No hay que poner en riesgo la relación policía-comunidad

Editorial de HOY

Este fin de semana hay un dato que no debe pasar inadvertido: Los Ángeles ha visto este verano la mayor reducción de homicidios en décadas.
 
Desde 1966 para ser exactos, la ciudad no veía un verano tan “tranquilo”. Sin duda esto es resultado de un enorme esfuerzo de los agentes de la policía, de los trabajadores sociales, de los líderes comunitarios y todos los que se han visto involucrados en este esfuerzo.
 
La clave en la reducción de los homicidios, no cabe duda, ha sido la comunicación entre oficiales de la policía y la comunidad. Esta colaboración se ha basado en la confianza y es precisamente esa confianza la que podría perderse si las corporaciones policiacas deciden doblarse ante la presión de Donald Trump y empiezan a colaborar con las diferentes agencias migratorias.
 
Aunque formalmente Los Ángeles ha dicho siempre que no existe colaboración entre las policías y los agentes de ICE, el hecho de que haya reticencias para declarar a la ciudad como un santuario para los inmigrantes, deja muchas dudas y un mal sabor de boca.
 
Es como si hubiera la intención de dejar una puerta entre abierta en la que se permita la colaboración, pero a “escondidas”, para no ser objeto de las sanciones que ha prometido la administración Trump contra aquellas ciudades que se declaren santuarios.
 
A pesar de que en las palabras Los Ángeles se ha declarado favorable a los inmigrantes indocumentados, en la práctica no ha dado pasos concretos como la ciudad de San Francisco, que no solo se ha declarado santuario, sino que está luchando contra las políticas migratorias de la administración Trump. Ojalá esta ambigüedad se acabe pronto y Los Ángeles adopte una medida concreta en torno a los inmigrantes indocumentados.

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