La falta de liderazgo y dirección en los Lakers dejará a LeBron James con la carga más pesada

En el último repaso de esta temporada que ha sido como la de una fusión de un reactor nuclear, los Lakers no necesitaron a un salvador tanto como una resurrección.

Específicamente, la resurrección de Jerry Buss. 

Ellos tienen ahora al “Elegido” en LeBron James, pero eso no los salvó de la indignidad de tirar la toalla en otra temporada fallida el pasado sábado, cuando Brandon Ingram y Lonzo Ball fueron descartados para el resto de la temporada. Los Lakers se movían más cerca de su eliminación con una derrota de 120-107 contra los Celtics y además no presentaban símbolos de estabilidad.

Los Lakers han sido devastados por las lesiones y privados de talento, pero sobre todo, no tienen dirección. Y eso es más o menos cómo ellos han operado desde que el difunto patriarca de la familia Buss dimitió el control de la histórica franquicia a su bien intencionado pero superpuestos descendientes.

“Siempre cuestiona el juicio de las personas que no hicieron su propio dinero”, me dijo alguna vez un viejo amigo, y nada en el récord de Jeanie Buss o de su exiliado hermano Jim ha contradicho esa ideología.  Sin prestarle atención a señalización de culpa a los medios que Jeanie intentó la semana pasada en el MIT Sloan Sports Analytics Conference en Boston.

Compare a los Lakers con sus coinquilinos en Staples Center. La diferencia es extraordinaria.

Los Clippers tienen una identidad. Ellos saben quiénes son. Ellos saben qué quieren hacer y saben a dónde van.  El dueño Steve Ballmer es una parte significante de eso, no solo por dar órdenes claras pero también por empoderar a las personas correctas para ejecutarlas. 

Jeanie Buss, la dueña controladora de los Lakers, puso a la franquicia en las inexpertas manos de Magic Johnson y Rob Pelinka.

Lo más que se puede decir acerca de los Lakers es que ellos saben lo que eran. Esa visión de su glorificada historia es de lo que ellos están desesperadamente agarrándose. 

Pero el pasado es un peligroso lugar dónde vivir, y hacer eso se puede interpretar por otros como arrogancia.

Los Lakers no hicieron un intento serio para canjear por Paul George, como si hubieran figurado que él vendría a ellos cuando era un agente libre solo por ser ellos los Lakers. Estaban equivocados.

Podrían haber cometido un error similar con Kawhi Leonard.  El veredicto se dará esta postemporada.

Ellos permitieron ser atraídos a elegir a Ball por su historia “hollywoodense”.

Johnson y Pelinka crearon un espacio salarial que fue necesario para firmar a James, pero se olvidaron de hacer planes más allá. 

Los Lakers están atrapados en un lugar extraño entre la juventud y el tratar de ganar ahora. Entonces, de las cuatro elecciones de lotería que tuvieron en los últimos cinco años, los dos mejores jugadores de ese grupo están jugando en otro lado. Julius Randle con los Pelicans de Nueva Orleans y D’Angelo Russell con los Nets de Brooklyn.

Y quién sabe que estaban los Lakers haciendo cuando dejaron que los Cippers les robaran a Ivica Zubac.

Los Lakers siendo los Lakers… un sacrificio deberá hacerse y el entrenador Luke Walton se espera sea la víctima. La presunción generalizada efectivamente despojó a Walton de su autoridad, desestabilizando un equipo que ya estaba tambaleando.

Esta falta de consciencia y ausencia de cultura contó mayormente cuando surgieron situaciones como la de Ingram.

Esto fue algo totalmente fuera del control del equipo, algo que puede afectar más que el básquetbol, algo potencialmente aterrador.

Ingram tiene un coágulo de sangre en su brazo derecho.

Walton declinó dar detalles del tema.

“Los detalles no son míos para dar”, dijo Walton.

Digamos que este es un problema a largo plazo con Ingram. Los Lakers no están en la posición de lidiar con ese tipo de adversidad.

El liderazgo necesario para ser construido no ha sido previsto por la dirigencia del equipo y no necesariamente cambiará. La carga pertenecerá a James, su supuesto salvador.

James tendrá que definir la cultura del equipo. Tendrá que convencer a otros jugadores de alto calibre que la franquicia de los Lakers es dónde ellos deberían jugar.

James debería tener ese papel, pero no al extremo de que se requiera que él cambie drásticamente la trayectoria de la franquicia.

El Partido
LAKERS vs. PISTONS

Cuándo: Viernes
Dónde: Little Caesars Arena, Detroit
Hora: 4 p.m.
TV: Spectrum SportsNet

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