‘No hay que andar toreando al toro’: activistas reaccionan a la ola de deportaciones

‘No hay que andar toreando al toro’: activistas reaccionan a la ola de deportaciones

En un 35% aumentó la cifra de deportaciones en los primeros tres meses del presidente Donald Trump, según un informe del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que asegura que entre el 20 de enero y el 29 de abril fueron deportadas 41,898 personas en todo el país.

En ese mismo período, en el 2016, el entonces presidente Barack Obama deportó a 31,128 inmigrantes; sin embargo, la cifra de Trump todavía no supera los 54,584 arrestos realizados en el 2014 en el segundo término del mandatario demócrata.

“La gente debe tener cautela y fijarse en lo que hace, porque solo con el hecho de manejar borracho puede ser objeto de una deportación”, manifestó Amarilys Ortiz, secretaria general de la Asociación Guatemalteca Americana (AGUA), en Los Ángeles.

Los antecedentes penales y el carácter moral de las personas son factores que están actuando en contra de los inmigrantes, manifiesta Leoncio Velásquez, presidente de Hondureños Unidos de Los Ángeles (HULA), cuando caen en manos de las agencias de la ley.

Este activista no se confía en la denominación de una ciudad santuario, porque “en la práctica si tienen orden de arresto se han dado casos que los han capturado saliendo de las cortes”.

“No hay que andar toreando al toro”, dijo Velásquez utilizando la expresión popular. “Hay que comportarse bien y evitar la confrontación con la policía, no exponerse a multas porque ahora hasta los residentes van a tener problema, el presidente no va a tener contemplación”.

Lo que queda en evidencia, sostiene el abogado de inmigración Álex Gálvez, es que la captura de personas sin antecedentes delictivos está aumentando, por esa razón este experto enfatiza a sus clientes que no se trata solo de evitar la firma de la salida voluntaria.

“Mantener silencio es la arma número uno para evitar una deportación”, asegura el jurista, señalando que el siguiente paso es no tocar el lapicero o pluma que los oficiales entregan a los detenidos, porque se convierte en una forma de presión sicológica.

“Si estás detenido, la pluma es tu enemigo”, reitera Gálvez, al afirmar que desde el momento en que llega a la mano de las personas arrestadas están dando un paso hacia el convencimiento.

De igual forma, el especialista no baja el dedo del renglón en que antes de una redada se debe contar con un plan de acción, tener definido a los abogados que va a contactar mientras se tiene el tiempo suficiente, porque al caer en manos de ICE se cuenta con pocas horas para actuar.

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