Ser bilingüe y bicultural es la mejor alternativa

Editorial de HOY
Ser bilingüe y bicultural es la mejor alternativa

En la comunidad latina de Estados Unidos existe un gran dilema: qué hacer para que el idioma de los padres permanezca en el seno de la familia y no se pierda cuando los niños empiezan a integrarse culturalmente a este país.

El problema es grande, porque por un lado, está claro que aquellos que hablan dos idiomas tienen más posibilidades de sobresalir económicamente en este país y en cualquier otro. Pero, por otro lado, al perder el idioma de los padres, se levanta una barrera de comunicación entre las diferentes generaciones, a grado tal, que muchas veces es imposible entenderse en la misma mesa a la hora de la comida.

La solución es muy sencilla: hay que promover una formación bilingüe y bicultural. Las escuelas, es cierto, tienen un papel muy importante que desarrollar en el ámbito académico, pero es en el seno de la familia donde se debe promover el orgullo de hablar dos idiomas, el orgullo de pertenecer a dos culturas.

Durante décadas ha habido un fuerte debate sobre si es conveniente inscribir a los niños en programas de educación bilingüe. En algún momento dichos programas no funcionaron, porque se utilizaba el español como un puente para enseñar inglés, y una vez que se dominaba el idioma, se desechaba el español.

Afortunadamente, los conceptos han cambiado, y ahora hay numerosos programas de inmersión dual, donde el objetivo es que el estudiante aprenda a la perfección los dos idiomas, lo cual le permite integrarse a la sociedad y mantener sus raíces y tradiciones familiares.

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