Madres inmigrantes encuentran su voz en taller de escritura

Madres de familia encuentran su voz en taller de escritura

En el proceso de aprender a escribir para identificar los problemas que vive la comunidad en el Sur de Los Ángeles, un grupo de mujeres, todas inmigrantes y con el peso de los problemas sociales que existen en el área, encuentran su voz para poder denunciar aquello que las ha limitado por muchos años, las afecta y les impide salir adelante.

Verónica Corona, madre de tres hijos, fue parte del taller de dos meses que Best Start Metro L.A. realizó hace unas semanas.

A la inmigrante siempre le ha preocupado la educación de los jóvenes, pero no sabía qué hacer cuando se encontraba en los callejones de la avenida San Pedro, cerca de su casa, a los jóvenes que no entraban a la escuela y que en muchos casos, terminan por abandonar los estudios.

Gracias al taller es escritura, Corona terminó su primera historia, donde retrataba el problema de la educación en su área; aprendió a navegar en la Internet y como sacar información del portal del distrito escolar (LAUSD), donde van sus hijos.

Algo que subraya y lo dice con mucho orgullo, es que se llenó de valor para preguntar y cuestionar a las autoridades de la escuela. Una actitud muy rara entre los padres inmigrantes.

Desafortunadamente, en su investigación, encontró que las seis escuelas con un índice más alto de deserción escolar se encuentran en el sur de Los Ángeles, lugar donde vive desde hace dos años.

Además, ya no culpa solo a los jóvenes de no querer seguir estudiando; ahora también culpa a los padres que no dedican más tiempo a sus hijos, y al sistema educativo por no hacer lo suficiente para que lo niños aprendan.

Corona confirmó que, en cuestión de educación, las personas con más poder en las escuelas son los padres de familia; pero también descubrió que ese poder no sirve de nada si los mismos padres no se aparecen por la escuela.

En la última clase, Corona no pudo aguantarse, y al compartir sus retos y desarrollar un poco la problemática de su historia en relación a los jóvenes, simplemente pidió disculpas.

 “Lloro porque son tantas las historias desconocidas y tantos los futuros que pudieran cambiarse, pero no se hace lo suficiente para ayudar a estos muchachos”, dijo la madre, originaria de Guanajuato.

En esa cita final, las participantes llevaron el último borrador de las historias que escribieron en base a los problemas que más les preocupan en la comunidad. Con la ayuda de la maestra Eileen Truax, periodista y escritora, las mujeres hablaron de la violencia doméstica, el acoso sexual, la educación y las pandillas, entre otros temas que afectan a la comunidad.

Mientras Truax las escuchaba atentamente, tomaba notas, sugería y compartía con ellas algunas de las técnicas para narrar y escribir en un periódico; dónde y cómo encontrar la información necesaria para un artículo y cómo escribirla en una forma más fácil y efectiva.

Durante la última clase, el taller se convirtió en un tipo de terapia para las participantes. Después de haber escuchados problemas similares expuestos en varias de sus historias, las mujeres se fueron armando de valor. Poco a poco y sin darse cuenta, las mujeres empezaron a expresarse y a compartir cosas, algunas que nunca antes se habían atrevido.

Truax subrayó el grado de compromiso del grupo y las ganas de las mujeres de querer avanzar y cambiar, no solo con su familia, sino con la comunidad entera.

“Estamos hablando de mujeres que son madres de niños pequeños -¡una de ellas tiene cinco hijos!-, que vienen de entornos que no siempre han sido los más favorables para su desarrollo personal, y que viven en condiciones que no hacen fácil para ellas dedicar tiempo al trabajo voluntario. Y sin embargo lo hacen; se comprometen, se esfuerzan, dan lo mejor de sí. Muchas de ellas nunca habían escrito nada. Muchas no están acostumbradas a leer. Pero lo hicieron, vencieron el miedo y convirtieron su experiencia de voluntariado por su comunidad en una experiencia de crecimiento personal”, dijo Truax, quien agregó que generalmente se piensa que la solución de los problemas como comunidad está en los políticos, o en los líderes de organizaciones. Sin embargo, asegura que las participantes del programa demostraron que el poder está en manos de la gente. 

“[Todos] somos capaces de identificar los asuntos urgentes, hablar con los vecinos, investigar, cuestionar, plantear alternativas. Si todos nos involucramos como lo hicieron ellas durante estos dos meses, tenemos un futuro mejor a nuestro alcance”, agregó la maestra. 

Fabiola Montiel, vocera de First5LA, programa de Best Start, dijo que uno de los objetivos del taller es dar a las líderes de la comunidad herramientas para que ellos identifiquen los problemas del área donde viven.

“La idea es reunir a las personas de una zona  para que juntas opinen y construyan una visión de una mejor comunidad, donde viven familias con niños menores de cinco años”, dijo Montiel.

Los artículos escritos por las participantes serán distribuidos entre los  más de 500 miembros que actualmente componen los seis Grupos Comunitarios de Líderes que organiza Best Start Metro LA.

Geodeowon Nagash, fue el único varón y estadounidense que participó en el programa.

TEMAS DE LOS PARTICIPANTES

Laura Padrón: Migración y separación familiar

Luz Hernández: Violencia doméstica

Maribel Cepeda: Madres que trabajan

Rosalba Naranjo: Involucramiento de padres en escuelas

Verónica Corona: Jóvenes desertores de las escuelas

Zitlali Rosado: Madres que no trabajan

Elba Bran: Seguridad alrededor de las escuelas

Madelou González: Cuidado de menores por familiares

Norma Pimentel: Dispensario de marihuana

Geodeowon Nagash: Basura y grafito en el parque Richardson

Ilda Acateco: Faltó por confirmar su artículo.

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