¿Comida rápida sin antibióticos? Mejor elegir pollo antes que carne vacuna y de cerdo

Si le gusta la comida rápida sin antibióticos, pida pollo y absténgase de la carne y el cerdo. Ése es el consejo que surge a partir de un boletín anual publicado este miércoles por la industria de la comida rápida e informal, que logró este año un progreso sustancial en la eliminación de los antibióticos de sus materias primas provenientes de aves de corral, pero sigue rezagada en cuanto a la carne vacuna y porcina.

El uso de antibióticos para criar animales es uno de los causantes del aumento de las infecciones resistentes a los fármacos, que enferman a más de dos millones de personas al año y causan al menos 23,000 muertes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Catorce de las primeras 25 empresas de comida rápida han adoptado políticas dirigidas a descartar antibióticos que son importantes para la salud humana de su suministro de carnes, según Consumer Union y otros cinco grupos de interés público que redactaron el informe.

Entre las compañías, que representan dos tercios de los ingresos de la industria, se incluyen cinco que adoptaron políticas este año: KFC, Burger King, Starbucks, Dunkin’ Donuts y Jack in the Box.

KFC, una empresa de Yum Brands, que es uno de los principales compradores de aves de corral en el país, obtuvo la calificación de “mayor mejoría”, después de una ‘B-’ anterior.

Los líderes perennes Panera Bread y Chipotle Mexican Grill fueron las únicas empresas en recibir una ‘A’, debido a que extendieron sus políticas libres de antibióticos a la carne de cerdo y vacuna que utilizan.

Subway cayó justo debajo de ese nivel superior, pero su política de descartar los antibióticos de su materia prima de carne y cerdo fue demasiado lenta, según el informe.

Mientras tanto, 11 empresas obtuvieron calificaciones deficientes por tener pocas o ninguna política al respecto. La mayoría de ellas pertenece al sector de la comida rápida-informal, como Olive Garden, propiedad de Darden Restaurants Inc.; y Applebee’s, de DineEquity Inc. Otras nueve fallaron por no responder a la encuesta o no tener una norma adecuada respecto de los antibióticos.

“En cuanto a los nuggets de pollo hemos visto un cambio increíble en unos pocos años; pero las hamburguesas y el tocino son otra historia”, afirmó Lena Brook, defensora de política alimentaria del Natural Resources Defense Council, uno de los coautores del informe.

Jean Halloran, directora de iniciativas de política alimentaria de Consumers Union, instó a las empresas de comida rápida a “aprovechar su influencia” para presionar a los proveedores de carne vacuna y porcina a reducir el uso de antibióticos.

Hace sólo dos años, apenas cinco de las 25 mayores empresas recibieron calificaciones aprobatorias. En 2016, el número llegó a nueve. Los cambios se produjeron en respuesta a la presión de los accionistas ejercida por los grupos de interés y por un público cada vez más exigente, que ha conminado al menor uso de los aditivos en sus alimentos y al tratamiento más humano de los animales de granja.

Las resoluciones de los accionistas fueron dirigidas a compañías como Darden y Restaurant Brands International, propietaria de Burger King, Tim Horton’s y Popeye’s.

Otra resolución destinada a Yum, propietaria de KFC, Taco Bell y Pizza Hut, fue retirada después de que los activistas señalaran que la empresa ya cooperaba con una nueva política.

La presión del consumidor por sí sola no será suficiente, remarcaron los autores del boletín, y reclamaron una regulación federal para prohibir el uso ‘rutinario’ de antibióticos, incluso de aquellos que se utilizan para la prevención de enfermedades, y limitar el uso de las medicinas cuando haya brotes de enfermedad en rebaños y manadas.

Las políticas adoptadas por las empresas varían según el ingrediente del menú, el tipo de uso prohibido, la clase de antibióticos y el calendario para su implementación. Por ejemplo, Dunkin’ Donuts eliminó todos los antibióticos de sus pollos. La política de Subway se aplicó a toda la carne de pollo -un hito logrado este año- y pavo, que estará libre de antibióticos para 2019.

Otras compañías limitaron el uso ‘rutinario’ de antibióticos de importancia médica, como aquellos para prevención de enfermedades o para promover el crecimiento, y algunos no tuvieron ninguna política significativa, según el informe. La elección de las palabras en las políticas de la empresa importan y los plazos también, remarcó la agrupación.

Es por ello que McDonald’s, que anunció una política general para su suministro mundial de ingredientes el mes pasado, no mejoró respecto a la calificación ‘C+’, en gran medida debido a que ésta no incluyó un cronograma para detener la compra de carne de vacas y cerdos criados con antibióticos de importancia médica.

El cambio de McDonald se produjo después de que casi un tercio de los accionistas votaran en mayo por una resolución para eliminar el uso rutinario de antibióticos de importancia médica de la cadena de suministro de la marca.

Además de Olive Garden y Applebee’s, ninguno de los cuales respondió a la encuesta, las empresas que recibieron calificaciones reprobatorias incluyeron a Dairy Queen, Sonic Drive In, Dominos, Chili’s, Little Caesars, Arby’s, IHOP, Cracker Barrel y Buffalo Wild Wings.

El directorio de Darden instó en agosto a los accionistas a rechazar una resolución activista para eliminar el uso rutinario de antibióticos, alegando que “no proporcionaría beneficios tangibles a los accionistas o a nuestros clientes, y podría ponernos en una desventaja competitiva”, según un documento de Securities and Exchange Commission. “Nuestros ingredientes son cuidadosamente suministrados por proveedores que comparten el compromiso de Darden de mantener la mejor calidad de alimentos, la sustentabilidad y la conducta empresarial ética”, escribió el directorio.

La resolución fue derrotada.

La industria de la carne y la avicultura defendió su uso de antibióticos alegando que sigue las normas y procedimientos establecidos por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), y del Departamento de Agricultura.

El programa de la FDA para eliminar los antibióticos es voluntario. El año pasado, la agencia emitió varias nuevas directrices que limitan el uso de antibióticos a medidas “consideradas necesarias para asegurar la salud animal”, bajo “la supervisión o la consulta veterinaria”.

The North American Meat Institute, un grupo de defensa de la industria de la carne vacuna, señaló que el uso de antibióticos por parte de sus miembros está declinando, una señal de que la industria responde a la presión de los consumidores.

Traducción: Valeria Agis

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