Empleado de limpieza tras quedar libre: La Navidad es un "milagro"

Associated Press

Mientras estuvo encarcelado durante seis meses en Boston, Francisco Rodríguez Guardado se preguntó cómo pasaría las fiestas de fin de año lejos de su familia.

En lugar de eso, el empleado de limpieza del Instituto de Tecnología de Massachusetts que se convirtió en el abanderado de los oponentes de la política de deportación del presidente Donald Trump pudo sorprender a su esposa y tres hijos al regresar a casa el jueves.

"Mi hija mayor llega a la casa de la escuela, y no esperaba que yo estuviera allí", dijo el viernes, hablando en un parque cercano a su casa en Chelsea, Massachusetts. "Cuando me vio, saltó hacia mí. Estaba tan feliz".

El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, ICE por sus siglas en inglés, puso en libertad al salvadoreño de 43 años luego que una corte federal en Denver suspendió su deportación, mientras procede la apelación de su pedido de asilo.

El ICE detuvo a Rodríguez Guardado en julio, luego de revocarle el permiso temporal que tenía para vivir en el país legalmente. El caso desató protestas en todo Boston este verano. Sindicatos, profesores de MIT y políticos prominentes como el senador federal demócrata Ed Markey apoyaron su causa.

Quienes lo apoyan, dicen que su caso - al igual que muchos otros en todo el país - resalta la manera como la aplicación intransigente de las leyes de deportación ha afectado no solo criminales con largos historiales sino también a ciudadanos apegados a la ley que contribuyen a la sociedad.

Rodríguez Guardado dice que dejó su país natal después de que uno de sus compañeros de trabajo fue asesinado por pandilleros. En el 2006 ingresó al país de manera ilegal, pero obtuvo un permiso temporal para vivir en el país legalmente mientras pedía asilo.

En el 2009 le negaron el asilo y dos años después rechazaron su apelación. No tiene antecedentes penales.

El caso de Rodríguez Guardado parecía débil hasta hace unas semanas, cuando la corte de Colorado dio la orden "rara y extraordinaria" de suspender su deportación mientras evalúa su caso, proceso que podría tomar hasta seis meses, dijo su abogado John Bennett.

Por ahora, a Rodríguez Guardado no le preocupa si regresará a la cárcel o será deportado.

"Estoy con mis hijos", dijo. "Este es el regalo más fabuloso".

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