Ourense, mágico y auténtico

Ourense te conquistará con su belleza legendaria, su pulpo en las esquinas y sus deliciosos vinos

Más allá de los destinos tradicionales de España, como lo son Madrid, Barcelona, Sevilla o Málaga, está la modesta Galicia, una comunidad autónoma situada en el noroeste de la península ibérica y formada por las provincias de La Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra, las cuales se dividen en 314 municipios que se agrupan en 53 comarcas.

Orense, en gallego o “Ourense” de manera oficial, es una comarca, cuyo origen es romano, aunque existen dudas sobre la etimología del nombre. Fue bautizada por los romanos, posiblemente, como “La ciudad del oro” (Auriense) por su abundancia de este metal, lo que la convirtió en una importante ciudad de la provincia romana de Hispania hasta que se agotaron las reservas del apreciado metal dorado, que se podía encontrar en el curso del río Miño.

Sin embargo, hoy en día, la riqueza de Ourense no está en el oro perdido. Hoy se encuentra en la calidad de su gente hospitalaria, en su amable servicio, en sus mágicos paisajes llenos de historia, en su arquitectura bañada por los años, pintada de moho y humedad, por el sabor único de su pulpo, aún sin tener mar; y en la calidad y variedad de los vinos gallegos que puedes saborear en los múltiples bares que ves a lo largo de las calles del centro. Vinos determinados por las cinco denominaciones de origen de Galicia como lo son Ribeiro, Monterrei, Rias Baixas, Valdeorras y Ribeira Sacra, que embrujan el paladar de los visitantes y los locales.

Desde 1996, cuando se produjo la aprobación de la Denominación de Origen Ribeira Sacra (Riviera Sagrada), la produccción de vino se convirtió en el principal motor de desarrollo económico de la región y una inevitable identidad se apoderó de los pensamientos de sus habitantes.

Nada más hay que ver la expresión en el rostro de sus pobladores para darse cuenta del orgullo que sienten al mostrar sus hermosos paisajes enmarcados en los ríos Miño y Sil. Y es que el vino que se produce en ese mágico lugar de Lugo, en Galicia, es netamente artesanal y con los mejores cuidados en bodega luego de que la viña ha sido cosechada totalmente a mano. Mirar el lugar es como si te encontraras en medio de una de las historias de la saga cinematográfica “The Lord of the Rings”, aunque no tengan nada que ver.

En la Ribeira Sacra se desarrolla una viticultura de montaña, una hazaña heroica, ya que el desnivel de terreno hace que la tarea de cosechar la uva pueda resultar casi imposible. Es un paisaje espectacular de viñedos, un territorio único para el cultivo de la vid, pero también un espacio difícil de trabajar que no acepta la mecanización, pues la mayor parte del trabajo es manual, donde hombres y mujeres desafían al equilibrio y la gravedad para prestarles atención a las cepas.

“En la vendimia, los racimos de uvas se cortan a mano y se transportan en cajas cargadas a las espaldas para trasladarlas en vehiculos hasta las bodeja; otras, por el difícil acceso, tienen que ser llevadas en embarcaciones hasta las bodegas. Nos gustaría que vivieras la experiencia algún día”, nos comenta Pilar, nuestra guía y trabajadora de la bodega Moure, donde se produce el vino Abadía de Cova, una de las variantes de vinos blancos producidos con un 85 por ciento de uva albariño y un 15 por ciento de Godello, o el tinto Abadía de Cova 2013, elaborado con 100 por ciento de uva mencía.

La verdad, no sé si me atrevería a hacerlo, pero lo que sí es cierto es que a pesar del complicado acceso a la zona, al final la vista del paisaje bien merece el esfuerzo, luego de haber cruzado la extensa, curvilínea y pavimentada vía de Monforte de Lemos, donde además puedes ver pintorescos lugares para el hospedaje de familias y amantes del vino. Lo más placentero es que el lugar ofrece tours a viñedos y bodegas sin importar si son grupos de dos personas o buses llenos de visitantes, porque para esos numerosos visitantes hay miradores excepcionales para disfrutar del lugar y hacer de este sitio un destino sin igual.

Historia ancestral
La Rebeira Sacra no sólo ofrece mágicos paisajes naturales y bodegas de vino, como lo pudieran tener otras bodegas a lo largo y ancho de la provincia de Galicia.

Aquí el lugar encierra una historia de insólitos y antiguos monasterios como el de San Pedro de Rocas, por ejemplo, una edificación de piedra que irradia sensaciones de paz y tranquilidad. Fue el hogar de San Benito de la Cueva y está ubicado a unos 17 kilómetros de Ourense por la carretera C536, entre los pueblos O Pinto y Esgos, rodeado de una frondosa y verde vegetación, con delgadas e irregulares carreteras que te llevan a un plácido lugar lleno de silencio y paz espiritual. “Es un lugar que no pueden dejar de visitar, porque desde que entras te transportas a la época. Es un lugar increíble y lleno de historia”, describe el alcalde de la localidad de Esgos, Mario Rodríguez González.

Y no es para menos; es una tierra de monjes donde habitaron tres de ellos a mediados del siglo XVI. Es un recinto donde observas una edificación de piedra estilo mausoleo cerrado, pero que realmente fue una iglesia con tres capillas donde destaca la existencia de tumbas y yacen las endiduras en forma de cuerpos humanos de adultos, niños y hasta bebés. A su lado, un cementerio de rocas que emana diversas sensaciones y un espacio donde existen ocho sepulturas antropomorfas, excavadas directamente de una peña y orientadas con vista hacia la montaña de sureste a oeste, diferentes a algunas que se observan en las capillas escavadas de norte a sur.

En la entrada se encuentra la Casa Prioral, edificada a finales del siglo XVII, pero hoy en día restaurada y convertida en museo, en cuyo interior se aprecian habitaciones llenas de historia y elementos interactivos, con pantallas de TV que te van ilustrando la historia del lugar, incluidas algunas atracciones para niños, mientras observas réplicas y piezas auténticas de máquinas afiladoras de cuchillos y tijeras u objetos que los monjes utilizaban en su diario y aislado vivir. “Aquí es donde nacieron los afiladores”, agrega Rodríguez González.

Pero lo que más llama la atención, y se ha convertido en el símbolo del lugar, es el campanario de San Benito, el cual se encuentra en lo alto de un monolito de piedra con dos arcos y una cruz en el centro. Muy atractivo e imponente, por cierto. Y si quieres llevarte algo del lugar, ahí mismo hay una pequeña tienda con artículos conmemorativos, desde gorras y camisetas hasta vinos, tazas y réplicas del campanario. No te olvides de firmar el libro y de exponer brevemente lo que ha sido tu experiencia.

El clásico Allaríz
A pesar de lo clásico de las calles y avenidas de Ourense, donde las edificaciones de piedra muestran el paso de los años, a las afueras del centro existen pintorescos lugares que te transportan a su origen y su majestuosidad, pero también te muestran lo abiertos que están a las nuevas tendencias de unir lo clásico con lo moderno.
Este es el caso de Allariz, una comunidad donde habitan familias de clase pudiente, lo cual se puede apreciar por los autos que estacionan frente a las casas y donde lo bohemio es realmente bohemio.

Lo que más predomina, sin duda, es la limpieza en sus calles, sus corredores, parques y muros de piedra gris, donde fácilmente te encuentras con tiendas de diseñador, una farmacia y un expendio de licores de hierbas, un lugar que te atrae con la variedad de sus aromas y su decoración de botellas de licores multicolor. “Estamos aquí desde hace tres generaciones”, explica el vendedor y propietario de la licorería, donde aún se observa una caja registradora manual de metal y madera.

El museo de la moda de Allariz es un claro ejemplo de la fusión de lo nuevo y lo clásico con sus maniquís vestidos en lo alto de un balcón, pero lo más cálido, pintoresco y descriptivo del lugar es el restaurante Allariz, que algunos llaman El Museo del Juguete, pues sus paredes y vitrinas albergan innumerables artículos antiguos, de todos los tamaños, formas y colores, que todo niño seguramente quisiera bajar y ponerse a jugar en el piso oscuro de madera irregular con decenas de años de edad.

Aunque la comida no es lo realmente importante del lugar, el ambiente del bar-restaurante lo compensa todo al igual que Gustavo, el gerente, un ocurrente representante del gallego amable y colaborador que puede haber conocido seguramente en cualquier parte del mundo, el mismo que con una sonrisa te puede servir un café cortado (como le dicen al café con leche), una copa de vino o un cuba libre hecho con ron venezolano Cacique, Pampero o Santa Teresa, licores provenientes del país sudamericano, donde desde siempre hubo alta inmigración gallega y que hoy en día ha regresado a su país debido a la crisis politica y social que se vive en Venezuela. En el caso de Gustavo, él tiene años en Allariz.

Uno de los atractivos que puede encontrar es el Festival Internacional de Jardines de Allariz, una iniciativa de gran atractivo turístico y que incentiva la economía local al congregar a múltiples profesionales de la arquitectura, el paisajismo y la jardinería.

Cada año, el Consejo llama a concurso a cientos de artistas de todas partes del mundo, y en la edición 2015 se viene realizando el tema “La música en el jardín”, donde la composición, la armonía, el ritmo y los sonidos constituyen factores de unión entre la música y los jardines. Para el 2016, el tema será “Los Jardines del Futuro”, y estará en exhibición de mayo a octubre de ese año.

En el centro de Ourense
Aunque en España también hay un marcada crisis económica, la misma hace que se reduzca el consumo interno, pero eso no los obliga a que se eliminen sus costumbres, pues eso forma parte de su vida. Si antes salían con la familia a comer dos raciones de pulpo a la esquina y se tomaban tres copas de vino en el bar, hoy en día solo consumen una ración de pulpo y una copa de sus vinos locales, pues en Galicia, el consumo interno ocupa un alto porcentaje de la producción, algo que poco a poco los pequeños productores están buscando aumentar para elevar la exportación a mercados internacionales con apoyo de organizaciones como Expourense.

Volviendo a lo del pulpo, este sencillo pero exquisito y popular platillo puede ser encontrado en puntuales esquinas del centro de Ourense. Debajo de una carpa, se observa una estufa de aluminio en forma cilíndrica donde se mantienen en agua caliente docenas de pulpos, rojos, suaves y en su punto, para ser consumidos por los locales y los turistas. Sobre una madera circular, Rosa, como dijo llamarse la vendedora, corta los tentáculos de este fruto del mar en raciones simples, dobles o triples, que van desde los 7 hasta los 21 euros, bañados en aceite de oliva y aderezados con nada más que sal marina y una especie de polvo rojo que le da el toque levemente picante, pero característico de la zona, porque a pesar de que en Ourense no hay mar, “aquí se come el mejor pulpo de todo Galicia”, como nos confirma un taxista de las bondades de su ciudad de origen. Y no se equivoca, es un manjar de los Dioses.

Pero si usted busca algo menos informal y prefiere sentarse en mesas de manteles blancos, le cuento que Pingallo es un restaurante familiar atendido por sus propios dueños. Afuera ves al señor de la casa atendiendo las mesas y en la cocina haciendo lo suya la dueña del hogar. Aquí, los mariscos son la especialidad, donde las cigalas (parecidos a los langostinos) duran poco en el plato, donde las llamadas navajas (especies de mejillones alargados) y las chouvas (parecidas a las sardinas fritas) son un deleite. Por supuesto, no debes dejar pasar la ensalada verde con un toque de balsámico, porque es el complemento que te encantará. Todo acompañado por un vino blanco de la denominación de origen que prefieras, y para ello, te puedes apoyar en la sugerencia del mesero.

El sabor de sus vinos
Si no eres un experto en vinos, no te preocupes. En Galicia, cuna de las cinco importantes Denominaciones de Origen: Ribeiro, Ribeiro Sacra, Valdeorras, Rias Baixas y la más joven Monterrei, los paladares gallegos te pueden ayudar a tener una elección muy conveniente de acuerdo a tus gustos entre vinos frutales, aromáticos y con toques de mayor acidez.

Precisamente, cada año Expourense realiza la feria de vinos de calidad Vinis Terrae, una iniciativa donde invita a participar a productores de Galicia para que se reúnan con compradores de varios países del mundo. A través de esta feria con capital privado y gubernamental, los productores de pequeñas bodegas que no tiene el poder para comercializar o dar a conocer sus vinos en el mercado internacional, la aprovechan para aprender la manera de cómo hacerlo. No te lo puedes perder.

Este año, por ejemplo, se realizó la sexta edición, donde cada una de las grandes bodegas mostraron su enorme variedad de vinos que desde hace algunos años ya se distribuyen en mercados de Estados Unidos y que buscan expendirse más en México, Perú y algunos países de Europa como Dinamarca, Suecia y muchos otros de la comunidad europea. 

“La activdad que venimos realizando está marcada por la internacionalización, que aunque no es fácil hacerla desde una ciudad, que por más bonita que sea como lo es Ourense, donde existe una gastronomía extraordinaria, no deja de ser un gran reto”, explica el Presidente de Expourense Alejandro Rubin.

En otras palabras, lo que buscan es traer a los posibles compradores en vez de salir a vender sus productos con inmensas y costosas campañas publicitarias a nivel mundial para mostrar la calidad del vino de Galicia en el mundo, más allá de la consolidación que tienen los vinos españoles a nivel mundial. “Porque lo que ofrecemos es integrar los vinos de calidad de Galicia, no de otra parte, sino de Galicia exclusivamente. Porque en esta provincia tenemos a Valdeorras, Ribeiro Sacra, Monterrei y por último a Ribeiro, que está entre los mejores de España, aunque todas tienen caracteristicas milenarias, mientras que Rias Baixa está en Pontevedra, en otra zona de Galicia”, agrega Rubin, quien además es un experto gastrónomo.

“A estos pequeños productores que nunca pudieran salir, pero que tienen muy buenos vinos y que podrían competir con cualquiera, aquí les damos la oportunidad de hacerlo bajo la supervición de cada consejo. Aparte, los orientamos y les enseñamos la mejor manera de dar a conocer sus productos”, explica Rubin.
Y es que al ser pequeños productores “no tienen redes de comercialización y nosotros los ayudamos a que puedan lograrlo. Y porque Vinis Terrae es la presentación de vinos de calidad,en la que no todos pueden estar aquí, tienen que llenar un minimo de calidad”, dice Rubin y asegura que eso además les permite tener citas con expertos que opinen de su producto.

“Eso les permite recibir criticas que los orienten y los ayude a tener un vino de mucha más calidad. Además están las charlas de comercialización, promoción y mucho más, porque esto es un centro de negocios para que al final puedan exportarse sus productos, para que aprendan cada día más y ser más competitivos y tercero, que aunque no vendan, tienen la oportunidad de recibir a expertos de diversos países que opinen de sus vinos y eso les va a permitir ver hacia dónde encaminarse”, complementa Rubin , quien a través de Vinis Terrae apoyó a casi 80 productores este año.

Vinis Terrae, que se realiza cada año en Ourense durante dos días en el mes de mayo, también atrae a compradores de México como es el caso de David Segovia Martinez, gerente comercial de la importadora Bodegas de Vino. “Los vinos de Galicia son de buena calidad, son muy aromaticos y se han empeñado en destacar la fruta. En el caso de los vinos blancos son más completos y estructurados y para un público más conocedor. Los vinos tintos son frutales y en terminos generales en Galicia han crecido mucho en su forma de hacer vinos”, dijo Segovia Martinez.

A pesar de que en California, está Napa Valley y en Baja California se tiene al Valle de Guadalupe, dos prominentes lugares donde se produce vino, Galicia se atreve a mostrar su producción a compradores de Estados Unidos y México como una manera de competir y de buscar exportar sus productos. “Y seguramente en poco tiempo, los vinos gallegos serán muy competitivos a nivel mundial”, agregó Segovia, mientras disfrutaba de una copa de vino tinto y observaba relajado el paisaje de los viñedos de Monterrei en Galicia.

Cómo llegar:
Desde Los Ángeles debes volar directamente a Madrid, la capital española y de ahí puedes acceder por vía aérea hasta el aeropuerto de Vigo en un vuelo de 55 minutos y luego en transporte terrestre hacia Ourense por 50 minutos. Debes saber que el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas es enorme y debes considerar varias horas para el trasbordo ya que tienes que trasladarte de la Terminal 4s hasta la Terminal 4 en un monoriel.

Si llegas al aeropuerto de Oporto, en Portugal, el viaje en automóvil hacia Ourense puede ser de casi dos horas. Desde Madrid también se puede llegar a Ourense en el tren rápido Renfe (Alvia) en aproximadas cinco horas de viaje. El viaje es placentero y cómodo mientras observas el hermoso paisaje verde. Para los próximos años pondrán en marcha el Ave, un tren bala en el que podrás llegar desde Madrid en dos horas y media.

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