Latina sobrevive al cáncer de seno, pero no todas corren con la misma suerte

Latina habla sobre su enfermedad y le pide a la comunidad asistir al doctor

Sus pechos le fueron extirpados, pero en su mente Adriana Arntson solo tenía la meta de sobrevivir para su familia.

Diagnosticada con cáncer de seno, la estética había pasado a un último plano para la señora de 42 años de edad.

A unos días de celebrarse el Mes de la Concientización del Cáncer de Seno, la latina sobreviviente, le hace el llamado a la comunidad para estar pendientes de su cuerpo, hacer parte de sus hábitos el chequeo del tacto y visitar cotidianamente al doctor, ya que este año se estima que alrededor de 231,840 mujeres serán diagnosticadas con cáncer de seno invasivo mientras unas 40,290 morirán de la enfermedad en EE.UU.

“Desafortunadamente en nuestra cultura latina, la mayoría del tiempo no acudimos al médico porque no queremos escuchar noticias malas o porque pensamos que a nosotros no nos va a suceder”, dice Arntson.

“Pero la realidad es que el cáncer es posible y es importante no esperar hasta que sea demasiado tarde”, sostiene la residente de Woodland Hills.

En Estados Unidos la tasa de supervivencia dentro de un lapso de cinco años para las pacientes con cáncer de mama está ahora en un 89%. Sin embargo, las latinas son aún el grupo que continúan teniendo menos probabilidades de recibir un diagnostico correcto y son más propensas a morir que otros grupos étnicos, según la Sociedad Americana del Cáncer.

Entre la vida y la muerte

En el 2006, la madre de Arntson murió de cáncer de seno. En cuestión de un par de meses uno de sus brazos se hinchó hasta 10 veces más grande de su tamaño. El cáncer, dijeron los doctores, había recorrido su cuerpo.

Seis años después, en noviembre del 2012 Arntson fue diagnosticada.

“Aunque mi madre había sufrido del cáncer de mama, siempre es una sorpresa que te digan que tú también tienes lo mismo”, dice Arntson.

“Yo estaba en ‘shock’… en mi cabeza yo me preguntaba cómo es que yo podía tenerlo”, agrega.

Sin embargo, no había mucho tiempo para cruzarse de brazos, dice la señora. “Aunque se me dijo que mi cáncer estaba en la etapa cero, decidí hacerme una mastectomía”.

En marzo del 2013, Arntson se sometió a una cirugía parcial para extirpar sus senos, ya que ambos mostraban tumores.

“Dos semanas después de la mastectomía, los doctores aún podían ver el cáncer así que decidí regresar para quitarme las aureolas”, sostiene Arntson.

En ese entonces, el hijo menor de la paciente tenía siete años y el mayor tenía nueve.

“No les mencione que tenía cáncer de seno porque su abuela había fallecido y yo tenía miedo que se preocuparan. Me senté con ellos y les dije que el doctor había encontrado ‘algo’ en mis pechos y tenía que extirparlo”, agrega.

Aunque actualmente existe la controversia de que muchas mujeres están optando por la mastectomía inclusive cuando pueden obtener otros tratamientos, Arntson asevera que nadie puede decidir qué hacer con el cuerpo de cada mujer.

“Yo quería aumentar mis probabilidades de sobrevivencia. Tengo hijos, familia, no quería vivir con la preocupación de que el cáncer podría regresar en cualquier momento. Nadie te puede decir nada si no ha caminado en tus zapatos”, dice Arntson.

Después de la cirugía, Arntson también tuvo que someterse a más quimioterapia como parte del tratamiento. Y aunque ya está libre de cáncer por ahora, la señora continúa visitando al doctor.

El mensaje

“Yo les digo a las mujeres que se informen del cáncer de seno en su familia, que asistan al doctor y lleguen a consulta con una lista de todas las dudas que tengan”, dice Arntson.

“Ellos son los expertos, ellos deben de responderte y si no vez que no te ponen atención, lucha para que recibas el mejor tratamiento”, agrega.

La experta

El cáncer de seno es una enfermedad donde las células del cuerpo comienzan a multiplicarse sin control. Estas células en exceso forman los tumores malignos, que son el cáncer, dice la doctora Maria Altavilla, quien trabaja para Radnet y el Centro de Cáncer de Seno en Burbank.

“Como síntomas la mayoría del tiempo vas a sentir una bolita, a veces no sientes nada y puedes tener cáncer por eso es necesario hacerse la mamografía”, dice Altavilla.

La doctora señala que los tratamiento actuales han cambiado mucho y un análisis genético puede determinar cómo se debe proceder con cada paciente.

“Una de cada ocho mujeres tiene el riesgo de padecer de la enfermedad. Así es de que si te encuentras en una fiesta, ten por seguro que más de una mujer en ese lugar padece o padecerá de cáncer”, asevera Altavilla.

La experta recomienda hacerse mamografías cada año a partir de los 40 años o inclusive antes si existe historia del cáncer en la familia. No obstante, agrega que otros estudios son importantes para encontrar la enfermedad a tiempo.

Copyright © 2018, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
81°