Hope Street Family Center, una 'esperanza' en medio de la pobreza en Los Ángeles

Hope Street Family Center ofrece ayuda familiar para la salud y educación de los más necesitados

A los 12 años de edad, Alberto Urias empezó a pintar las calles de grafito, salirse de sus clases y juntarse con pandilleros. Después de todo, ambos padres trabajaban, su apartamento estaba a unas cuadras de Skid Row y el crimen en su comunidad era algo cotidiano.

No obstante, en medio de la pobreza y los consejos negativos de la calle, había una esperanza, se trataba de una organización que le ofrecía al joven todas las herramientas necesarias para creer en sí mismo, inspirarse y asistir a la universidad.

A los 15 años de edad, “Beto”, como lo conocen en el vecindario tenía dos opciones; continuar una vida sin rumbo y sumarse a los delincuentes de su comunidad o pedir apoyo de Hope Street Family Center, un centro no lucrativo a la vuelta de su hogar y cuya misión es empoderar a los padres de familia e hijos al ofrecerles servicios de salud y educación.

“Todo dependía de mi… seguía siendo un vago o rompía el ciclo”, dice ahora el joven de 22 años de edad.

De regreso a la niñez

A los siete años de edad Beto no tenía esta opción. Su madre se había enterado de un programa de regularización escolar después de clases en Hope Street Family Center, y enviaba al pequeño al lugar.

Para Beto, el centro era como su casa, ya que aparte de hacer la tarea, este podía jugar con sus amigos sin los límites que tenía en su apartamento de un sólo cuarto.

Tener la tarea hecha al siguiente día por la mañana era el orgullo de Beto hasta los 12 años de edad, cuando el adolescente empezó a agredir a sus compañeros del programa de regularización y juntarse con otros jóvenes que querían ser pandilleros.

“Empecé a buscar aceptación en la calle y comencé a pintar grafito y salirme de mis clases. Mis calificaciones empezaron a bajar y me alejé por completo de Hope Street. Con el tiempo vi a un amigo fallecer por la violencia y por pintar de grafito casi logro que corrieran a mi familia del apartamento en el que vivía”, dice Beto.

“A mis 15, mi mamá había dado luz a mi hermanita, quien es especial. Me pregunté entonces si yo quería ser ese tipo de modelo negativo para ella… entonces regresé a Hope Street para pedir consejería hasta los 18 años de edad.

La última esperanza

Hope Street Family Center es un recurso comunitario de salud, educación y recreación de Dignity Health California Hospital Medical Center, que busca educar a los niños, fortalecer a las familias y transformar la comunidad, señala la doctora Sherrie Segovia, gerente clínica del centro.

La misión de Hope Street Family Center tiene sus raíces en el enfoque holístico de Dignity Health hacia el bienestar, ofreciendo servicios gratuitos a familias completas, incluyendo programas de salud mental y desarrollo infantil. Estos programas ayudan a asegurar que la próxima generación de Downtown LA se convierta en participante activa en su comunidad.

Establecido en 1992, “el centro empezó ayudando a las personas impactadas por el abuso de drogas. Sin embargo, a medida que cambian las necesidades de la comunidad, hemos ido adaptando varios programas como clases de inglés para la comunidad, clases de crianza para los padres y programas después de la escuela para los menores”, señala Segovia.

Anualmente Hope Street sirve alrededor de dos mil niños y familias principalmente de las áreas del norte y este de Los Ángeles a través de unos 110 trabajadores sociales, psicólogos y educadores así como 55 mentores, instructores escolares y consejeros voluntarios.

“El hecho es que estamos situados en una comunidad donde prevalece la violencia, las rentas están muy altas y no existe mucho acceso de vivienda accesible, así que nosotros tratamos de servir a estas familias, ya que si no tenemos el programa que necesitan, los guiamos a mas de 30 agencias que trabajan en conjunto con nosotros”, indica Segovia.

Entre otros programas de Hope Street se encuentra el Early Head Start para niños de meses a 3 años de edad, el Centro de Literatura para padres de familia; Early Childhood Centers, con ayuda de guardería para los niños de meses a 5 años de edad; Pico Union Preservation Network, un programa que ayuda a los padres de familia acercarse a sus hijos y romper los lazos de abuso o abandono así como otros servicios para la salud mental.

“Nosotros no tenemos varitas mágicas para hacer que los problemas desaparezcan, pero le podemos dar a las familias las herramientas para aliviar esos problemas. Mucha gente llega de sus países a esta nación solos, sin dinero, sin conocer el sistema y sienten que no tienen salida… Nosotros aquí estamos para esas familias, somos una esperanza para ellos”, agrega Segovia.

Beto, el ejemplo

A los 18 años de edad, Beto se graduó de la preparatoria y se registró a la Universidad de Cal State Northridge. El joven planea graduarse el siguiente año en mercadeo y finanzas.

“Hope Street nunca me cerró las puertas, me dieron una segunda oportunidad y sin esta yo hubiera terminado en la calle”, dice Beto.

1600 S. Hope St. Los Ángeles, CA 90015.

(213) 742-6385

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