México

Absuelven a 4 de ataque con granadas en una plaza de Michoacán

La noche del 15 de septiembre de 2008 dos granadas fueron lanzadas en la plaza central de Morelia

Un juez federal absolvió a cuatro personas acusadas de un ataque con granadas en 2008 contra una población civil en el estado occidental de Michoacán durante una celebración pública por la independencia, que dejó ocho muertos y un centenar de heridos

El juez ordenó la liberación inmediata de los procesados, tras concluir que la acusación en su contra fue producto de torturas a tres de ellos para autoinculparse, informó el miércoles el Consejo de la Judicatura Federal.

Horas después de conocida la resolución judicial, la Procuraduría General de la República anunció en un escueto comunicado que apelará la absolución de esas cuatro personas.

La noche del 15 de septiembre de 2008 dos granadas fueron lanzadas en la plaza central de Morelia, la capital de Michoacán, donde cientos de personas se reunían para las celebraciones de la independencia de México. Ocho personas murieron y 106 resultaron heridos, en el que entonces era un inusual atentado de presuntos narcotraficantes contra población civil.

La policía detuvo inicialmente a tres hombres, a los que señaló de ser los autores materiales, aunque ellos siempre lo negaron. La autoridad incluso divulgó un video en el que admitían haber lanzado las granadas.

Sin embargo, el juez determinó que los tres fueron torturados y obligados a declararse culpables. Además, concluyó que ninguno de ellos estuvo ese día en Morelia y que fueron videograbados sin tener un abogado defensor presente, lo cual anula la declaración.

La cuarta persona fue absuelta debido a que las pruebas en contra eran las mismas que las presentadas contra los otros tres, es decir, producto de torturas. El juez también rechazó señalamientos de un testigo protegido en el sentido de que el cuarto acusado sería un líder del cartel de Los Zetas.

En aquel año, Los Zetas y el cartel de La Familia sostenían disputas por Michoacán.

La Judicatura no especificó en el comunicado si el juez determinó quién habría torturado a los tres hombres.

La policía federal señaló entonces que una llamada anónima los llevó a una casa en la localidad de Apatzingán, en el sur de Michoacán, donde los localizaron atados y con los ojos vendados.

La llamada llegó luego de que las autoridades acusaran a La Familia de planear el ataque y que el cartel respondiera en pancartas que el grupo no lo había hecho y que ellos encontrarían a los culpables.

Este es el caso más reciente de lo largo y difícil que pueden ser los procesos para echar abajo casos basados en torturas.

En diciembre, otro juez federal retiró cargos contra dos mujeres que testificaron una masacre el 30 de junio de presuntos criminales a manos de soldados en la municipalidad de Tlatlaya, en el Estado de México, que bordea la capital.

Las mujeres sostenían que fueron torturadas y amenazadas para apoyar la versión del ejército de que los presuntos criminales murieron en un enfrentamiento. Una investigación del organismo nacional de derechos humanos determinó que entre 12 y 15 sospechosos habían sido asesinados después de que se rindieron.

Las mujeres permanecieron cerca de cinco meses en prisión bajo cargos de posesión ilegal de armas.

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