Sería inminente la deportación del hombre que fue detenido mientras dejaba a su hija en una escuela en L.A.

Sentado en un centro de detención de inmigrantes a menos de dos horas de su casa en Lincoln Heights, Rómulo Avélica-González relató los múltiples eventos familiares que se ha perdido desde su arresto, el 28 de febrero pasado.

Por ejemplo el Maratón de Los Ángeles, para el cual había ayudado a su hija Fátima, de 14 años, a entrenar durante varios meses. También la celebración conjunta que comparten cada año -sus cumpleaños ocurren en días seguidos-. Además, se perdió su vigésimo octavo aniversario de bodas, y la graduación de octavo grado de su hija. “Estos cinco meses han sido como cinco años”, afirmó Avélica-González, de 49 años de edad, en una entrevista realizada el pasado viernes, en el Centro de Detención de Adelanto, en el condado de San Bernardino.

 

Su traje naranja, clásico de los detenidos, se destacaba en marcado contraste con las paredes blancas y desnudas de la sala de entrevistas. Una gran cruz trenzada y otros dos colgantes religiosos pendían de su cuello. Después de la entrevista con The Times, su abogado afirmó que los guardias confiscaron dichos artículos y los declararon como contrabando.

Agentes inmigratorios arrestaron a Avélica-González minutos después de que dejara a su hija Yuleni, de 12 años, en la escuela. Fátima estaba también en el auto, llorando mientras grababa con su teléfono el episodio. La historia de la familia ha captado la atención de los medios internacionales.

En junio, los abogados de Avélica-González lograron un acuerdo por sus condenas -de más de dos décadas de antigüedad- por conducir bajo la influencia y por recibir etiquetas de vehículos robados, que provocaron la orden de deportación que derivó en su arresto. El hombre se declaró culpable por violaciones menores a leyes de tránsito.

Sus letrados esperaban que, con los cambios, ICE concedería su liberación y cancelaría la orden de expulsión. Cuando los agentes detuvieron a Avélica-González, sus abogados presentaron una suspensión de emergencia ante el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito de los EE.UU., lo cual impidió su deportación inmediata. La corte revisó el caso y desestimó la suspensión en junio.

La estancia expiró este sábado, y ahora podría ser expulsado a México tan pronto como este lunes.

 

Avélica-González ha residido sin autorización en los EE.UU. por más de 25 años. En su ciudad natal, en el estado de Nayarit, había sido contador, una tarea que no requiere de educación universitaria en México. Amigos y familiares hablaron acerca de sus muchos logros de este lado de la frontera. Con el tiempo, su familia construyó una vida en el vecindario de Lincoln Heights, al noreste de Los Ángeles, donde también trabajaba como cocinero en un restaurante. Ahora, ni siquiera piensa en la posibilidad de regresar a su país natal. “No quiero pensar que me deportarán. ¿Qué haría con la mitad de mi corazón y mi mente en otro sitio? La mitad aquí, la mitad allí”, dijo. “Sería demasiado difícil”.

La detención de Avélica-González generó reacciones por parte de los funcionarios locales. En una carta con fecha 15 de marzo, enviada al director de ICE, el alcalde Eric Garcetti expresó: “Siempre he manifestado mi oposición a un enfoque de aplicación de la ley que gasta recursos limitados en operaciones que dividen familias, con poco o ningún beneficio para la seguridad pública”.

Su esposa e hijos se han convertido en símbolos de la forma en que la aplicación de la ley inmigratoria puede separar a las familias. El video de su hija llorando ilustró el impacto de tales acontecimientos. Avélica-González afirmó que el agente que lo detuvo abrió la puerta de su automóvil sin identificarse y le exigió que saliera de éste. El agente conducía un vehículo negro sin identificación y llevaba una chaqueta de decía “POLICÍA” en la espalda.

Según Avélica-González, cuando dejó su vehículo el agente lo empujó contra éste y apretó firmemente las esposas en sus muñecas. Allí es cuando le pidió a su familia que grabara en video el momento.

 

“Debemos luchar contra estas situaciones”, afirmó. “También tenemos derecho a estar aquí, debido a las raíces que hemos construido. Ahora he vivido más de la mitad de la vida en este país”.

Un funcionario de ICE señaló que la agencia ya no puede efectuar comentarios acerca de este caso a raíz de su solicitud pendiente de visa U.

En una conferencia de prensa realizada la semana pasada para anunciar su posible deportación, sus hijas expresaron ante un mar de cámaras por qué el hombre debería ser liberado. “Mi papá no es un criminal; de hecho, es un padre cariñoso y trabajador”, afirmó Fátima. “Él no vino a los EE.UU. buscando problemas, sino para tener una vida mejor para su familia. Sí, cometió errores, ¿pero no los cometemos todos?”.

También la semana pasada, tres de sus cuatro hijas y su esposa le enviaron fotos Polaroid como regalo. Este lunes, la familia seguía llena de esperanza. Detrás de cada imagen incluyeron dedicatorias. “Te amo, papá”, escribió Jocelyn, de 20 años. “Nos veremos muy pronto y te prepararemos la carne asada que tanto te gusta”. “Quiero que sepas que te amo y extraño un montón”, escribió Fátima. “No descansaremos hasta tenerte en casa con nosotros”.

En Adelanto, el viernes pasado, Avélica-González sonrió al leer las notas. “Ay, Dios”, exclamó, con sus ojos llenos de lágrimas.

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Traducción: Valeria Agis

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