Demandan al director de una escuela de Lancaster por acosar y someter a maestras a “burlas basadas en el sexo”

Demandan al director de una escuela de Lancaster por acosary someter a maestras a “burlas basadas en el sexo”

Una exsubdirectora y una exmaestra en una escuela secundaria en Lancaster afirmaron que se vieron obligadas a renunciar en junio pasado porque el director de la institución sometía a las mujeres a “burlas basadas en cuestiones de sexo” y “acosaba, discriminaba o tomaba represalias contra” sus numerosas empleadas, de acuerdo con una demanda presentada esta semana.

El pleito, presentado por Dawn Dolinski y Jody Finkscontra el Distrito Escolar de Eastside Union y Francisco Pinto, director de Gifford C. Cole Middle School, citó una serie de supuestos incidentes que según ellas describen un ambiente de trabajo sexista y hostil generado por Pinto.

“El director Pinto tenía reputación entre los maestros y el personal por tomar represalias contra aquellas que, como la Sra. Dolinski, no se ajustaban a su punto de vista sexista de que las mujeres debían actuar con sumisión y ser subordinadas a los hombres”, afirma la demanda. “Una maestra o miembro del personal que experimentaba éxito en su carrera, reconocimiento del distrito o que tenía una voluntad fuerte, generalmente se convertía en el blanco de los ataques del director Pinto”.

Además, según la demanda, el distrito escolar recibió notificación de la conducta de Pinto a través de por lo menos 15 denuncias presentadas en el año escolar 2015-2016 por docentes y personal femenino, pero quienes se quejaron “no estuvieron protegidas por el distrito y, en cambio, fueron sometidas a un acoso más intenso por parte del director” y “sufrieron de primera mano las tácticas de represalia que tomaba Pinto contra los maestros y el personal que se quejaba de él”.

En un correo electrónico enviado el sábado pasado a The Times, Melinda Jaggi, superintendente interina de Eastside Union, declaró que el distrito no comenta sobre los litigios pendientes. Pinto no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios por parte de este medio.

Dolinksi fue contratada en 2015 como maestra de educación especial y ascendió a subdirectora el siguiente año académico, según la demanda. Finks era profesora desde agosto de 2009.

Poco después de que Dolinski comenzara a trabajar para Pinto, dice la demanda, se dio cuenta de las opiniones de éste acerca de las mujeres y fue “bombardeada con comentarios y comportamientos misóginos”.

Pinto regularmente la llamaba “Doble D”, en referencia a sus iniciales y al tamaño de un sostén de mujer, según la denuncia. También discutió los pechos de una maestra con otro administrador y “regularmente expresaba su juicio sobre los cuerpos y el atractivo de las docentes en Cole Middle School”, afirma la demanda. “Después de que el director Pinto olió a un compañero de trabajo que cocinaba pescado, exclamó que el olor debía provenir de los genitales de la Sra. Dolinski”.

Dolinski abordó por primera vez la situación con delicadeza -“inyectando un poco de humor para no molestar al director Pinto”- pero después de repetidas solicitudes para que Pinto cesara con esa conducta, se volvió más directa, según el pleito.

A medida que se hizo más vocal en sus quejas, Pinto “redobló sus comentarios ofensivos” y su “retórica se volvió tan ofensiva que la Sra. Dolinski con frecuencia necesitó excusarse”, afirma la demanda. “En varias ocasiones, los ataques del director Pinto contra ella la perturbaron tanto que comenzó a llorar frente a sus compañeros de trabajo”.

Pinto le dijo que “lidiara con ello o renunciara”, explicita la demanda, y también le quitó algunas responsabilidades, como las evaluaciones de los maestros y dirigir el desarrollo profesional del personal, y le asignó tareas menos deseables, como la supervisión de los juegos deportivos estudiantiles.

El pleito también cita denuncias similares de acoso sexual y represalias contra Finks, una docente con una “personalidad decidida”, y otras dos profesoras que hablaron en contra de Pinto. La demanda busca daños punitivos no especificados y daños compensatorios por angustia emocional, salarios y beneficios perdidos, y gastos médicos pasados y futuros.

La denuncia fue presentada el miércoles pasado en el Tribunal Superior de Los Ángeles por el abogado David M. Peer, con sede en Carlsbad, quien representa a Dolinski y Finks.

Traducción: Diana Cervantes

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí

Copyright © 2017, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
52°