Rescatistas se enfocan en hallar cuerpos en ruinas de un edificio en México

Los equipos de rescate se enfocan en hallar cuerpos sin vida en las ruinas de uno de los 38 edificios colapsados al cumplirse nueve días del terremoto del 19 de septiembre en México, mientras las personas que perdieron sus casas o no pueden regresar a ellas exigen soluciones a las autoridades.

Los trabajos de salvamento "van avanzando muy lentamente y ahora lo único que se está haciendo es quitar losas y a través de algunos huecos que se van formando se están localizando algunos cadáveres y es lo que estamos haciendo ahora, sacar cuerpos", dijo a Efe el capitán Juan Carlos Peñas, jefe de la Unidad Militar de Emergencias del Ejército español.

Entrevistado en el perímetro del edifico ubicado en la calle Álvaro Obregón 286, en la colonia (barrio) Roma de Ciudad de México, que se derrumbó en el sismo de magnitud 7,1, Peñas explicó la lentitud de los trabajos de rescate.

"Todo está muy inestable y cada vez que se levanta una loseta hay que esperar a que asiente el resto de lo que hay debajo. Muchas veces hay deslizamientos y no es tan fácil. No es llegar, ver la loseta y llegar. Hay que ver cuánto se mueve; ver si es seguro o no para poder entrar", manifestó.

El capitán, quien dirige a 54 personas apoyadas por cuatro perros, se rehusó a estimar cuántas personas podrían estar aún bajo los escombros de este edificio, el único punto de la capital donde prosigue la búsqueda de sobrevivientes y del que han sido recuperados hasta ahora 27 cadáveres.

Al ser interrogado sobre si han detectado recientemente señales de vida en las ruinas, Peñas replicó: "Hasta el momento no y dado que vamos por el noveno día ya es muy difícil".

Entre las personas que se cree podrían estar bajo los escombros del inmueble está el malagueño Jorge Gómez, uno de los tres españoles que siguen sin ser localizados tras el terremoto.

Hasta el momento, solo se tiene constancia de la muerte de un español residente en México como consecuencia del sismo, el médico madrileño Leopoldo Nieto Cisneros.

España es uno entre la treintena de países que han enviado personal u otro tipo de asistencia a México a raíz de los sismos del 7 y el 19 de septiembre, que han dejado en conjunto 442 víctimas fatales en varias entidades federativas de la nación latinoamericana.

El terremoto del 19 de septiembre ha dejado hasta ahora 344 muertos, 205 de ellos en Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, 6 en Guerrero y 1 en Oaxaca.

Pero mientras la cifra de muertos continúa incierta, el Gobierno mexicano comienza a moverse de los esfuerzos de rescate hacia la etapa de reconstrucción.

Este jueves, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, dijo que se han aprobado ya 4.500 millones de pesos (248 millones de dólares), para empezar el esfuerzo de reconstrucción.

Además, señaló que aunque no tienen "el cálculo preciso", la atención a la emergencia generada por los terremotos "debe haber implicado aproximadamente 2.000 millones de pesos (unos 110 millones de dólares) de gasto".

Según cálculos preliminares del Gobierno, la reconstrucción de viviendas, escuelas y edificios históricos dañados tendrá un costo superior a los 38.000 millones de pesos (unos 2.100 millones de dólares).

Según la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles, más de 250.000 mexicanos perdieron su vivienda y están en una situación de pobreza patrimonial por los sismos.

Las personas que duermen en albergues improvisados debido a que sus casas se derrumbaron o están gravemente dañadas han comenzado a alzar la voz pidiendo soluciones.

Un grupo de damnificados del 19 de septiembre en la capital reclamó hoy que las autoridades no les han explicado el plan de reconstrucción ni informado del estado de sus viviendas.

Los funcionarios no se han acercado "para explicarnos los alcances de esta estrategia" presentada por el alcalde capitalino, Miguel Ángel Mancera, indicó en un comunicado la asamblea de vecinos del Multifamiliar Tlalpan.

En dicho conjunto residencial, ubicado en el sur de Ciudad de México, viven 500 familias distribuidas en 10 edificios, uno de los cuales se derrumbó el 19 de septiembre.

Es prioritario tener "canales de comunicación eficientes con las autoridades involucradas, de todos los niveles de gobierno, para la atención de las personas que perdieron familiares y su patrimonio", así como de quienes no pueden ingresar a sus viviendas, expusieron los vecinos.

Además, destacaron la necesidad de contar, lo más pronto posible, con los dictámenes oficiales del estado de sus edificios al tiempo que expresaron "total rechazo a ser reubicados".

"Estamos decididos a defender nuestros espacios y negamos tajantemente que nuestro terreno esté en negociación", indicó la asamblea, que agradeció la solidaridad recibida durante la emergencia, sobre todo de la sociedad civil.

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