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Dan Haren, el ‘yucateco’ que come cochinita pibil

Dan Haren.
Dan Haren.
(Mark J. Terrill / AP)

Cuando uno habla de la sangre latina en los Dodgers, lo que a uno se le viene a la mente es la imagen del mexicano Adrián González, los dominicanos Hanley Ramírez y Juan Uribe o el cubano Yasiel Puig.

Pero en el vestuario de los Dodgers también existe un hombre del que pocos saben que tiene sangre mexicana, Dan Haren, cuya abuela es cien por ciento mexicana. Ella le habla en español y el pitcher le contesta en ingles.

Gladys Manzanilla, de 86 años de edad, nació en Yucatán y emigró hace varios años a Nueva York, junto a su esposo, quien trabajaba en la aerolínea Pan Am.

Su mamá, también de nombre Gladys, crió a Haren en Monterey Park y muchas veces después de clases, el ahora pelotero profesional se quedaba a dormir en la casa de su abuela.

“Me quedaba muchas noches en su casa”, dice Haren a HOY Deportes sobre la única abuela que le sobrevive.

“Ella siempre quería que yo tuviera las mejores cosas. Le gustaba darme de comer mucho. Hasta ahora, me dice que está cocinando tacos y siempre me dice que coma mucho”, recuerda con una gran sonrisa el pitcher que ha estado en los Cardenales de San Luis, Atléticos de Oakland, Diamondbacks de Arizona, los Angels de Los Ángeles de Anaheim y los Nacionales de Washington, antes de pasar a Dodgers.

“Ella me decía de pequeño que yo comiera, porque quería que estuviera grande y fuerte, y terminé siendo grande y fuerte”, expresa el hombre de seis pies y cinco pulgadas y 215 libras de peso.

Entre las comidas favoritas de su abuela con la que Haren creció están la famosa cochinita pibil, la botana conocida como Siquilpac y el frijol con puerco.

“Me gusta agregarle arroz al frijol con puerco”, señala el pelotero, quien procura visitar a su abuelita antes de ir a Dodger Stadium.

El pelotero también de raíces irlandesas, cuenta que en las vacaciones de pretemporada, el lanzador derecho envió a su mamá y su abuela a Yucatán en un vuelo de primera clase, algo de la cual su abuela estaba muy emocionada.

Haren cuenta que no recuerda mucho las veces que estuvo en Yucatán de niño porque estaba muy pequeño cuando iba. Su hermana, quien habla perfectamente español sí iba varias veces a la “tierra del venado”, aunque él se tenía que quedar a jugar béisbol.

“Casi no viajábamos mucho cuando crecía. Mis papás trabajaban mucho”, dice Haren, quien tiene dos hijos y espera llevarlos algún día a Yucatán cuando se retire.

“Sé que la gente en Yucatán es muy baja de estatura, mi abuela está bien chaparrita…así que el día que yo vaya ahí, voy a ser como un gigante”, comenta bromeando el pelotero de 34 años de edad.

Haren cuenta que entiende la mayoría de las cosas en español, aunque dice que tiene dificultad al descifrar lo que dicen Puig, Ramírez y Uribe.

“Yo entiendo mucho en español, no totalmente pero sí entiendo”, expresa.

En su cuenta de Twitter Haren se describe como “padre, esposo, mitad mexicano y Dodger”. La semana pasada Haren obtuvo el derecho de ganar $10 millones en 2015, algo nada despreciable.


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