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Óscar Valdez: La afición más difícil de convencer es la mexicana

Óscar Valdez junto a su mánager Frank Espinoza y el peleador Jessie Magdaleno.

Óscar Valdez junto a su mánager Frank Espinoza y el peleador Jessie Magdaleno.

(Eduard Cauich )

Cuando el mexicano Óscar Valdez conectó un gancho al cuerpo de Martías Rueda en el segundo round de aquella noche en Las Vegas y luego remató con martillazos la anatomía de su rival, el nuevo campeón del mundo sabía que era su noche.

Segundos después, el réferi detuvo el combate y Valdez brincó de alegría en el centro del ring, abrazando a su entrenador Manny Robles.

Ese triunfo en la noche del 23 de julio significó el campeonato pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y una coronación de cuatro años de trabajo como profesional.

“Miles de sentimientos pasaron por mi cabeza; sin duda, es una de las mejores experiencias de mi vida. Estaba bien emocionado; hubo sentimientos de alegría, de tristeza; batallamos mucho para lograrlo”, dijo Valdez, quien a sus 25 años tiene récord de 20-0, con 18 KOs.

Aquella victoria representó un premio para todos los sacrificios que hizo junto a su padre, así como el trabajo de su entrenador.

“El boxeo se considera un deporte individual, pero yo no lo considero así; mi entrenador también se merece mi cinturón, porque él trabajó mucho en ello”, expresó a HOY Deportes.

Y aunque muchos lo invitaron a festejar, Valdez comentó que lo que quería era descansar e ir a celebrar en su natal Nogales.

“Estaba tan feliz, pero no quería nada. Fuimos a cenar porque trabajé mucho para dar el peso. Mis entrenadores y mi padre brindaron, y después de eso, estaba tan emocionado que estaba cansado. Estábamos tan emocionados que lo que queríamos hacer era regresar a casa”, expresó.

La primera defensa de Valdez será el 5 de noviembre en Las Vegas, cuando enfrente al japonés Hiroshige Osawa (30-3-4, 19 KOs) en la cartelera de Manny Pacquiao ante Jessie Vargas en el Thomas & Mack Center. Su rival tiene ocho triunfos al hilo, pero no ha peleado en Estados Unidos, y solo dos de esas contiendas han sido fuera de Japón.

“Estoy viendo la pelea como si yo no fuera el campeón, como si mi rival fuese el campeón. Tengo que mantenerme con esa mentalidad, porque si cambio, pienso que tendría que cambiar todo”, dijo Valdez, quien agregó que se siente muy orgulloso de ser un campeón del mundo mexicano, ya que nota el apoyo de la gente.

“La afición más difícil de convencer son los mexicanos, y hasta ahorita siempre que regreso a México me esperan con los brazos abiertos”, comentó.


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