El Marciano y la Langosta, un recorrido por la cocina bajacaliforniana

El Marciano y la Langosta, un recorrido por la cocina bajacaliforniana

Hay que tener una verdadera habilidad con la pluma para describir lugares, paisajes, sabores y anécdotas como lo hace Omar Millán en su delicioso libro El Marciano y la Langosta.

En este libro - el tercero en su haber-el autor tiene como objetivo descubrir las raíces de la llamada comida Baja Mediterránea, mejor conocida como Baja Med. Para lograrlo, Millán pasó cuatro años recopilando historias, hablando con personajes, descubriendo los ingredientes y a los verdaderos protagonistas que han hecho de esta cocina, un movimiento que se conoce a nivel mundial.

Millán se puso detrás del volante y en su viaje llegó hasta los poblados más remotos de la amplia geografía bajacaliforniana. Atravesó salinas, desiertos, montañas, valles, playas, y en todos lados se encontró una anécdota, un personaje, un platillo que le fue agregando a este libro.

Vista en perspectiva, esta obra es la mejor referencia histórica de un movimiento culinario que ha cobrado notoriedad en las cocinas de sofisticados chefs, pero cuyas raíces se encuentran en las playas desoladas, o en poblado azotados por el viento cerca del Paralelo 28, o frente a las costas paradisiacas del mar de Cortés.

“El libro expone la historia de la Baja, el bagaje cultural que nos heredaron los indígenas concheros, los misioneros de la Nueva España, europeos buscadores de oro, los japoneses que fundaron la historia pesquera de Ensenada, los chinos que fundaron Mexicali, los rusos molokanes que llegaron al Valle de Guadalupe huyendo de Stalin, estadounidenses, franceses e italianos que llegaron a la frontera durante la Ley Seca y los mexicanos de toda la República”, dijo Millán.

Si usted como yo, estimado lector, tiene la duda de por qué se llama el Marciano y la Langosta, déjeme decirle que el marciano no es un ser extraterrestre. “Es en realidad un cangrejo enorme cuyo nombre científico es Macrocheira Kaempferi, también conocido por los pescadores como “diablo”, “Lucifer” y “dragón”, cuyas enormes patas son preparadas en salsa o al mojo de ajo y tiene un sabor que rivaliza con el de la langosta”, aclara Millán.

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