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Floyd y Manny comienzan a enamorar con una segunda pelea, ¿pero realmente la queremos?

Manny Pacquiao, of the Philippines, celebrates after defeating Jessie Vargas in a WBO welterweight title boxing match Saturday, Nov. 5, 2016, in Las Vegas. (AP Photo/Isaac Brekken)
(Isaac Brekken / AP)

Fueron pocos los aficionados del boxeo y curiosos del deporte que quedaron satisfechos cuando Floyd Mayweather Jr. venció en mayo de 2015 a Manny Pacquiao por decisión unánime en una pelea táctica y de poca acción. Aquella noche, Floyd y Manny ganaron más de $100 cada uno.

La espera de casi cinco años de la “Pelea del Siglo” había dado resultado… al menos para los que se llenaron los bolsillos, aunque la gente salió con un sentimiento vacío en el corazón aquella noche en el MGM Grand Arena de Las Vegas.

La desilusión de la gente luego la sintieron los mismos boxeadores.

Mayweather Jr. hizo una pelea de despedida ante Andre Berto, la cual tuvo muy pocos Pagos por Evento (PPV, por sus siglas en ingles): alrededor de 400,000.

A Pacquiao le fue peor, pues su “retiro” ante Timothy Bradley en abril pasado fue vista en PPV por menos de 400,000. Para la pelea del sábado pasado en el Thomas & Mack Center de Las Vegas, Pacquiao fue rechazado por la cadena HBO y la promotora Top Rank tuvo que hacer su propia producción de PPV.

Y cuando hace meses ambos juraban colgar los guantes para siempre, ambos dieron señales de lo inevitable: una segunda cita entre ambos, le guste a quién le guste.

Antes de que el filipino subiera al ring para retar al campeón en ese entonces Jessie Vargas, Mayweather llegó con su equipo de seguridad escoltándolo hacia su asiento. Pacquiao lo saludó antes de la contienda y luego le sonrió en el onceavo asalto.

Floyd Mayweather.

Floyd Mayweather.

(Isaac Brekken / AP)

Fue así como oficialmente estos dos hombres comenzaron a calentar un segundo pleito entre ambos. Los aficionados de Pacquiao, convencidos que la lesión de hombro que sufrió ‘Pacman’ en la primera pelea fue determinante para la derrota de su boxeador, comenzaron gritar “¡Queremos a Floyd!, ¡queremos a Floyd!”.

“No quiero escoger o evitar a ninguno”, dijo Pacquiao. “Quiero enfrentar al que sea en 147… pero no es problema bajar a 140”, dijo Pacquiao, al ser aclamado por la mayoría de los 16,132 aficionados que llenaron el Thomas & Mack Center.

Cuando le preguntaron la posibilidad de una revancha a Bob Arum, promotor de Pacquiao, en conferencia de prensa después de la fácil victoria de su pupilo, el promotor de 82 años de edad dijo que Mayweather “estaba retirado” y evitó contestar más preguntas al respecto.

Eso cambiará muy pronto, cuando Mayweather decida volver, algo que es muy probable suceda en 2017. Aunque lo que vimos en la primera pelea, raramente cambiará.

Pacquiao, que muy pronto cumplirá 38 años, tiene un trabajo de tiempo completo como Senador de las Filipinas, y lo trata de combinar con este “trabajo de tiempo parcial” llamado campeonato de peso welter de la Organización Mundial de Boxeo. Aunque su velocidad ahí está, sus reflejos comienzan a disminuir, pues Vargas lo conectó varias veces con la derecha.

Mayweather no parece estar descuidado físicamente en su retiro, sumado al poco castigo que ha recibido en su carrera, no tendrá problemas para volver a estar en forma.

Pero, ¿realmente queremos ver una segunda pelea?

Con un Mayweather que cumplirá 40 años en febrero próximo, la segunda cita entre estos difícilmente convencerá a los curiosos que generaron 4.6 millones de PPVs en la primera. Pero con la mitad que convenzan para el segundo duelo, significaría 50 millones de dólares, algo que ninguno puede generar ante algún otro peleador.

Pase lo que pase, estos dos hombres entrarán a la historia por lo que no hicieron en 2009 cuando Mayweather vencía a todos a su manera y Pacquiao era un huracán que nadie podía aguantarle los 12 asaltos.

Con su victoria sobre Vargas por decisión unánime, Pacquiao acumula ya nueve victorias por decisión. Su último nocaut fue en 2009 ante Miguel Cotto. Inclusive superando a rivales de nivel menor como Bradley y Vargas, el filipino ya no tiene la pólvora para noquear a un peleador de categoría. Mayweather Jr. difícilmente pierde un asalto cerrado ante los jueces de Las Vegas.

Por lo pronto, como aquel novio infiel que promete no volver a mentir, Mayweather y Pacquiao comienzan a enamorar a la afición con una segunda cita. Pero nada cambiará el destino de lo que no fue.


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