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Miguel Flores honra la memoria de su hermano Benjamín previo a su pelea vs Leo Santa Cruz

El pelador de peso pluma, Miguel Flores, buscará el 16 de febrero en el Microsoft Theater de Los Ángeles, arrebatar el título a Leo Santa Cruz (35-1-1, 19 KOs). Esta será una pelea en la que el ‘Michoacano’ honrará la memoria de su hermano, Benjamín, quien en mayo cumplirá 10 años de fallecido y quien fue su primordial motivación para dedicarse al boxeo.

Benjamín también era boxeador y lamentablemente falleció a los 24 años de edad, en 2009, tras una pelea por el título de peso super gallo (122 libras) de la Federación Norte-Americana de Boxeo (NABF), ante el estadounidense Al Seeger. Tras el combate del 31 de abril, estuvo en coma por cinco días, tiempo en el que se le detectó un derrame cerebral y que finalmente le costaría la vida.

“Tuvimos que darle de baja el 5 de mayo, a solo 19 días de su cumpleaños, porque básicamente los doctores no nos daban esperanzas”, recordó Flores (23-2, 11 KOs) a HOY Deportes el triste momento el jueves previo a la conferencia de prensa para su pelea contra Santa Cruz. “Empecé a ir al gimnasio por él. Mi papá nos llevaba al entrenar porque no quería que agarráramos malas mañas y desde entonces ya son 15 años en el deporte contando a nivel amateur”.

La familia Flores no tiene aún en claro el motivo del derrame cerebral pues no consideraron el combate como brutal o sangrienta, sino como “algo normal”. Al final de la pelea, Benjamín no reaccionó como se esperaba a las sales aromáticas, que se usan para despertar a un boxeador que acaba de ser noqueado o que se ve en estado casi inconsciente, y en lugar de sentarse en el banquillo, solicitó acostarse en la lona. Fue en ese momento que Miguel sintió que algo no estaba bien.

“No sabemos si fue un golpe en particular o la acumulación de tantos golpes en los años”, dijo el ‘Michoacano’. “Estuve ahí, en cuanto le pararon la pelea a mi hermano subí al ring y nunca pensamos que iba a llegar a tanto. Pensamos que ‘lo noquearon y ahora lo chequean, se recupera y sigue adelante’, pero fue más difícil de lo que [especulamos]”.

El hijo de Benjamín, Christopher, en ese momento tenía menos de un año.

“Mi sobrino ha sido parte de mi carrera. Su mamá sigue en contacto y estará allí el 16 de febrero y todo se está ajustando para que ese día me corone campeón con el apoyo de mi familia y de mi hermano”.

En cuestión de similitudes entre los estilos de pelea entre él y su hermano, Miguel cree de compararse siente que no son iguales. Él lo describe como un “fajador, estilo Julio César Chávez y Israel Vázquez, que les gustaba tirar ganchos… mi boxeo es más Juan Márquez, de más estrategia, de esquive”.

Sin embargo, a pesar de que Benjamín le daba muchos consejos para pelear mejor, fue la humildad la más grande enseñanza que le dejó según el residente de Houston.

“A veces uno como peleador puede ser arrogante y él siempre me decía ‘tu mantente siempre humilde, pase lo que pase’. No sé por qué razón él me decía que iba a llegar más lejos y me decía que siguiera en caso de que pase algo. Era como que presentía algo porque me mandaba mensajes a la escuela en la que decía que iba a ser campeón y que siguiera ‘en caso que algo pasa’”, dijo.

Después de toda la tragedia que envolvió la situación de su hermano, Miguel pensó que las oportunidades llegarían para tocar a su puerta debido a la situación que vivió junto a su familia, pero las cosas no se dieron así.

Sus primeras 10 peleas como profesional, fueron mayormente locales, en las que incluso vendió boletos y en muchas ocasiones no le pagaban por su participación. Fue después de esa décima pelea que su suerte fue cambiando.

“Después de la pelea en la cartelera de Canelo [Álvarez] contra [Austin] Trout, me firmó el que es ahora mi promotor Luis de Cubas… pero aún así no fue fácil y por eso muchos me llaman ‘Taxista’”, recalcó el peleador de 26 años.

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