Madre e hija toman el cáncer de seno como si fuera resfriado y sobreviven

Madre e hija toman el cáncer de seno como si fuera resfriado y sobreviven a este

Carmen Ramírez y su hija April celebraron este 10 de mayo por ser madres y sobrevivientes al cáncer de seno.

Su mensaje para todas las mujeres es que no ignoren su cuerpo y acudan al médico periódicamente, para vencer la enfermedad como si fuera un resfriado; sin miedo, con mucha atención y fe en la pronta sanidad.

Carmen, de 58 años de edad, supo que tenía cáncer hace dos años, tras una mamografía rutinaria que tomó a partir de sospechar que una de sus abuelitas murió por ese mal.

“Encontré unas bolitas que me dolían. Le comenté a mi esposo y me dijo que el cáncer no dolía. Aun así adelanté mis exámenes anuales, y luego de un ultrasonido y una biopsia me detectaron cáncer”, señala la madre de tres hijas.

“Me dolió el diagnostico un poco, pero de inmediato pensé que todos nos morimos de algo. Luego me dije que tenía que tomar las cosas con calma, ser fuerte ante mi familia y tomar la enfermedad como si fuera un resfriado… Creo en Dios así que  tuve confianza que todo estaría bien”, dijo.

Sin embargo, para April fue difícil escuchar los resultados de su mamá.

“Recuerdo estar en el auto con ella. No quería salir de este, ni quería que ella saliera… quería vivir ahí por siempre con ella y mi bebé, ya que sentía que si la dejaba ir, tendría que vivir una realidad que no quería”, dijo April.

Un año después, otra mala noticia volvió  a opacar la felicidad de la familia.

April, de tan solo 30 años, fue diagnosticada con cáncer de seno avanzando (estado 2), en aquel entonces su hija tenía un año de edad.

“Mi corazón se rompió, mis piernas pesaban al caminar, no podía respirar, empecé a gritar y llorar como loca cuando supe que tenía que hacerme la biopsia porque sabía en mi corazón que tenía la enfermedad”, dijo la joven.

“Fue como que alguien me dijo, ‘tienes dos minutos para despedirte de tu hija y tu familia’”, asevera.

Luego de recibir el apoyo familiar, April se preparó para el diagnóstico y le dijo a su hermana: “Si tengo cáncer de inmediato nos vamos a comprar una chamarra rosa que siempre me ha gustado”.

Tras el diagnóstico, April fue a comprar la prenda y unos aretes.

“Ese día platiqué con toda mi familia y fue como ponernos guantes de lucha invisibles”, añade la joven madre.

El “resfriado” de nombre cáncer

Carmen acudió a Breastlink, en el condado de Orange, una cadena de hospitales líderes en la enfermedad, en el sur de California, para su tratamiento.

“Me ayudó mucho saber que mi doctora respondía todas mis inquietudes. No supe de radiación, ni pastillas ni quimioterapia… Sin embargo, accedí a la doble mastectomía para acabar de raíz con el problema”, agrega Carmen.

Por su parte, April acaba de cumplir  una terapia de radiación con 28 tratamientos en el mismo lugar.

“Me siento bien físicamente. Me pudiera llamar sobreviviente. Mentalmente estoy más fuerte que cuando empecé”, dijo.

Carmen sostiene que tener cáncer primero que su hija la ayudó a entender la enfermedad y darle fuerza.

“Si mi hija hubiera tenido cáncer primero, yo no hubiera podido lidiar con el dolor ni ayudarla”, dice Carmen.

El mensaje

Carmen y April le dan importancia a la alimentación sana, el ejercicio y la atención al cuerpo para cualquier anomalía.

“El cáncer sí puede doler. Cualquier cosa por más insignificante que veas en tu cuerpo, si no es normal que esté ahí, debes ir al doctor y revisarte”, dice Carmen.

A pesar de los miedos, ahora April enfatiza la fe.

“Ser positivo y tener fe en Dios es esencial porque no te deja caer. Revísate todos los lunes para asegurarte que tienes toda una semana para ir al doctor si te amas a ti misma y a tu familia”, concluye.

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