Magic Johnson nunca estuvo completamente presente, así que ahora se ha ido

No hubo ninguna advertencia, no hubo rumores, no había nada que indicara lo que iba a pasar cuando Magic Johnson se paró jovialmente frente a los medios de comunicación el pasado martes por la noche en un pasillo del Staples Center.

Me dio un codazo, sonrió y dijo: “Bill está aquí, necesitamos tener una conferencia de prensa”.

Luego su sonrisa desapareció, su risa murió y él renunció.

De esa manera, en un movimiento tan sorprendente como cualquier truco que hizo durante más de dos años como presidente de operaciones de baloncesto de los Lakers, Magic Johnson desapareció.

En medio de su búsqueda personal para devolver a los Lakers a la gloria, con su recluta estrella, LeBron James, sentado en el pasillo con la esperanza de que más estrellas se unieran a él este verano, Magic Johnson se fue.

Hizo el anuncio de su renuncia antes de decírselo a la propietaria Jeanie Buss, celebró la conferencia de prensa sin el conocimiento previo de los oficiales del equipo. Este era el trabajo de sus sueños, un papel que podría haber cumplido razonablemente durante el resto de su vida, sin embargo, terminó todo en nueve palabras.

“Hoy voy a renunciar como presidente’’, dijo, y se escuchó la exclamación de los presentes desde ese pasillo hasta Figueroa.

Durante los siguientes 45 minutos, lloró, bromeó, predicó, lloró y, sobre todo, trató de explicar lo inexplicable.

¿Por qué un creador de negocios de renombre se alejaría de un proyecto que aún no está terminado? ¿Por qué un rey del drama, amante de las cámaras, le da la espalda a uno de los trabajos deportivos más famosos del país? Después de buscarlo durante un año, ¿por qué lo abandonaría?

A partir de sus dispersas razones y divergencias, uno sólo podrá imaginar teorías que, en conjunto, probablemente se aproximen a pintar un cuadro completo.

No es una bonita imagen, es la representación de una organización en caos. Es una representación de un desastre que, seamos sinceros, comenzó, en primer lugar, cuando se le dio el trabajo imprudentemente a Johnson.

Se escribió aquí que no era la persona correcta para el puesto y, al renunciar de una manera tan impactante como nunca he visto en los últimos 25 años que he cubierto a este equipo, lo demostró.

Johnson renunció porque quería despedir a Luke Walton y la propietaria, Jeanie Buss, no estaba de acuerdo. Renunció porque no le gustaban las políticas de la oficina disfuncional, expresamente las acciones del gerente general, Rob Pelinka, a quien Johnson también podría haber querido despedir contra los deseos de Buss. Renunció porque no le gustaban las reglas que la liga le imponía. Renunció porque se dio cuenta de que no podía prestar toda su atención tanto al baloncesto como a sus numerosos negocios.

En un momento, la enormidad de la situación le hizo llorar, como si de repente se diera cuenta de lo que acababa de dejar.

“Lloré antes de venir aquí, y ahora estoy a punto de llorar’’, dijo Johnson. “Pero es difícil cuando amas una organización tanto como yo amo a esta organización, es difícil cuando amas a una persona como yo amo a Jeanie’’.

El pasado miércoles dio a entender que quería despedir a Walton, después de que la temporada de los Lakers terminara el pasado martes por la noche (con una derrota por 104-101 ante los Portland Trail Blazers), pero Buss no estuvo de acuerdo y no pudo soportar estar en desacuerdo con su “hermana”.

“Mañana, tendría que afectar el sustento de alguien y su vida... y no quiero ponerla en medio de nosotros, a pesar de que ella dijo: ‘Oye, haz lo que quieras hacer’”, dijo. “Sé que ella tiene un gran amor por él y un gran amor por mí”.

Luego dijo que no disfrutaba con la política del trabajo, lo que implicaba que no se llevaba bien con Pelinka y que no disfrutaba ser criticado en la liga.

“Lo que no me gustó fueron las puñaladas y los susurros... No me gustaron muchas cosas que sucedieron y que no debían continuar sucediendo”, dijo, y luego señaló que Buss necesita a alguien de su lado que esté a cargo de las operaciones de baloncesto. “Creo que se sentirá herida por no tener a alguien en quien pueda confiar, porque sabía que yo le cuidaba las espaldas’’.

Dijo que también se había cansado de las reglas de la liga que manipulaba las multas y le prohibía promocionar el juego que amaba.

“El Magic no podía mostrarse’’, dijo. “Quiero volver a... divertirme. Sólo quiero ser Magic y ser libre y no sentirme esposado. Sabía que si me quedaba en el puesto, estaría renunciando a mucho de lo que soy’’.

Finalmente, habló sobre cómo el cierre de negocios de miles de millones de dólares en los últimos meses le ha quitado la atención al baloncesto.

“Necesito hacer lo que se necesite hacer para que nuestra compañía siga creciendo’’, dijo”. Estaba bastante equilibrado hasta que ambas partes necesitaron mucho más tiempo’’. Así que los Lakers se despiden de lo que siempre fue una mala idea. Johnson siempre estaba demasiado distraído, su espíritu generoso e inspirador pertenece no sólo a los Lakers, sino al mundo. Siempre ha estado demasiado ocupado creando empleos y edificando vecindarios como para tener el tiempo necesario para evaluar talento.

Firmó a LeBron James pero, en realidad, James lo firmó a él. Cuando se le asignó la tarea de formar un equipo alrededor de James, Johnson y Pelinka le fallaron.

Los Lakers podrían y deberían estar mejor después de esta decisión, pero primero habrá una carnicería.

¿Cómo sobrevive Pelinka a tal ataque? ¿Significa esto que el trabajo de Walton es realmente seguro, o la admisión de Johnson de que quería que lo despidieran arruinó su credibilidad en el equipo y le impide continuar? ¿Cuánto se verá afectado su reclutamiento sin que Johnson sea el ‘vendedor del equipo’? ¿Y cuánto querrá James quedarse, o cuánto querrá el nuevo jefe de baloncesto que se quede, si una estrella adicional no se contrata?

Cuando se le preguntó si tenía un mensaje de despedida para los fanáticos, Johnson dijo: “Vamos en la dirección correcta. Simplemente, ya sabes, todo va a estar bien’’.

Los Lakers eventualmente podrían llegar alto. Pero después de creer tontamente que podían confiar en Magic, están muy, muy lejos de estar bien.

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