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Boxeo

Leo Santa Cruz afirma que su padre es un ejemplo de que los sueños se cumplen

Leo Santa Cruz

Leo Santa Cruz entrena ante la mirada de su padre. 

(Cortesía Luis Mejia/TGB Promotions)

Cuando Leo Santa Cruz (35-1-1, 19 KOs) llega al gimnasio, usualmente lo hace en silencio, como lo ha hecho desde que comenzó a boxear como amateur.

No hay música en vivo como otros boxeadores lo hacen y tampoco el día de prensa se vuelve un circo, como sucede con Canelo Álvarez.

Santa Cruz llega como lo hacía cuando era un niño, junto a su papá. Don José, con su tradicional camisa, pantalón y sombrero negro, le da instrucciones, a pesar de lucir cierto cansancio, producto de la quimioterapia.

Y aunque aún no atrae a la prensa como Canelo, Erik Morales o Marco Antonio Barrera, Leo Santa Cruz es uno de los monarcas más dominantes en la actualidad. ‘El Terremoto’ es campeón de peso pluma de la Asociación Mundial de Boxeo y defenderá su corona ante Rafael Rivera (26-2-2, 17 KOs) el próximo 16 de febrero en el Microsoft Theater de Los Ángeles.

Hoy en día, Santa Cruz goza de una casa grande y de un auto último modelo, muy diferente a los años cuando tenía que pedir prestado para llenar el tanque de gas o tomaba el camión para ir al gimnasio.

‘El Terremoto’, al hablar de su éxito, agradeció todo el esfuerzo y sacrificio que hizo su papá durante su niñez y los sueños grandes de su padre.

“Siempre tenía un sueño, nunca se dio por vencido. Mi papá decía que iba a tener un hijo campeón del mundo”, dijo el pugilista de 30 años de edad. “Sé que mucha gente decía que estaba loco, que estaba soñando.

Es un ejemplo de que los sueños se hacen realidad, de que si sueñas en grande, las cosas en grande sucederán”.

Sin embargo, Santa Cruz reconoció que cuando ve a su padre enfermo, muchas veces no le da ganas de ir al gimnasio, pues ve cómo su padre está débil, pero Don José le pide que vaya a entrenar y de ahí agarra fortaleza.

“Entonces pienso en trabajar fuerte y le digo que se quede, que descanse, para que luego me pueda ir a ver”, indicó Santa Cruz. “La semana pasada no le estaba yendo bien. La semana pasada fue una de las peores semanas en las que lo he visto”.

“Los dos nos motivamos juntos, yo trabajo mucho en el gimnasio y el pelea con el cáncer”, señaló Santa Cruz. “Cuando lo miro cansado, lo veo con dolor, eso me tumba mucho, casi no puedo pensar otra cosa, solo pensar en él, pero cuando voy a entrenar y me ve, eso lo motiva a él, lo levanta. Eso lo motiva a él para seguir peleando contra el cáncer”.

Tras su triunfo sobre Mares por segunda ocasión, Santa Cruz confirmó su dominio en las 126 libras y piensa hacer una o dos peleas más, probablemente ante Gary Russell Jr., para luego subir a las 130 libras, donde lo esperan los campeones Gervonta Davis (AMB) o Miguel Berchelt (CMB).

Santa Cruz indicó que su sueño es estar junto a los grandes como Morales, Barrera, Óscar de la Hoya, Floyd Mayweather, entre otros.

“Quiero que la gente se acuerde de mí cuando hable de boxeo”, aseveró.

Pero primero el michoacano tendrá que vencer a Rafael Rivera (26-2-2, 17 KOs), un rival que viene de doblegar a José Ramos, aunque tiene derrotas en contra de Joet González y Joseph Díaz.


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