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Kelvin Gastelum se proclama monarca de peso medio pero aún debe demostrarlo vs Israel Adesanya

El subir de las 171 libras a las 185 hace dos años, parece estar dando frutos para Kelvin Gastelum, quien desde ese cambio ha vencido a Michael Bisping y Ronaldo Souza.

El pasado 9 de febrero, en Australia, el peleador estaba a punto de dar otro golpe de gracia… hasta que el timbre de su cuarto de hotel lo despertó del sueño de ser el próximo campeón de peso medio.

“Pensé que iba a ser la que limpiaba los cuartos ya que eran las 7 de la mañana”, recordó Gastelum. “Timbraban, timbraban y timbraban… fue cuando dije que no era la que limpia porque si no ya hubiera entrado [con su llave]. Fui, abrí la puerta y era una empleada del UFC con mi entrenador Rafael Cordeiro”.

Su entrenador y la representante de UFC, le dieron la mala noticia que su rival de esa noche, en la velada de UFC 234, Rob Whittaker no iba a poder defender su título ante él.

Gastelum describió al escuchar la cancelación del combate que sintió como si se le hubiese “caído el estómago y el corazón”.

“Fue fatal”, agregó Gastelum en su visita a las instalaciones de HOY Deportes.

A las 9 p.m. de la noche anterior, Whittaker empezó a experimentar un fuerte dolor abdominal, hasta que a las 3 a.m. fue llevado al hospital en donde se le detectó un colapso y hernia en su intestino, por lo que tuvo que ser operado.

La situación fue catalogada como de vida o muerte pues en caso de haber peleado, un golpe al estómago pudiera haber sido fatal.

Después que ambos peleadores habían pasado por la báscula sin problemas la noche anterior, Gastelum sentía que su momento de arrebatarle a Whittaker el cinturón y vestirlo estaba muy cerca. Un propósito que realmente cumplió sin haber subido al octágono.

En una extraña situación, el oriundo de Yuma, Arizona, se apareció ante los medios de comunicación para una rueda de prensa con el cinturón de campeón sobre su hombro.

“Es un secreto… me lo dieron… pues era una manera de decirles a todos ‘mira, yo estoy aquí para pelear y estoy aquí para ser el campeón. Me siento como el campeón, yo soy el campeón’”.

Aunque Gastelum (16-3-0) afirma que tiene el cinturón “por ahí guardado”, tendrá que demostrar el sábado (7 p.m., ESPN+) que realmente es el merecedor al título de campeón interino ante el invicto Israel Adesanya (16-0-0) en UFC 236, en el State Farm Arena de Atlanta.

Gastelum que también sintió frustración por el hecho que UFC no le reconoció ser el campeón, pues después de que ambos pasaron por la báscula entonces su rival debería perder el derecho al cinturón de inmediato “como en la lucha libre, que es de donde yo provengo”.

“Debería haber una clausula, un cambio en el contrato para que estas cosas no pasen de nuevo”, señaló Gastelum. “Es difícil porque todos tenemos diferentes situaciones, pero debe haber una para todas las situaciones”.

Tras darse cuenta de la gravedad de la situación de Whittaker, Gastelum dijo que vio las cosas más claramente y pudo calmar su molestia un poco.

“Me contenté de que se estaba recuperando”, aseguró. “Nadie quiere que alguien se muera en el octágono. Estuve de alguna manera feliz que eso se está mejorando y se va a recuperar”.

Pasado en la lucha libre

Brock Lesnar, Alberto Del Rio y recientemente, en 2018, Ronda Rousey, han tenido éxito en sus crossovers entre la lucha libre y las artes marciales mixtas, por lo que se espera que el caso de Caín Velásquez sea igual.

El excampeón de UFC, anunció que luchará en Triplemania de la AAA en México el próximo 3 de agosto. A lo que Gastelum ve con buenos ojos, especialmente por su pasado en ese deporte.

“Ellos tuvieron sus mejores momentos en la UFC y pasaron sus mejores épocas”, dijo. “Ahora están buscando otra manera de hacer dinero, de competir. Creo que es algo inteligente, para hacer dinero después de esta carrera de pelear. Hay que buscar la manera de hacer dinero”.

Gastelum señaló que el haber empezado en la lucha libre, le facilitó la transición al MMA, aunque su primera experiencia no fue la mejor.

Aún sonríe cuando recuerda cuando un amigo lo invitó a un gimnasio en el que entrenaba y en donde le dieron la peor “paliza de mi vida, pero ese día como que algo nació en mi”.

“No es un deporte fácil, es muy duro. Pero fue lo que me hizo, que me forja… luché casi 10 años hasta la universidad y la transición a las MMA fue algo natural para mí”, indicó.

A pesar de haber sido maltratado de esa forma, Gastelum estuvo determinado en volver día tras día hasta que las artes marciales se convirtieron en su futuro y presente.

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