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'Fui sparring de Julio César Chávez y eso me cambió la vida'

En su ruta diaria repartiendo el periódico, el pequeño Mario Morales, de ocho años, se acercó curiosamente a la entrada de un gimnasio del que salían ruidos y gemidos de unas personas que golpeaban sin cesar las grandes bolsas de arena, mientras vestían unos inflados guantes.

Ese fue el día en que todo cambió para el chico de Mexicali.

“Lo intenté, me gustó y seguí hasta convertirme en peleador amateur hasta los 19 años, cuando me convertí en profesional”, recordó el ‘Yuka’ a HOY Deportes en el Azteca Boxing de Bell, en donde labora como instructor de boxeo y es entrenador para peleadores profesionales.

Tras pasar casi 10 años como amateur, en las que ganó alrededor de 60 peleas, Morales estaba a punto de convertirse en profesional y su carrera parecía prometedora… pero un día, nuevamente se toparía con algo que le volvió a cambiar la vida.

“Mientras era amateur, tuve la gran dicha y la gran oportunidad de conocer al gran Julio César Chávez, que en ese tiempo no era tan reconocido pero era ya campeón mundial”, dijo Morales.

Morales explicó que el cuerpo de entrenadores de Chávez buscaba un sparring zurdo y por medio de su agente lo contactaron.

“Él llegó a Mexicali a donde unos amigos, la familia Hurtado, que eran mis promotores de boxeo. En ese tiempo, él iba a pelear con un panameño, zurdo”, contó. “Ese mismo sábado hice sparring con él. De ahí mi vida cambió, después de conocer a Julio”.

FOTOGALERIA: Ex sparring de Julio César Chávez en Azteca Boxing

Ese sábado llegó con muchos nervios para el joven Morales, quien aseguró que supo controlarse y cumplir con su labor como sparring zurdo.

Morales recordó la primera conversación con Chávez como una conversación cualquiera pero que para él tuvo mucho valor porque le demostró de inmediato la clase de persona que era el campeón mexicano.

“Hablamos de boxeo, ya era campeón super pluma, iba a pelear por el título ligero, era un tremendo peleador, de los más reconocidos en México”, describió Morales. “Mi reacción fue incrédula porque pensaba ‘¿cómo voy a hacer yo sparring con Julio?’. No que no quería hacerlo pero se me hacía sorprendente. A partir de ahí me solicitó para hacer sparring para sus siguientes peleas”.

Eventualmente, Morales se convirtió en profesional, pero su dedicación como sparring de Chávez fue realmente lo más importante para él y aunque muchos le dicen que sacrificó su carrera por servirle al sonorense.

“No me arrepiento”, dijo muy seguro Morales. “Yo sé que haber conocido a Julio y estar en el momento que él estaba, como ídolo, una super estrella del boxeo, pues para mí era un alago increíble. De ahí vinieron también buenos sueldos, buenas cosas, buen dinero. Lo que ganaba en una pelea con él era lo que podía hacer en dos o tres años. Además que nos trataba muy bien y con respeto”.

Con los años, Morales se convirtió en el “sparring más viejo de su carrera” y hasta hoy en día mantienen una relación de amistad en la que seguidamente hablan.

Al pasar de los años, Morales se dio cuenta del verdadero secreto del éxito de Chávez.

“Julio era un peleador tan dedicado a entrenar, que estaba enamorado de correr”, explicó. “La base del estilo mexicano es correr y si no te gusta correr en el boxeo entonces no puedes hacer nada en el deporte. Julio nos enseñó la disciplina de que todos los días, a las 5 o 6 de la mañana, a salir a correr. Él se iba a la altura, a Toluca, México DF… se concentraba tres o cuatro meses. Él daba todo su condición la daba al 100”.

Según Morales, uno de los ejemplos más grandes sobre la condición física de Chávez fue cuando enfrentó a Meldrick Taylor.

“En el round 12, en los últimos 15 o 20 segundos, todavía Julio tuvo con esa capacidad de hacer el ‘counter’, que es un paso para atrás para meter tu derecha… y para hacer ese paso necesitas tener tu mejor condición. Es un paso que exige mucha energía, mucha rapidez y Julio tuvo la capacidad de hacer ese paso en el último minuto… ahí te das cuenta de lo grandioso que era”.

Otra pelea que recuerda es cuando peleó contra el puertorriqueño Héctor Camacho.

“Era muy excéntrico”, dijo sobre el ‘Macho’ Camacho. “Los dos eran peleadores de Don King, el mandamás del boxeo en aquel tiempo, y él prefería a Camacho, quería que ganara. Don King lo tenía en su casa mientras que a Julio lo tuvo en un campamento. Como ‘Macho’ era hocicón y hablador, pues a lo mejor era el estilo de Don King. Julio era más callado pero sus golpes hablaban por él”.

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