Piñera y Guillier se enfrentan en debate radial chileno

Associated Press

La situación de los niños transgénero y la posible condonación de las deudas de universitarios con los bancos marcaron el jueves el último debate presidencial chileno entre el centroderechista Sebastián Piñera y el centroizquierdista Alejandro Guillier.

Los candidatos se enfrentarán en la segunda vuelta presidencial del 17 de diciembre.

Piñera, un multimillonario y exmandatario entre 2010-2014, representa a la centroderecha y a los grupos conservadores chilenos, y en la primera vuelta del 19 de noviembre obtuvo un 36% de las preferencias frente al 22% de Guillier, un periodista y senador independiente.

Sorpresivamente, el izquierdista Frente Amplio (FA), formado por 14 pequeños partidos políticos y algunos movimientos sociales, se convirtió en la tercera fuerza electoral con un 20% de los sufragios.

Durante el debate de hora y media, ambos respondieron consultas de periodistas y hablaron sobre temas variados. Una legislación que favorezca a los menores transgénero y lograr educación gratuita y de calidad, especialmente para los universitarios, han sido dos de los tópicos más relevantes de la agenda de Chile durante los últimos meses.

Al consultar a Piñera sobre la postura que como presidente tendría en torno al proyecto de identidad de género que impulsó la actual mandataria Michelle Bachelet, respondió que muchos casos se "corrigen".

"Muchos casos de estos transgénero o disforia de género se corrigen con la edad. Tenemos que hacernos cargo de esos casos, pero en forma responsable... no transformando, que el género es prácticamente como la camisa, que uno se la puede cambiar todos los días", aseguró.

Este proyecto es actualmente debatido en la Cámara de Diputados con el apoyo de la centroizquierda para tratar de crear concordancia entre el nombre registrado en los documentos oficiales de los interesados y su cuerpo.

Terminado el debate, Piñera fue criticado de inmediato por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual, que emitió un comunicado en el que calificó las palabras del expresidente como un "insulto gratuito" que "daña la dignidad de las personas".

El gobierno de Bachelet se sumó a las críticas.

En el caso de Guillier, llamó la atención que el senador afirmara que condonaría las deudas a la banca del 40% del sector más vulnerable y que el Estado asumiría ese pago de manera permanente. Sin embargo, el jefe de su comando electoral, Osvaldo Rosales aclaró minutos después a la prensa que ese 40% sólo se vería favorecido mientras permaneciera en una categoría de vulnerabilidad, pero que al salir de ella, por ejemplo con un empleo, debería volver a pagar.

La confusión es relevante porque Guillier necesita tantos votos como sea posible del Frente Amplio, y aunque algunos de sus líderes han dicho que lo apoyarían a título personal, no han llamado a sus adherentes a sufragar por él mientras no condone la deuda universitaria con la banca, elimine el actual sistema de jubilaciones y convoque a crear una nueva constitución.

Según algunos analistas y votantes, el resultado de la segunda vuelta sería incierto por varios factores, entre ellos, que los comicios son voluntarios, que en la primera ronda hubo una abstención en torno al 50% y que es común que los chilenos que votaron por un candidato que perdió, muchas veces no regresan a votar.

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