México

Sobrevivientes narran su experiencia tras el paso del tornado

Tuvieron suerte. Otros 13 vecinos de Ciudad Acuña, incluido un bebé, murieron al paso del tornado

José Francisco Contreras está sentado a la puerta de su casa. Los vidrios rotos de las ventanas y una férula en el tobillo son los únicos signos visibles de la pesadilla que vivió el lunes: el tornado que golpeó Ciudad Acuña y causó 13 muertes, y que todavía siente dentro de su cabeza.

Contreras y su mujer, Araceli Alcalá, viajaban en el coche cuando comenzó a soplar un fuerte viento y a llover torrencialmente. Intentaron dar la vuelta para regresar a casa pero el tornado les atrapó y levantó el coche.

"Volamos por los aires, dimos como cuatro vueltas", relató Contreras todavía asustado.

"Tuve mucho miedo, mucha desesperación", agregó su mujer.

Alcalá explica que no podían ver nada por las ventanillas, que todo estaba oscuro y que de repente sintieron que el auto cayó al suelo.

El vehículo había sido arrastrado unos 200 metros y quedó totalmente aplastado. El matrimonio ni recuerda cómo salieron de él, solo que estaban aterrados y que Contreras se rompió el tobillo al dar patadas a la puerta para intentar abrirla.

Tuvieron suerte. Otros 13 vecinos de Ciudad Acuña, incluido un bebé, murieron al paso del tornado en esta localidad fronteriza con Del Río, en el estado de Texas.

El bebe, un niño de 11 meses, fue localizado entre los escombros de unas casas derruidas, dijo el martes el alcalde de Acuña, Evaristo Pérez.

Una habitante de la localidad, Angélica Elizabeth García, dijo que el pequeño era Osvaldo Govea y que lo llevaban a casa de su abuela cuando el tornado sacó al bebe y a su madre del coche en el que viajaban.

García habló con The Associated Press después de acudir al entierro del niño y de dos de sus familiares que también están entre las víctimas del fenómeno meteorológico.

El tornado golpeó el lunes temprano y dejó al menos 300 heridos, 200 casas destruidas y unas 800 dañadas. Al menos 4.000 personas fueron afectadas.

Algunas de las casas quedaron reducidas a pilas de escombros, lo que ha hecho más difícil la búsqueda de las personas y las grúas y excavadoras intentaban el martes quitar los coches que habían quedado en los techos de las casas.

Gerardo Aguinaga y su hermana, Perla Isabel, permanecían enfrente de la que fue su casa y su negocio de tacos que habían quedado totalmente destruidos. Lo habían perdido todo. Solo les quedaba esperar a ver si gracias las máquinas y excavadoras que las autoridades habían llevado para limpiar los escombros podían recuperar algunas de sus pertenencias.

La cartera de su padrastro y un par de zapatos fue lo único que recuperaron.

"No tengo papeles, no tengo nada, hay muchas personas que lo han perdido todo", dijo Perla Isabel Aguinaga. "No tenemos dónde vivir".

Los hermanos dijeron que su padrastro Edgar Gerardo González, su mamá Alma Isabel Galindo y Ryan, el hijo de 5 años de Perla, estaban en la casa cuando el tornado pegó. Todos sobrevivieron, aunque con heridas.

Alma Isabel y Bryan se escondieron bajo la cama mientras su casa se colapsaba. Ella acabó con toda la espalda herida y llena de moretones, mientras que el pequeño tenía cortes en la cabeza.

El padrastro estaba en la parte trasera de la casa, recargado contra una pared que le cayó encima y lo hirió. Sin embargo, logró liberarse y llevar a su esposa y al niño a casa de unos vecinos.

"Tengo mucho miedo", dijo Galindo. "Cuando cierro los ojos, veo otra vez todo".

Otras cuatro casas alrededor también quedaron destruidas y lo único que podía observarse de pie eran los cuartos de baño, el lugar donde las autoridades mexicanas recomiendan a la gente que se protejan durante una tormenta.

El presidente Enrique Peña Nieto realizó entre el lunes y martes recorridos en Ciudad Acuña y prometió ayuda a la población para reconstruir las viviendas pero al día siguiente del tornado comenzaron a surgir dudas sobre la falta de previsiones, aunque este tipo de fenómenos no son habituales en México.

El último gran tornado que golpeó la zona ocurrió en la ciudad cercana de Piedras Negras, fronteriza con Eagle Pass, Texas, en 2007 y entonces dejó tres fallecidos.

El gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, dijo que todo fue muy rápido y el tornado duró unos cuantos segundos. Fueron suficientes para que la vida de muchos habitantes de Ciudad Acuña quedara reducida a escombros.

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