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Chuck Liddell y Tito Ortiz se enfrentan por tercera vez en sus carreras desafiando el tiempo

(Golden Boy Promotions)
West Hollywood

El surgimiento de un video de entrenamiento de Chuck Liddell tuvo muchas opiniones sobre la condición en la que se encuentra el veterano peleador para el tercer episodio de la saga contra Tito Ortiz, a quien derrotó en las dos primeras ocasiones en UFC.

En la filmación de julio, ‘The Ice Man’ se vio lento y sin coordinación en sus patadas y puños, lo que provocó la reacción de muchos aficionados previo al encuentro con Ortiz, pactada para el 24 de noviembre en el Forum (Pago por Evento).

“Estuve haciendo mi calentamiento, es la manera cómo lo hago… así es cómo caliento mis piernas”, explicó Liddell el martes en su entrenamiento para su regreso al octágono después de ocho años. “Es lo que es, 15 segundos calentando… ¿entonces? Si me quieren ver haciendo lo que hago mientras entreno, golpeando las bolsas de arena, lanzando patadas, está bien… pero bueno, ¿qué se puede hacer?”.

El volver al entarimado, según el peleador semipesado de 48 años, no fue algo que decidió de inmediato, sino un proceso que tomó entre seis y ocho meses de entrenamiento.

“Empecé lentamente para ver si podía seguir con ese paso y ese fue el factor decisivo”, dijo a HOY Deportes el peleador. “Cuando me propongo algo, siento que lo puedo lograr. Me siento en buen estado físico y listo para esto”.

Sin embargo, su rival de esa velada en Inglewood no pensó lo mismo cuando, en lugar de abandonar el recinto, se quedó para presenciar el entrenamiento de Liddell (21-8) tras cumplir su compromiso ante los medios de comunicación.

“Ustedes le van a llamar a esto una noche (explicito) rápida, se los garantizo”, gritó Ortiz (19–12–1) desde el otro lado del gimnasio de West Hollywood. “Te ves como basura… te voy a aplastar”.

Ante las agresiones verbales de Ortiz, Liddell prefirió ignorarlo y sonreír mientras seguía su entrenamiento.

Momentos antes de ese episodio, el oriundo de Huntington Beach analizó lo que debe hacer para vencer a Liddell, quien le propinó dos nocauts en las peleas anteriores (2004 y 2006).

“Tengo que ser agresivo, buscarlo, en las otras dos peleas estuve como que esperándolo y haciendo el contragolpeado”, explicó. “No puedo ser el contragolpeador, tengo que ser el que ataca. Tengo que conectarlo cuando levante su quijada, ya ha caído de esa manera en muchas ocasiones y trataré de hacerlo una vez más”.

Previo a su retiro en 2010, Liddell cayó en cinco de sus últimas seis peleas mientras que ‘The Huntington Beach Bad Boy’ ganó tres de sus últimos cuatro combates.

¿Quién provocó a quién?

Durante una aparición en un evento caritativo, los peleadores fueron invitados a posar en un cara a cara y en tono de broma, Liddell le dijo a Ortiz que pondría la foto en redes, a lo que el peleador de 43 años accedió.

“Empezó a hablar de más después de eso”, reconoció Liddell. “Me puse a pensar que tal vez no he terminado de pelear y me dije que quería intentarlo de nuevo. Regresé al gimnasio sin pensar en él como oponente, hablamos de otra gente con mi equipo, pero él junto a Golden Boy [Promotions] se me acercaron. Me pareció interesante que ahora lo hicieran por primera vez en MMA”.

Por su parte, Ortiz no negó que ante la posibilidad de una tercera pelea ante Liddell su interés fue creciendo, especialmente porque tiene un sabor a revancha, al mismo tiempo pensó en su estado físico para afrontar un compromiso de esta índole.

“Lo primero que me pasó por la mente fue ‘¿estoy listo para hacerlo?’”, recordó Ortiz. “Hice un mes de campamento y no sentí dolores y me di cuenta que estaba listo para hacerlo… tienes que entender que he tenido ocho cirugías y aún así lo estoy haciendo. Entonces estoy demostrando que con el corazón y determinación se puede hacer”.

Mucho se ha comentado sobre las edades de los peleadores, que en las artes marciales mixtas se consideran muy avanzadas, pero Ortiz dijo que se siente bien física y mentalmente para afrontar este compromiso que toma de manera personal.

“No me importa que tan viejo esté Chuck, él fue el que me habló”, señaló. “Si yo le hubiera hablado, hubiera sido diferente, él me habló y me preguntó si quería pelear. Soy yo el que le está dando la oportunidad de recibir un pago y voy a tratar de aplastarlo”.

La diferencia edades entre ambos peleadores no fue un problema hace 12 años cuando se enfrentaron por última vez, pero ahora podría ser considerado disparejo ya que ambos sobrepasan los 40s y Liddell está muy cerca de los 49.

Liddell siente que el apoyo de su familia ha sido importante para este nuevo reto en su carrera.

“Mi esposa me dijo que mientras me sintiera que lo podía hacer, entonces me apoyaba”, dijo. “No estuvo en contra de eso y realmente me tomé el tiempo para saber. No he terminado con esto, regresé al gimnasio y probé en hacer las cosas antes de comprometerme a una pelea. Primero quería ver si podía hacerlo hasta que me di cuenta que sí. Luego se da la oferta de Tito y sentí que él también quería volver, pues que mejor que este cabeza hueca”.

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