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Boxeo

El mayor de los hermanos Álvarez, Rigoberto, fue el guía y ejemplo para Canelo

Saúl y Rigoberto Álvarez

Saúl Álvarez junto a su hermano Rigoberto Álvarez durante su primera pelea como amateur. 

(Foto: Familia Álvarez)

Es 13 años mayor que el Canelo Álvarez, tiene la voz más suave y la gente lo describe como un “tipazo”. Es el hermano mayor de los siete Álvarez.

Antes que el Canelo fuera campeón de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y peleara en las majestuosas arenas de Las Vegas y Nueva York, su hermano Rigoberto estelarizaba funciones en modestos escenarios en los suburbios de Guadalajara.

‘El Español’ no tenía los autos lujosos que ahora maneja su hermano, Saúl. Desmantelaba autos en Tijuana, mientras se frustraba buscando el éxito en el pugilismo. Y cuando estaba a punto de colgar los guantes, llegó el mejor movimiento en su carrera: guiar y cuidar a su hermano menor, Saúl, en su navegar por las peligrosas aguas del profesionalismo. 

Rigoberto probó suerte peleando en funciones en Guadalajara y viajó a Tijuana con ilusiones de tener más oportunidades, pero solamente peleó en una ocasión. No encontró el apoyo necesario y decidió volver a su tierra natal en Jalisco. ‘El Español’ recuerda estar muy decepcionado con el boxeo y manejar por 36 horas a Juanacatlán, mientras consideraba el retiro del pugilismo.

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Al llegar a casa, cansado del largo viaje, saludó a sus padres, mientras se avecinaba un niño pelirrojo, sonriente, que sin saludar le preguntó: “¿Dónde están mis guantes que me prometiste?”, dijo un Canelo de apenas 11 años.

“Le dije: ‘primero abrázame, salúdame’. Me abrazó, pero su interés eran los guantes que le había prometido. Le di la llave del carro, le traje dos caretas, dos guantes que usaba allá y otro par más. Luego me quedé platicando con mis papás”, recuerda Rigoberto.

Entonces, Rigoberto le dijo a su hermano menor que al día siguiente entrenaría con él, pero ‘Canelito’ le respondió: “No, de una vez”.

Saúl se puso los guantes para que 10 minutos después regresara con sus amigos y, a media calle, con uno de ellos comenzó a boxear. Fue ahí que Rigoberto notó algo que recuerda muy bien.

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“Yo dije, este niño es algo fuera de lo normal. Es un boxeador que puede ser campeón  y me di cuenta que era algo diferente”, indica Rigoberto. “Me sorprendieron cosas que comenzó a hacer el niño, sin siquiera saber o entender cosas del boxeo. Aprendió cierta habilidad, tenía cierta fuerza que no se me hacía normal para su edad”.

Rigoberto le quitó los guantes al niño y le preguntó si realmente quería ser un boxeador.

“Me dijo: yo quiero ser como tú”, recuerda Rigoberto. “Le dije: ‘no, mijo, tú vas a ser mucho mejor que yo. No tienes idea.  Pero te quiero aquí todos los días, a la misma hora’. Me lo prometió y ahí fue como comenzó todo”.

Rigoberto había regresado a Jalisco debido a la falta de patrocinadores que tenía en Tijuana, y la necesidad de ganar más dinero para mantener a su hija.

“Estaba desinteresado del boxeo, no quería saber nada, pero esa noche, yo soy creyente de Dios, y yo le dije: ‘gracias a este regalo que me estás dando, que estoy viendo, es algo fuera de lo común’”, declara Rigoberto, quien años después ganó el campeonato mexicano en peso supermediano en 2008 y el campeonato interino de peso superligero en 2010.

Rigoberto, Saúl y Santos

Rigoberto, Saúl y Santos Álvarez. 

(Foto familia Álvarez)

Entrega del Canelo a los Reynoso

Rigoberto llevó a Canelo a sus primeras peleas como amateur, donde conquistó una medalla de plata nacional en 2004.

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Pero en 2005, Rigoberto se dio cuenta que necesitaba hacer algo difícil pero necesario: entregar al Canelo a un entrenador más capacitado.

“Yo tenía temor, por las características que él (Canelo) tenía, por su carisma, su modo, tenía temor a equivocarme en el camino, yo no tenía la experiencia en ese entonces, eso me llevó a escoger al Chepo Reynoso y creo que no me equivoqué para nada”, afirma Rigoberto.

Para ‘El Español’, la decisión de dejar a su hermanito en las manos de Don Chepo no fue difícil porque quería lo mejor para él.

“Estoy casi seguro que si yo hubiera hecho las cosas, algo hubiera pasado porque no tenía el conocimiento adecuado para dar un paso importante. A lo mejor en algún contrato nos hubiéramos equivocado, en algo hubiéramos tropezado. Quizá no hubiera sido lo que es ahora”, expresó.

Pero antes de entregar a Canelo en manos de los Reynoso, Rigoberto estudió a Don Chepo. En ese entonces, tenía al campeón del mundo Óscar ‘Chololo’ Larios, así como Javier ‘Chatito’ Jáuregui.

“Me gustaba que sus peleadores tenían un estilo que a mí me gustaba. Tenían un estilo defensivo, bonito, era gente seria. Iba a ver a  sus peleadores, la mayoría de sus combates los ganaban. Si llevaban cinco peleadores, ganaban cuatro. Todo apuntaba a que Don Chepo era el indicado y así fue”, expresa Rigoberto.

Fue en una velada amateur en el gimnasio Cardona que Rigoberto coincidió con Don Chepo e inició la relación.

“Le dije que Canelo era un buen muchacho, le dije: ‘usted es muy serio, entrena bien a sus peleadores, me gustaría que lo viera’”, asevera Rigoberto.

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Ese día, a sus 13 años, Canelo enfrentó a un muchacho de 18 y lo noqueó.

“Chepo se acercó conmigo y me dijo: ‘Rigoberto, se me enchina la piel de lo que acabo de ver, este niño es un diamante en bruto. No sabes lo que tienes en tus manos’”, recuerda Rigoberto.

“Le dije: ‘sí sé lo que tengo en mis manos, por eso lo quiero llevar con usted’”.

Saúl entonces comenzó a llamar la atención porque no perdía y las peleas duraban poco. En aquel momento, llegó el promotor Héctor García, quien comenzó a montar funciones en Guadalajara.

Las funciones de Canelo comenzaron a ser televisadas por el Canal 4 de Televisa, contiendas en las que el joven peleador disputaba las semifinales.

“Televisa se dio cuenta que había un diamante en él”, declara Luis Ignacio Luna Chávez, un periodista de Guadalajara que conoció a Canelo desde muy pequeño.

Saúl Álvarez

Saúl Álvarez se prepara para su primera pelea como amateur. 

(Foto familia Álvarez)

El Combate de los Álvarez

Fue durante un programa de radio llamado “Cinco de Espera” que surgió la loca idea de una función en la que los siete hermanos Álvarez sostuvieran contiendas en una sola noche.

“Fue una función muy famosa”, expresa Luna Chávez, quien sugirió aquella velada histórica de los Álvarez durante una visita de Rigoberto, Ricardo y Saúl a su programa.

“Eso le abrió la puerta al Canelo del estrellato, ahí lució bastante el Canelo y el ‘Español’”, añade.

Aquella noche del 28 de junio de 2008, en el Palenque Calle 2 de Zapopan, fue especial para Rigoberto pues estelarizó una velada junto a sus seis hermanos menores, un hecho grabado en el Récord Guinness como la velada que más hermanos ha tenido peleando en una misma función.

Rigoberto, Ricardo, Ramón y Saúl ya peleaban profesionalmente. Fue cuestión de convencer a Daniel, Gonzalo y Víctor que hicieran su debut esa noche.

El resultado de las peleas fue la esperada: perdieron los tres Álvarez que no tenían mucha experiencia boxística y ganaron los cuatro que ya sabían lo que era subirse a un cuadrilátero.

“Era algo que nunca se había visto en ninguna parte del mundo”, dice Rigoberto, quien esa noche se coronó como campeón nacional de peso supermediano al vencer por nocaut a Felipe Romero.

Saúl venció por decisión unánime a Miguel ‘Títere’ Vázquez, un excampeón del mundo.

Los tres hermanos que debutaron esa noche, abandonaron el boxeo poco después.

Saúl Álvarez

"Canelito" fue risueño desde que era muy pequeño. 

(Foto familia Álvarez)

‘Canelo no nació para lavar carros’

Canelo fue padre por primera vez a los 15 años, un hecho que volvió a sacudir a la familia Álvarez porque el actual campeón del mundo de peso mediano tenía que mantener a Emily Cinnamon Álvarez.

‘Canelito’, como se le conocía en ese entonces, estuvo a punto de dejar el boxeo debido a la responsabilidad que conlleva tener una hija. Así que compró una máquina para lavar autos y rentó un local para trabajar ahí.

En ocasiones se le iba el día y no le alcanzaba el tiempo para entrenar.

“Fue uno de los principales problemas que tuvo al inicio, tenía que trabajar para poder mantener a su bebé”, recuerda Luna Chávez.

“Entonces hablé con él y hablé con mi papá y pues le dije que si no lo apoyábamos, esto se iba a ir para abajo. Les dije que ese muchacho no nació para lavar carros, ni nada de eso”, expresa Rigoberto.  “Él nació para ser un peleador, lo apoyamos en eso”, indica Rigoberto. “La familia tuvo mucho que ver, sino pudo haberse desviado a otro rumbo, si no hubiera existido una intervención”.

Canelo ganó en su primera pelea unos 800 pesos ($42). A sus 19 años, fue que Canelo comenzó a ganar mejor: 100 a 200 mil pesos ($5 mil y $10 mil) y fue ahí que comenzó a dedicarse completamente al boxeo.

Lealtad de los Álvarez

Rigoberto comenta que el consejo que muchas veces le repitió a Canelo mientras crecía, era el de ser leal… siempre.

“Le dije que se fijara a su alrededor, de la gente que siempre estuvo con él, sin ningún interés”, expresa. “Cuando estés arriba, no vas a saber quién es bueno y quién no. Aunque estés haciendo algo malo, todo mundo te lo festejará”.

Hoy en día, Saúl está rodeado de dos hombres que son su círculo de confianza en los campamentos: Don Chepo y Eddie Reynoso. El tener un círculo pequeño, pero leal, es algo que le ha inculcado Rigoberto y toda la familia Álvarez.

“La lealtad es algo muy importante para Saúl. Más cuando se está trabajando bien, no se ocupa voltear para otro lado. Siempre va haber personas que te van a hablar al oído y te van a decir que son los mejores”, dice Rigoberto. “La gente no te ayuda cuando estás empezando, te quieren ayudar cuando ya estás arriba, ¿pero ya para qué? Ahí es donde entra la lealtad y Saúl eso lo tiene muy inculcado por la familia, la lealtad”.


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