Mejor que no abra la boca

De verdad que esto es como una mala película, que sería hasta divertida si no fuera porque es demasiado trágico.
 
Uno se levanta pensando que será  un día normal y empieza a leer las noticias y se da cuenta que el presidente Donald Trump ha hecho otra de sus declaraciones.
 
No me cabe duda de que Trump tendrá un lugar en la historia, pero no por sus acciones, sino por sus declaraciones que algunas veces rayan en la estupidez.
 
Como la semana pasada que se refería al presidente Kim Jong-un,, de Corea del Norte como el pequeño hombrecito misil; o como cuando les dijo a los jugadores de la NFL que se pararan cuando tocaran el himno y si no, que se fueran a otro lado.
 
Tampoco se ha medido la lengua cuando ha hablado de Puerto Rico. En los primeros días del paso del huracán María, dijo que Puerto Rico era una isla rodeada de mucha agua. Imagínese, una isla rodeada de mucha agua.
 
Y tampoco tuvo mucho tacto cuando les dijo a los habitantes de San Juan que en Puerto Rico había habido apenas 34 muertos, contra los 1,833 de Katrina. “Eso sí fue un huracán”, dijo el presidente.
 
Ya lo sabe, si quiere reír o llorar un rato, lo único que tiene que hacer es revisar las declaraciones matutinas de Trump, y con eso tendrá.
 
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