Familias celebran el Día del Padre divididos por muro fronterizo

Familias de inmigrantes celebran el Día del Padre divididos por muro fronterizo

El Parque de la Amistad, que se ubica en la frontera entre Estados Unidos y México, y escenario habitual de encuentros entre seres queridos separados por problemas migratorios, fue ayer un punto de reunión por el Día del Padre entre familias separadas por una orden de deportación.

Una de ellas fue la familia Castillo, cuyos 30 miembros se congregaron frente a la malla fronteriza que divide este parque, al estar ubicado a ambos lados de la frontera, para conmemorar esta celebración.

"Imagínese la alegría que le estoy dando por verme", señaló Salvador Castillo, músico y maestro de 65 años quien tras viajar desde Michoacán (México) se apostó en el lado mexicano del parque, es decir en Tijuana, para encontrarse con su hija Ingrid Lucrecia Castillo Sánchez, de 39 años, a quién no veía desde hace 14 años que fue deportado.

"Ahora que sabemos de este lugar vamos a venir más seguido", dijo con una felicidad agridulce la hija, que se trasladó desde la ciudad de Denver (Colorado) para saludar a su padre.

Los momentos amargos se confundieron con las risas entre las familias congregadas a lo largo de la valla metálica, que ni siquiera les permitió el contacto físico o compartir alimentos.

Otro de los que se dio cita en este parque fue Ponciano Méndez, de 51 años, que esperó por horas a sus hijas bajo el sol.

Según relató tras vivir 25 años en la localidad de El Cajón, en California, donde trabajaba en un campo de golf, fue repatriado a México en enero de este año.

"Apenas el jueves se graduó mi hija de (la escuela secundaria) Grossmont High School. Mi hija, la de 22, compró su primer carro y no estuve ahí", se lamentó Méndez.

Por su parte, la pareja conformada por Jazmín Parra, de 21 años, y Christian Esquer, 20, se encontraron aquí en lo que para Esquer constituye su primer Día del Padre. El joven se fue hace apenas un mes a la ciudad californiana de San Diego para arreglar su situación migratoria y por ahora no puede volver a Tijuana, ni ella viajar a Estados Unidos.

Parra sostiene en brazos a Jeiden Javet Esquer, el hijo de la pareja de 9 meses de nacido, para que su padre le diga algunas palabras al otro lado de la malla, no sin reconocer que la situación "es dura".

"Él ya está desesperado pero le digo que aguante", explicó la joven, con esperanzas de un pronto reencuentro familiar sin ningún tipo de división entre ellos.

 

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