Madres y niños sin documentos ya no serán liberados al ser detenidos en la frontera

Madres y niños indocumentados ya no serán liberados en Tucson

Un gran número de padres de familia y menores no acompañados detenidos al querer cruzar la frontera de manera ilegal ya no serán puestos en libertad en ciudades fronterizas de Arizona como Tucson, sino que serán llevados por agentes federales a la capital del estado, Phoenix, informaron ayer los medios locales.

Una vez en esta ciudad, los indocumentados serán puestos a disposición de los oficiales de inmigración, quienes determinarán si es que algunos de esos inmigrantes pueden ser liberados con brazaletes para vigilancia electrónica, según una nota del periódico Arizona Daily Star.

La publicación indica que desde la semana pasada oficiales de inmigración han notificado de este cambio a los trabajadores de albergues en Tucson, así como voluntarios de organizaciones a favor de los indocumentados, quienes brindan ayuda a las familias detenidas en la frontera sur.

"Todos aquellos que no están sujetos a una orden de detención y no representan amenaza a la comunidad pueden ser puestos bajo algún tipo de supervisión, como parte de los programas alternativos de detención de ICE", señaló en un comunicado la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos.

La agencia explicó que esos "programas alternativos" se refieren a la opción de mantener bajo vigilancia electrónica (por medio de brazaletes) a personas consideradas de "bajo riesgo", antes que proceder a su detención efectiva.

Algunos activistas opinan que el uso de brazaletes electrónicos es una mejor opción para los indocumentados, quienes muchas veces deben pasar meses encerrados con sus hijos en centros de detenciones a la espera de la decisión de un juez de inmigración sobre sus peticiones de asilo político.

El año pasado más de 68,000 menores no acompañados, en su mayoría procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador, cruzaron la frontera sur del país de manera ilegal, una cifra sin precedentes que desató una crisis humanitaria para la Administración del presidente Barack Obama.

Aquello motivó que las autoridades de inmigración improvisaran albergues en ciudades fronterizas como Nogales, en Arizona.

De acuerdo a cifras oficiales, durante el presente año fiscal se han arrestado hasta el momento cerca de 19,000 menores no acompañados, una cifra inferior a la del año pasado.

Los inmigrantes llegan a EE.UU. escapando de la violencia generada por los carteles, pandillas y crimen organizado en sus países de origen.

Esta semana, diversos grupos nacionales y políticos hicieron un llamado urgente a la administración del presidente Barack Obama para que cierre los centros de detenciones de familias en estados como Texas. 

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