Reporte

Rentando una casa en México para vacacionar en la playa

Depende de a qué parte de México quieras ir y cuándo, pero la mayoría de las veces, creo que es seguro

Mucho antes de que Airbnb existiera, mi familia rentaba casas para pasar nuestras vacaciones en lugar de hospedarnos en hoteles.

Las casas son un alojamiento más práctico cuando hay niños pequeños que necesitan espacio para correr. Nos gustaba ir a los mercados locales y cocinar con ingredientes frescos. Y nos gustaba vacacionar con amigos.

Antes de los sitios de renta en internet, elegíamos los lugares de catálogos con base en las pequeñas fotografías que aparecían ahí.

Nuestros hijos no tenían voz ni voto, así que la decisión era menos complicada.

Ahora con Airbnb, HomeAway y otros sitios, tenemos un sinfín de opciones de casas para elegir, con fotografías de cada ángulo y comentarios de los clientes. Nuestros hijos son adultos con sus opiniones, por lo que satisfacer los deseos de cada uno de ellos es un desafío.

LA CASA PERFECTA

Para unas vacaciones en la playa en México, consideramos a Sayulita, un poblado popular al norte de Puerto Vallarta. Sin embargo, muchas de las casas francamente se veían como villas de narcotraficantes y decidimos que el pueblo era demasiado pequeño.

Para un viaje durante el invierno, pensamos que el tranquilo Caribe turquesa era mejor opción que el vigoroso Océano Pacífico.

Así que viajamos a la Riviera Maya.

Aquí fue donde chocaron nuestros intereses individuales. A una de mis hijas y a su novio les gustan los alojamientos elegantes y modernos, y que preferiblemente tengan vista al mar para ver el atardecer acompañados de un vino frío.

Mi esposo y yo preferimos las casas mexicanas ligeramente rústicas en lugar de los apartamentos, y una piscina en lugar de una playa concurrida. En cuanto al vino o las margaritas, es una cuestión en la que soy flexible.

A mi segunda hija no le importaba mucho si era playa o alberca, pero quería estar cerca de cafeterías y de restaurantes de la zona. Como a su hermana, le gusta el yoga así que el área de Tulum le llamó la atención.

Comenzamos a buscar un alojamiento cuatro meses antes de nuestro viaje, el cual sería de una semana.

No encontramos muchas casas para rentar que tuvieran tres habitaciones en las zonas entre Tulum y Playa del Carmen y que además estuvieran dentro de nuestro rango de precio.

Queríamos gastar menos de 400 dólares por noche, y de preferencia mucho menos de esa cantidad.

Hoy en día, México tiene cerca de 55,000 “alquileres a corto plazo”, de acuerdo con el proveedor Euromonitor International. Nosotros no vimos muchos que nos gustaran en el área.

Posteriormente, buscamos en la isla de Cozumel. Había muchos apartamentos, pero seguíamos sin encontrar el que más nos gustara. Al final, descubrimos Villa Oasis en la página de HomeAway/VRBO.

Tres habitaciones y tres baños en una casa rústica mexicana. Un precioso jardín y una piscina, un ama de llaves que cocina si se le pide (claro, con un costo extra).

No estaba en la playa, pero solo teníamos que caminar unas cuantas cuadras para llegar a la costa, y estaba cerca de los mercados, tiendas y restaurantes. Costaba 300 dólares la noche y la reservamos.

LA SEGURIDAD

Tenemos mucha experiencia en lo que se refiere a viajar y vivir en México. Regularmente nos preguntan si es seguro ir de vacaciones a ese país.

Depende de a qué parte de México quieras ir y cuándo quieras hacerlo, pero la mayoría de las veces, creo que es seguro.

Como en todas partes, Cozumel tiene crimen y, aparentemente, robos a casa, pero hay una presencia mínima de policías, no está el Ejército en las calles y se respira un ambiente completamente tranquilo. Esto en comparación con nuestras vacaciones en Valle de Bravo, en el Estado de México, durante una ola de secuestros nos encontramos con soldados en vehículos blindados.

En Cozumel nos sentimos perfectamente a salvo, tanto en las calles como en las playas.

¿QUÉ HACER DURANTE EL VIAJE?

Hay muchas cosas que hacer en Cozumel. Como un tour a la isla, nadar con delfines, visitar sitios arqueológicos, destilerías de tequila o bares de mezcal, y tomar un ferry e ir al territorio continental al estado de Quintana Roo en un viaje con duración de 45 minutos.

Sin embargo, no hicimos nada de eso. Fuimos a bucear, visitamos los clubes de la playa y descansamos junto a la piscina de la casa leyendo libros.

Jugamos y armamos un rompecabezas, cenamos en algunos restaurantes maravillosos y también hicimos algunas comidas en la casa.

Y antes de que lo olvide, también visitamos el Hospital Internacional luego de que me quedé sorda de un oído por bucear. El médico Pablo Molina González fue extremadamente amable y tenía experiencia en limpiar el agua y cera de la oreja de un buceador.

“Atendemos dos o tres casos de estos al día”, dijo el médico.

Tanto así que está en la parte superior de la lista de precios, junto con el uso de una cámara hiperbárica por hora y con los puntos de sutura.

“Recibimos de una a dos picaduras de erizo de mar por día, aproximadamente tres recompresiones por semana y ocasionalmente un edema agudo de pulmón”.

El regreso de mi oído fue una ganga: 24 dólares.

HOTELES VS ALQUILERES

Aunque hay cadenas de hoteles de lujo en Cozumel, los viajeros pueden tener experiencias variadas. La jubilada Jan Ross, de 60 años y residente de Phoenix, dijo que se alojó en el hotel El Cozumeleño Resort hace 15 años, que le había encantado y que quería volver a visitar el lugar.

“Creo que estamos durmiendo en las mismas camas con las mismas sábanas que en ese entonces”, dijo Ross. Por otro lado, la comida era buena y el personal era amable.

Otras personas piensan que aprovechan mejor el dinero con familias muy grandes y amigos bajo un mismo techo de un alquiler.

“Nos gusta cocinar para nosotros mismos, ya que aquí es arriesgado probar suerte con la comida”, dijo Andrei Piatrashka, de 32 años, un ingeniero civil canadiense que estaba de visita con su esposa, dos niños y con su cuñado.

No tuvimos ninguna queja. El clima y el mar fueron perfectos. Nuestra casa estaba muy linda.

Una terapeuta de masajes fue a la casa y solo nos costó un tercio de lo que cobran en un spa de masajes en Nueva York. La comida del ama de llaves estuvo deliciosa. Y el terreno era encantador, con fuentes y una pequeña cascada que caía a la piscina para producir un ruido de fondo contra los cantos de las aves por la mañana.

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