La internet de Portugal muestra cómo es el mundo sin neutralidad en la red: feo

La internet de Portugal muestra cómo es el mundo sin neutralidad en la red: feo

Los defensores de la neutralidad de la red -un aspecto activamente atacado por el presidente conservador de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés)- remarcaron un vívido ejemplo de cómo abandonar este principio permitiría a los proveedores de internet manipular sus ofertas a expensas de los consumidores.

El ejemplo proviene de Portugal, donde el cambio de reglas propugnado por el presidente de la FCC, Ajit Pai, está en pleno apogeo y proporciona una mirada instructiva sobre cómo los proveedores de servicios de internet pueden guiar a los usuarios a ciertos sitios web y servicios favoritos, incluidos el suyo propio. También es una advertencia sobre las consecuencias de la propuesta de Pai.

Recordemos que la neutralidad de la red significa que todos los sitios web y servicios tienen el mismo acceso a los usuarios. Eso implica que los proveedores del servicio (ISP, por sus siglas en inglés), como los proveedores de banda ancha por cable o inalámbricos, no pueden bloquear ciertos sitios o servicios, ni ralentizar deliberadamente sus datos para los usuarios, y no pueden exigir pagos para priorizar el servicio de una empresa sobre un rival.

Así uno sea cliente de Netflix o de Amazon Prime, los contenidos deben obtenerse a la misma velocidad y calidad. Como el expresidente Obama explicó en 2014: "Ningún servicio debe quedar atrapado en un 'carril lento' porque no paga una tarifa". La FCC, con Tom Wheeler como presidente -designado por Obama-, estableció esas reglas en 2015. Pai tiene la intención de derogarlas.

Eso nos lleva directo a Portugal, cuyo sistema de internet fue destacado por el representante Ro Khanna (D-Fremont) en un tuit del 26 de octubre pasado, que rápidamente se volvió viral.

El tuit de Khanna muestra las ofertas del servicio de internet móvil de la empresa de telecomunicaciones portuguesa MEO. Después de pagar una tarifa por el servicio básico, los suscriptores pueden agregar cualquiera de las cinco opciones adicionales por alrededor de $6 por mes, lo cual permite una asignación adicional de datos de 10 GB para las aplicaciones dentro de las siguientes opciones: un nivel de mensajería que cubre servicios como mensajería instantánea, Apple FaceTime y Skype; "social", con acceso ilimitado a Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat, etc.; "video" (YouTube, Netflix, etc.); "correo electrónico y nube" (Gmail, iCloud de Apple); o "música" (Spotify, Pandora).

Portugal no es el único país que permite el escalonamiento de los servicios de internet. En Gran Bretaña, el proveedor Vodaphone cobra alrededor de $ 33 por mes por el servicio básico, pero ofrece varios "pases" que permiten la transmisión ilimitada de videos o música, uso de redes sociales o chat, a tarifas adicionales de hasta $9.30 por mes.

Aunque ambos países forman parte de la Unión Europea (UE), que tiene un compromiso explícito con la neutralidad de la red, estos acuerdos están permitidos en virtud de disposiciones que dan cierta flexibilidad a los reguladores nacionales. Estos pueden abrir lagunas que permiten la "calificación cero” (zero rating), a través de la cual los ISP pueden excluir ciertos servicios de los límites de datos. Eso es lo que hacen primordialmente los ISP portugueses y británicos.

El potencial de abuso es obvio: el sistema le da a los proveedores la capacidad de establecer los términos para la inclusión de cualquier servicio en uno de estos niveles especiales. Los reguladores de la UE han dicho que estarán atentos a los arreglos que perjudiquen a los consumidores, pero que los analizarán caso por caso.

Ésa es, precisamente, la laguna que existía en el mercado estadounidense bajo la audaz regla de neutralidad de la red de la FCC de 2015. En ese momento, la comisión también señaló que revisaría la calificación cero y otros acuerdos de este tipo caso por caso, pero sólo después de que los ISP los hayan implementado. ¿Cómo funcionó eso? Pobremente.

A principios de enero, el personal de la FCC, en uno de sus últimos informes publicados antes de que el presidente Trump nombrara a Pai como líder, concluyó que los acuerdos de calificación cero ofrecidos a los clientes de banda ancha por AT&T y Verizon violan los principios de neutralidad de la red. Las negociaciones "presentan riesgos significativos para los consumidores y la competencia (...) debido a la discriminación potencialmente irrazonable de los operadores de red a favor de sus propias afiliadas", informó el personal.

"Dados los poderosos incentivos económicos de los operadores de red (...) para beneficiarse a sí mismos y a sus afiliados", agregó el personal, "sin una supervisión efectiva, estas prácticas se extenderán en el futuro”.

No se trata de una percepción nueva. Los defensores de los consumidores habían aullado de consternación cuando la FCC dejó la laguna abierta, en 2015. "La calificación cero es perniciosa; es algo peligroso; es maligno... ", argumentó la experta en telecomunicaciones Susan Crawford, de Harvard. "Deberíamos prohibirla. Inmediatamente. A menos que alguien lo detenga, no desaparecerá”.

Los acuerdos que ofendieron al personal de la FCC fueron los "datos patrocinados" de AT&T y el "FreeBee Data 360" de Verizon. Según el personal de la agencia, AT&T permite a los proveedores de contenido la posibilidad -mediante un honorario- de ofrecer programación a sus suscriptores sin que ello limite su uso mensual de datos. El problema es que AT&T ofrece este servicio a los programadores en términos peores que los que ofrece DirecTV, de su propiedad. Como resultado, es probable que el acuerdo "obstruya la competencia por los servicios de programación de video" al hacer que DirecTV parezca más económico que sus rivales, como Netflix, Amazon Prime o Hulu.

Verizon apeló al mismo truco para favorecer a su propio servicio de video go90, según detectó el personal de la FCC. Debido a que el servicio de Verizon recién comenzaba, esto no era una preocupación para el personal, ya que AT&T favorecía a DirecTV. Pero "existe el mismo potencial de conducta discriminatoria a favor de los servicios afiliados”.

El personal no mencionó otro efecto pernicioso de la calificación cero: se trata de una seria desventaja para los servicios nuevos que necesitan una internet abierta para convertirse en competidores serios frente a los proveedores de contenido bien establecidos. Más allá de las tarifas que AT&T y Verizon cobran por la calificación cero de ciertos servicios, es casi seguro que las compañías bien establecidas, como Netflix, Amazon y YouTube -propiedad de Google- puedan pagarlas. Pero los servicios incipientes muy probablemente quedarán fuera del club.

Claramente, cualquier acción regulatoria que la FCC de la era Obama haya tomado en respuesta al estudio del personal, está fuera de discusión en el mandato de Pai. Pero el peligro es aún mayor en un entorno desrregulatorio, en el cual los proveedores de contenido pueden afiliarse a los distribuidores.

Es cierto que la administración de Trump se ha movido para bloquear la fusión de AT&T y Time Warner, que uniría a uno de los ISP más grandes del país con uno de sus proveedores de contenido más importantes.

Pero hay indicios de que el Departamento de Justicia dio ese paso por razones personales y no como un reflejo de sólidos principios antimonopolio: a Trump no le gusta la cobertura que recibe de CNN, propiedad de Time Warner. Esas consideraciones podrían socavar el caso del departamento en los tribunales.

Los hallazgos del personal de la FCC indicaron que la neutralidad de la red necesitaba una regulación más estricta, no más flexible. Bajo las propuestas de Pai, que serán votadas y probablemente aprobadas por la mayoría republicana de la FCC el 14 de diciembre, la posibilidad de que los ISP reduzcan las opciones de los consumidores sólo aumentará. Uno pagará más por su banda ancha, y las decisiones quedarán en manos de su ISP. ¿Es éste el internet al que estamos acostumbrados? De ninguna manera.

Traducción: Valeria Agis

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