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Era el mural del misterio en el Coliseo, hasta que un joven detective resolvió el acertijo de 50 años

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El mural debajo del arco de la entrada principal del Coliseo fue pintado por Heinz e Igor Rosien en 1969.
(Luis Sinco/Los Angeles Times)

Nadie parecía saber quién había pintado esa escena que adorna la entrada principal del estadio

Por décadas, el mural encorvado que demuestra un sol dorado le ha dado la bienvenida a todos los que visitan el Coliseo Memorial de Los Ángeles.

Descolorido por los elementos, el azul que una vez fue vibrante ha perdido lo brillante con el pasar de los años. La hoja dorada también se ha quebrantado con el tiempo. De cualquier manera, la imagen seguía atrayendo las miradas hacia arriba.

Nadie parecía saber quién había pintado esa escena que adorna la entrada principal del Coliseo- o cuando. Los guías de turistas del estadio se referían al “mural del misterio”, mientras la historia del origen de la pintura era consumida por el tiempo, al igual que el arte también.

Pero después de tomar un tour del estadio histórico hace unos años, un adolescente local quedó cautivado con su origen.

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Dean Gordon estima que ha estado en el Coliseo unas 100 veces. Pero antes de ese día, nunca le había puesto mucha atención al mural en la parte superior de la entrada. Dos antorchas olímpicas flameando cerca de un sol, y en el centro una imagen del planeta Tierra y 12 señales del zodiaco.

El resolver ese misterio pronto se convirtió en su misión.

Hace dos veranos atrás, a la edad de 17 años, Gorden comenzó su misión- recorrió los libros de la biblioteca y los archivos en busca de una pista que lo llevara al artista.

“Básicamente contacté a cada persona que podría tener una idea”, dijo Dean. “Cada historiador o profesor, archivo, que pudiera tener alguna conexión con el mural” sospechaba que la pintura se había realizado antes de las Olimpiadas de 1932.

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Mick Rosien, izquierda, y su hijo Nick posan debajo del mural en el arco principal del Coliseo. El papá de Mick, Heinz Rosien, pintó el mural, junto a su hermano, Igor, en 1969.
(Luis Sinco/Los Angeles Times)

Después de encontrar una serie de callejones sin salida, Gordon encontró una pista en la Biblioteca Central de Los Ángeles que decía “H. Rosien Coliseum”.

Indagó más pero sin suerte- hasta que se encontró con un solo tuit:

“Por favor, ¡no toquen el mural adentro del arco que mi FIL Heinz Rosien pintó antes de las Olimpiadas!”

Esa suplica fue publicada en 2016 por Mary Lou Rosien en respuesta a la noticia publicada por el Coliseo de que partes del estadio serían derrumbadas. El mural sería parte de las renovaciones, que eventualmente resultaron en $315 millones por parte de USC. La universidad opera y administra el Coliseo.

Antes de eso, durante una transmisión del futbol americano de los Trojans, una de las cámaras se enfocó en el mural debajo del arco.

Viendo desde su casa en Nueva York, el esposo de Rosien, Igor, se llenó de emoción.

Su padre Heinz Rosien y él habían trabajado juntos en el mural.

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La Comisión del Coliseo de Los Ángeles le encargó a Heinz Rosien con el trabajo en 1969, con esperanzas de ayudar a la ciudad a ganar la candidatura para las Olimpiadas de 1976. Heinz Rosien, un inmigrante alemán, era un artista muy conocido en Alhambra, y había realizado varios trabajos en diferentes escuelas, bancos y cines-incluyendo el Ahmanson en el Centro Musical de Los Ángeles.

El arco en el Coliseo terminó siendo un trabajo muy peligroso.

El lado interior de la entrada encorvada estaba a 70 pies por encima del piso. Para alcanzarlo, padre e hijo utilizaron andamio sin la ayuda de cinturones de seguridad, lo que ahora es común. Y pintaron de cabeza.

“La gente habla de Michelangelo y la Capilla Sixtina”, dijo Igor Rosien. “Mi papá estaba ahí combatiendo contra todos los elementos”.

Como un adolescente en ese tiempo, Igor trabajó durante el verano, otoño e invierno de 1969 en el mural con su padre. Al final de los días de trabajo, los dos regresaban a casa como estatuas, con su cabello caras cubiertas en pintura de color oro.

Poco después de que el mural fue completado, Rosien ingresó a USC como estudiante. En ocasiones, dijo, visitaba el estadio y se llenaba de orgullo mientras la gente miraba hacia arriba en asombro, al ver el trabajo que produjo con su papá.

Mural en el Coliseo
Artist Heinz Rosien trabaja en el mural. En la foto de la derecha, Igor Rosien posa tras finalizar la obra en 1969.
(Fotos familiares)

Los Ángeles no ganó esa candidatura de las Olimpiadas en 1970, pero pocos años después, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1984, Rosien miraba a la gente, mientras tomaban fotos del trabajo de su padre, adentro del Coliseo.

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“Quería decir, ‘es de mi papá. Mi papá hizo eso’”.

Para ese entonces, Rosien ya se había mudado al otro lado del país. Su papá murió el 1 de enero de 2007, a la edad de 86.

La historia del mural se perdió, hasta que Gordon comenzó a hacer su trabajo de detective.

El adolescente buscó a Rosien poco después de ver el tuit de la esposa, sorprendido de que alguien directivamente conectado al arte aún estaba con vida.

“Todo el tiempo estuve preguntando quién lo pintó. Pensé que era de 1932”, dijo Gordon, quien ahora tiene 19 años y es estudiante de Amhert College en Massachusetts. “Toda mi investigación fue en ese periodo de tiempo”.

No es como que tampoco tenía mucho material para trabajar. Una investigación en los archivos de Los Angeles Times reveló solamente una referencia al pintor del mural: una carta de 1982 al editor proveniente del propio autor.

En una foto publicada dos años antes de las Olimpiadas de 1984, Heinz Rosien se identificó como el creador:

“En el artículo: Olimpiadas- un Legado que se Mantiene” usted publicó dos murales, uno pintado por estudiantes de la preparatoria Central Adult. El otro, descrito como una pintura delicada en el cielo, fue pintado por mí. Heinz L. Rosien”.

La investigación de Gordon hace dos años lo llevó a una serie de pláticas de horas de duración sobre el mural- y el comienzo de una amistad entre el menor de los Rosien y el estudiante detective.

“Afortunadamente, Dean no tomó ‘el mural del misterio’ como respuesta”, dijo Igor Rosien.

Cuando llegó el tiempo esta primavera de restaurar el mural, el descubrimiento de Gordon y el resultado de su investigación fue de mucha ayuda.

Sobre el curso del trabajo, el cual fue completado recientemente, los artistas llamaron a Rosien, preguntándoles sobre las pinturas y las técnicas que su padre utilizó. Una foto del papá trabajando en el diseño del mural también ayudó mucho.

Aneta Zebala, Suzanne Morris y Adam Romcio han trabajado en el negocio de la conservación por décadas, restaurando obras en el Observatorio Griffith y en el Templo Wilshire, debajo de puentes y en bibliotecas en todo Los Ángeles.

Pero el mural del Coliseo fue uno de los proyectos más difíciles, dijeron.

Fue dañado por agua y, después de décadas de ser abatido por los elementos (incluyendo el viento que pasa por el arco), el diseño ya había casi desaparecido. La falta de referencia histórica tampoco era la ideal.

“Estamos acostumbrados a tener toda la información- o mucha de ella”, declaró Morris.

“Somos conservadores muy bien entrenados”, dijo Zeballa. “No inventamos cosas. Nos guiamos por lo que existe en referencia al diseño”.

Antes de la restauración del mural, Gordon y Rosien se juntaron fuera del Coliseo. Ahí, el artista le presentó al joven detective con una de las pinturas de su padre.

En un día soleado de junio, Nick Rosien- el hijo de Igor y nieto de Heinz- estaba en la ciudad para visitar a su tío Mick. Ya que el más joven de los Rosien no había visto el mural, su padre le sugirió agregar una parada al Coliseo en su itinerario.

Apenas habían desarmado el andamio del arco. Las carpas estaban siendo limpiadas y el arte revitalizado ya estaba listo. Los Rosien fueron los primeros en ver el debut no oficial del mural.

Cincuenta años después de ser reparada, el azul vibrante y el oro habían regresado. Del otro lado del arco, estaba la firma radiante de Heinz Rosien, retando a cualquiera que se atreva a olvidarlo otra vez.


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