6,000 que participaron en el torneo ese mismo día.

Aunque el dolor del fallecimiento de Felipe es aún latente, su madre reconoció el apoyo de la gente que estuvo alrededor.

“Mucha gente estuvo hoy [domingo] aquí para acompañarnos y para darle una oportunidad a otros chicos que pudieran tener ese problema sin saberlo”, dijo Dora, quien es descendiente de padres mexicanos. “Hay que crear conciencia del [repentino paro cardíaco]. Mi hijo era saludable, no tenía ningún problema, nunca mostró una señal de que algo estaba mal. Ese día solo dijo que estaba cansado y ocurrió lo que ocurrió”.

Según las estadísticas, en Estados Unidos se presenta un caso cada tres días de paro cardíaco.

Entre los voluntarios que estuvieron presentes ayudando con los exámenes médicos, se encontraba Gina Gorrell, quien escuchó del caso de Felipe y se puso en contacto con los organizadores del evento. Gorrell perdió a su hijo Austin de 19 años de la misma manera.

“Él jugaba béisbol y era muy apasionado”, dijo la voluntaria. “En agosto del 2015, cuando iba a participar con el equipo de la universidad, en su físico apareció un problema en su corazón… lo llevamos a un doctor en Los Ángeles y dijeron que tenía que vestir un desfibrilador tipo chamarra todo el tiempo. El momento que no lo vistió tuvo el paro cardíaco”.

Según Holly Morrell, la fundadora y directora ejecutiva de HeartFelt, espera que este tipo de chequeos se puedan llevar a cabo para más de 500 jóvenes cada fin de semana.

“Es una tragedia que se puede prevenir”, explicó Morrell. “El entrenador de Felipe me habló de la familia y me conmovió, por eso decidimos que teníamos que hacer algo”.

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