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Cerritos College, tradición ganadora en equipos de futbol

El programa de futbol de Cerritos College es uno de los más exitosos en la nación en la División III, a nivel femenil y varonil
El programa de futbol de Cerritos College es uno de los más exitosos en la nación en la División III, a nivel femenil y varonil
(Daryl Peterson / CERRITOS COLLEGE)

El entrenador del equipo femenil de Cerritos College, Rubén González, está seguro del mensaje que debe transmitirle a sus jugadoras en su primera junta como equipo en la pretemporada.

“Si no ganamos el campeonato fracasamos”, dice el técnico mexicoamericano de este colegio comunitario de la División III localizado en Norwalk.

La cultura deportiva y la tradición de éxito de Cerritos College lo avala. El equipo femenil ha ganado tres campeonatos estatales en los últimos tres años. En 2014 obtuvieron la tercera corona al hilo al vencer a Santiago Canyon de Orange en la final, el quinto título desde 2007. ¿Su récord en 2014? Impresionante. 24 victorias, 1 derrota, 137 goles a favor en 25 encuentros disputados.

En la División III, los colegios no pueden ofrecer becas a sus jugadoras y estas solamente pueden jugar un máximo de dos años, algo que pone muchas restricciones a entrenadores como González.

El entrenador mexicoamericano explica que la meta personal de la mayoría de sus jugadoras es estudiar para ir a una universidad de cuatro años, aunque futbolísticamente el objetivo es claro: ganar la corona.

“Les digo que entre mejor nos vaya como equipo, mejor nos va a ir en lo individual”, agrega el entrenador que militó en sus días como jugador en Cal State Los Ángeles bajo la dirección del actual entrenador de la selección mexicana femenil, Leonardo Cuellar, de 1989 a 1994.

Entre los otros retos de trabajar en un colegio comunitario es que debido a que solamente se tienen a las muchachas en un período de dos años, estas no alcanzan la cúspide de su potencial hasta que se transfieren a la universidad. Además,

González tiene que estar pensando siempre en reclutar jugadoras para el próximo año.

Tras el campeonato de 2013, ocho jugadoras tuvieron que dejar el equipo y este año González pronostica que serán 10 ó 12 las que dejarán el equipo.

Sin embargo, los programas de futbol de Cerritos College han logrado desafiar esos retos y son programas elite a nivel nacional en la División III.

Las Falcons de Cerritos tienen un récord de 218 victorias, 18 derrotas y 14 empates desde que González asumió la dirección técnica. Las Falcons han acumulado un increíble récord de 69-3-3 en los últimos tres años.

Al igual que el equipo femenil, el conjunto varonil logró su tercer título estatal en 2014 con un récord de 14 victorias, tres derrotas y ocho empates. Los Falcons habían ganado la corona estatal en 2006 y 2008.

González cuenta a HOY Deportes que la ruta al título comienza desde la celebración del último campeonato.

“Cuando estamos en el camión para ir a comer, para celebrar, ya estamos pensando en las muchachas que se nos van, porque es dura la competencia”, señala el entrenador.

“Empezamos a ver el equipo desde un año antes. Sabemos que las jugadores se van a ir, aunque les vaya bien o no les vaya bien. No tenemos el lujo de tenerlas más de dos años”, explica.

Buena alternativa
El jugar en Cerritos College ha llegado a ser atractivo para muchas, especialmente para aquellas que no tienen las facilidades económicas para ir a una universidad. Otras, llegan a los Falcons aunque puedan ir a una universidad. Muchas de ellas no tienen garantizado un lugar en el equipo de las universidades y otras no tienen esperanzas de ganar un campeonato nacional con sus univeridades.

Es ahí donde González aprovecha para venderles la idea de títulos y campeonatos con Cerritos College.

“Les digo: ‘tú vas a ir a una universidad y te cuento con las dos manos las universidades que pueden ganar el título nacional. Si tú decides venir aquí, tú tienes esa oportunidad’”, revela González, cuyo equipo fue considerado este año como el segundo en toda la nación.

Una de las jugadoras que pudo ir a una universidad pero que eligió asistir a Cerritos College fue Nayeli Requejo, una delantera de apenas cinco pies y una pulgada de estatura que ganó el campeonato estatal con Bishop Amat High School bajo la dirección de González, quien también entrenaba a ese equipo.

A pesar de destacar con su preparatoria, Requejo no tenía ninguna oferta de alguna beca en la universidades, aunque sí tenía las calificaciones para ir a una universidad.

La delantera decidió acompañar a su entrenador en Cerritos College y fue una decisión que le trajo muchos frutos. Requejo ganó dos campeonatos en Cerritos y este año fue nombrada la Jugadora del Año al lograr 37 tantos y 28 asistencias de gol. Uno de sus goles fue en la final sobre Santiago Canyon. Tambié se apuntó el récord individual de más goles en la historia de la escuela: 63 tantos en dos temporadas.

Ahora hay más de cinco universidades que le han ofrecido becas para jugar. Requejo, de 19 años, está visitando Riverside, Hawaii, Lousiana e Irvine, escuelas que le han ofrecido becas para jugar en su equipo.

“Estoy contenta de que hice la decisión correcta, no solamente gané todo lo que ganamos pero también conocí a mis mejores amigas”, reconoce Requejo, nacida en Santa Barbara, de padres californianos y abuelos mexicanos.

“Creo que físicamente y mentalmente fuimos más fuertes que los otros equipos”, añade Nayeli sobre su equipo campeón.

“Cerritos te puede llevar a muchas partes”, agrega la artillera, quien es prima del jugador de la Sub-20 de Estados Unidos y del Club Tijuana, John Requejo.

Convicción
González atribuye el éxito de su programa a la confianza que sus jugadores han tenido en él.

“Los últimos tres años han creído. Es más fácil que crean en nosotros por los resultados”, añade.

El camino al campeonato en Cerritos College inicia desde el verano con sesiones dobles de entrenamiento, las cuales comienzan a las 6 a.m. antes de clases. A diferencia de algunos entrenadores, González tiene sesiones de una hora y 15 minutos, ya que aprendió con Cuellar que no tiene sentido entrenar tres o cuatro horas, por el cansancio de las jugadoras.

González ha pasado desde que llegó en 2005 viendo por horas entrenamientos y partidos de preparatorias, horas sin pago ya que apenas lo contrataron a tiempo completo este año.

Más que un ‘coach’
González, nacido en el Este de Los Ángeles, viene de una familia de futbol. Su hermano menor Guillermo González, ahora asistente técnico con las Falcons, fue jugador del LA Galaxy y su hermano mayor, Roberto Carlos, también jugó futbol.

El graduado en educación física en Dominguez Hills y con maestrías en educación secundaria dice que siempre les aconseja a sus jugadoras que lo más importante es la educación.

“Les digo que pueden usar el futbol como un vehículo para becas. Aunque no todas tienen el talento para obtener becas. Pero si siguen estudiando, van a haber oportunidades y más en este país”, indica el hombre que también alternó el futbol y la escuela para obtener sus maestrías en educación.

“Yo trato de ser un ejemplo para las muchachas”, dice.

González también explicó que el entrenar a un equipo varonil a uno femenil varía en lo emocional de las jugadoras.

“Lo diferente es como tratarlas… hay que hallarles el modo, si eres hombre y estás jugando mal o estas gordo yo te puedo decir. A una mujer no se le puede decir eso porque te odia el resto de la vida. Cuando está enojada, tampoco puedes enfrentarla porque va a haber chispas”, agrega el entrenador.

González también cuenta a HOY Deportes que el trabajo de ser entrenador no es fácil ya que tienes que hacer papel de consejero y hasta “papá”.

“Por ejemplo, puede venir una muchacha y me dice que está embarazada”, explica González.

“He tenido jugadoras que están viviendo en su carro, porque tienen problemas en la casa”, expresa el director técnico.

Disciplina triunfa en equipo masculino

Al igual que las muchachas, Cerritos logró la corona estatal por tercera ocasión a nivel masculino. Benny Artiaga, elegido como el Entrenador del Año de la División III, llevó a los Falcons a su su tercera corona, después de haberlo logrado en 2006 y 2008.

Mucho a cambiado desde aquel equipo que Artiaga heredó en 2001 cuando su récord era de una victoria y 23 derrotas. El entrenador cuenta a HOY Deportes que en ese entonces tenía muchos jugadores en su primer año colegial y no había continuidad. Cada año tenían un equipo totalmente diferente y nunca salían jugadores becados en el programa.

“No había consistencia ni disciplina”, explica el entrenador. Entonces Artiaga cambió la cultura del equipo a base de mucha disciplina. El director técnico, un exelemento de la Fuerza Aérea, llegó con mucha disciplina.

“Quería mantener a los muchachos muy motivados y encontré la forma”, indica Artiaga, nacido en Torrance de padres mexicanos . “Cuando vienen a Cerritos vienen con un plan de éxito, vienen con la mentalidad de que debemos ganar el campeonato”.

Un ejemplo de la disciplina en Cerritos College sucedió en la pasada pretemporada, cuando cinco jugadores llegaron tarde al entrenamiento del domingo. Y cuando inició el campeonato, banqueó a esos cinco jugadores en el crucial juego ante Taft. Cerritos terminó perdiendo el juego pero Artiaga había mandado un mensaje.

“Conmigo las excusas no vienen bien”, indicó. “Esos muchachos se agarraron la sorpresa de su vida”.

Sin embargo, Artiaga cuenta que a estas alturas, sus mismos jugadores con más experiencia le ayudan a implementar la disciplina en el equipo.

“Cuando los nuevos jugadores hacen un berrinche, en vez de que yo les diga, los mismos jugadores en el segundo año les dicen que así no hacemos las cosas, hay mucho liderazgo”, dice.

“Ellos saben que tengo la razón por el éxito que hemos tenido”, indicó.

Artiaga cree que sus jugadores lo escuchan mucho porque tiene muchas cosas en común con varios de sus jugadores. Artiaga fue a vivir a México cuando era pequeño y volvió como un niño inmigrante, sin hablar inglés.

“Yo fui un muchacho que creció en Paramount, que no tuvo recursos para seguir con mis estudios, pero siempre hay una segunda oportunidad en cómo manejas tu tiempo y tu vida”, indica el graduado de la Universidad del Sur de California en Relaciones Públicas.

“Yo vengo de las mismas raíces de muchos de mis jugadores, mi papá era un trabajador inmigrante que no sabía ingles”, señala el entrenador de 38 años.

Este año ocho jugadores que quedaron campeones ya han aceptado becas, entre ellos su mediocampista José Ochoa (Loyola Marymont) y el delantero Connor Johnson (Loyola Marymont) y Ricardo Covarrubias (Cal State Fullerton).

Los campeones en el equipo masculino provienen de diferentes partes. Por ejemplo, el goleador Johnson regresó de una universidad para jugar con Cerritos, mientras que el defensa Covarrubias salió de un equipo de preparatoria de un nivel discreto pero que Artiaga rescató de un club amateur.

Artiaga le da crédito al trabajo que ha hecho su cuerpo técnico para ensamblar el equipo durante el reclutamiento.


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