Lejos de su tierra, pero no de la Virgen Guadalupana

Miles de devotos de la Virgen María de Guadalupe llegaron a la Iglesia de Nuestra Señora Reina de Los Angeles para cantarle las mañanitas a la “Emperatriz de América”, y muchos lo hicieron a ritmo de música de banda.

No eran ni las 10 de la noche y por lo menos diez bandas ya habían tocado o estaban tocando en la calle Spring la noche de ayer, donde miles de feligreses antes o después de entrar a la iglesia permanecían varias horas para convivir y celebrar a la ‘Patrona de América’.

No importaron las bajas temperaturas (50 grados F), el tráfico, lo caro del estacionamiento (hasta $20) o las distancias, lo importante era cantarle a la ‘Morenita’ justo a la media noche, fecha en que se celebra el 485 aniversario de su aparición al indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac en Ciudad de México.

Había fieles de San Bernardino y el Condado de Orange, de San Fernando y el Sur de Los Ángeles. Todos querían estar presentes y mostrar su agradecimiento a la Virgen.

“Nos ha dado salud y trabajo; además tengo a mi esposa y a mi hijo. ¿Qué más puedo pedir?, dijo David García, quien llegó con su esposa Bernarda y su hijo David Jr., vestido de Juan Diego, una tradición que se acostumbra en algunos estados de México.

“Somos muy católicos, pero también muy agradecidos. Además tenemos que enseñarles a nuestros hijos nuestras costumbres para que aprendan a valorarlas y ojalá la sigan”, agregó García, quien dijo que no se irían de la celebración hasta que el niño se durmiera.

César Aguilar, residente del Sur de L.A., pero originario de El Salvador, ha llegado a cantarle las mañanitas a la Virgen en 17 ocasiones, y en este día llevaba una imagen de la ‘Patrona de América’ en sus brazos.

“La fe mueve montañas y la creencia de la Virgen a muchos de nosotros nos ha ayudado a llegar hasta Estados Unidos”, expresó Aguilar. “Yo la veneró desde que estaba en mi tierra. Allá iba cada año a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, la Ceiba; y desde que estoy en L.A. vengo aquí”.

En esta ocasión, la iglesia de la Placita, como también se le conoce, tenía un doble motivo para celebrar ya que por primera vez lo hacía con una réplica de la imagen de la Virgen María de Guadalupe en Ciudad de México, dijo Edwin Sierra, administrador de la Iglesia.

“Esto no es solo una manifestación de fe, sino que es un amor eterno. Creo que después de la Ciudad de México, en Los Ángeles es el lugar donde se ha celebrado a la Virgen con más tradición”, expresó Sierra.

Se esperaba que en esta ocasión llegaran al evento más de cien mil almas debido a que el evento inició el viernes, principio del fin de semana.

De acuerdo a personal de la Iglesia, los feligreses fueron llegando, principalmente como a las cinco o seis de la tarde del viernes, para escuchar la Santa Misa que se celebraba con música de mariachi, un coro, baile folclórico y hasta con música de banda norteña.

Pero conforme fue cayendo la noche, más devotos fueron llegando. En un momento cientos de personas tuvieron que esperar que terminara una ceremonia religiosa para poder entrar a la iglesia.   Tal fue la aglomeración, que algunos feligreses optaron por simplemente contemplar y permanecer en la parte trasera del inmueble donde hay una imagen de la Virgen en la pared.

En ese pacillo que corre de la calle Spring a la calle Main llegó el momento en que no se podía caminar, el frío era intenso y las filas para entrar a la iglesia no cedían; pero a la mayoría de la gente parecía no molestarle. Ya eran casi las 12 a.m. y algunos fieles seguían llegando con toda la familia, caminando o en carro, preguntando por un estacionamientos vacios.

Mientras tanto, algunos vendedores hacían su agosto, vendiendo juguetes con luces, banderas, playeras con imágenes alusivas a la Virgen, e inclusive la misma Iglesia vendía agua bendita a $3 dólares. Hubo también quien ofrecía ponche con piquete a $5.

No obstante, algunos guadalupanos optaron por servir en medio del tumulto.

Angélica Briseño llegó con sus dos hijas y su esposo con un recipiente de café caliente y 120 panes de dulce para regalar a los devotos. Mientras que María, inmigrante que prefirió el anonimato, preparó una olla de pozole, mismo que regaló para mantener ‘calientitos’ y con el estómago lleno a los feligreses.

La Iglesia tenía planeado cantarle las mañanitas a la Virgen a las 5 a.m., y seguir con las ceremonias religiosas todo el sábado y parte del domingo.

Música de banda por todo lados

Lo que parece ya una tradición es la presencia de las bandas de música norteña que llegan para cantarle a la Virgen y por varias horas tocan y ponen a bailar a algunos asistentes.

En esta ocasión, como a las 8:30 p.m., la primera banda hizo su arribo, pero poco a poco fueron llegando la Orgullosa Banda el Cerezo, la Banda Santa Cruz y la Banda Melodía entre otras.

Eloy Mendoza, representante de la Orgullosa Banda el Cerezo dijo que ellos llegan cada año a cantarle a la Virgen y a tocar para la gente.

“Es en honor y agradecimiento a la Virgen, por eso estamos aquí’, indicó Mendoza; aunque subrayó que el objetivo es también complacer a la gente que llega a ver a la ‘Morenita’.

Eddie Velásquez, voluntario de la Iglesia de la Placita por 16 años, indicó que en ocasiones han llegado hasta 20 grupos de música banda a tocar en la celebración.

Además, cada año llegan más feligreses. El año pasado, indicó que llegaron como 80 mil y ahora estaban esperando a más de 100 mil. Fue por eso que tenían entre la Policía de Los Ángeles, el Departamento de Bomberos y la seguridad privada de la Iglesia, por lo menos a 65 miembros; sin embargo, se mantenían positivos en que seguramente no serían necesitados.

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