La era digital y el clima anti-inmigrante forzaron el cierre de Dearden’s; ¿cuál es el futuro de la industria?

La era digital y el clima anti-inmigrante forzaron el cierre de Dearden’s; ¿cuál es el futuro de la industria?

Después de 108 años en el mercado, las tiendas Dearden’s cerrarán los ocho locales en los que dan empleo a 420 personas, empresa que sigue el camino de Kmart, Sears y Macy’s, golpeadas por los cambios en las tendencias de consumo donde prevalece la compra en línea.

“Da tristeza porque es un lugar donde apoyan al latino, le ayudan a uno a construir el crédito y aceptan la identificación de nuestro país”, reaccionó William Osorio, residente en el Valle de San Fernando, quien al llegar de su natal Guatemala acostumbraba a comprar en esa compañía.

En los últimos dos años, esta empresa pasó de tener 750 empleados y clausurar otras tiendas, hasta consumar el cierre definitivo que podría tardar dos meses.

Raquel Bensimon, originaria de España, ingresó a Dearden’s en 1961 y se convirtió en tesorera de la directiva. Luego fue presidenta de la empresa hasta que delegó ese cargo en su hijo, Ronny. A su juicio, el 90% de los clientes son inmigrantes latinos, cuyo descenso les ha afectado.

“El mercado ha cambiado”, afirmó a HOY de forma contundente al señalar que los consumidores prefieren comprar por internet.

¿Les ha impactado el clima anti-inmigrante? Se le preguntó.

“Si claro, en el último año casi no han llegado inmigrantes latinos”, respondió Bensimon aludiendo a la poca migración desde América Latina, como resultado del discurso en contra de los indocumentados que se gestó durante la campaña electoral por la presidencia del país.

“Desde los años ’40 empezó la migración latina y todos venían a Dearden’s por estar en el centro de Los Ángeles”, agregó.

La empresa se estableció en 1909 y en la actualidad solo estaban operando los locales de Anaheim, Chino, Commerce, Huntington Park, La Puente, Van Nuys, Santa Ana y la del centro de L.A.

El mejor año para esta compañía fue el 2006, cuando las ventas superaron los 100 millones de dólares, según reportó Los Angeles Times.

“No fue fácil hacer la decisión, es más bien muy sentimental”, dijo Bensimon al detallar que “los empleados y clientes de Dearden’s somos una familia”; en contraparte, los miembros de la junta directiva “ninguno sabe lo que va a hacer [en el futuro]; por el momento, es liquidar el negocio”.

En enero, las compañías Kmart, Sears y Macy’s comenzaron la liquidación en 218 tiendas cerradas en todo Estados Unidos.

Al menos 10,000 empleados en 68 tiendas clausuradas de Macy’s se quedaron sin trabajo, de esa forma indicaron que ahorrarán 550 millones de dólares, esos recursos “permitirá a la compañía invertir $250 millones adicionales en el crecimiento de negocios digitales”.

La industria minorista viene dando tumbos y el efecto cascada continuará. En un reporte de la firma Credit Suisse proyecta que entre el 20 y 25 por ciento de los centros comerciales del país cerrarán en los próximos cinco años, como parte del impacto por las ventas en línea.

Para el 2030, destaca el informe, el consumo de prendas de vestir representarían el 35 por ciento de todo el comercio electrónico, en contraste al 17 por ciento actual.

Mientras le saca brillo a unos barandales metálicos, Noris Fernández se muestra sorprendida por lo que podría ocurrir si cerraran Macy’s Plaza, centro comercial en el que 15 empleados como ella laboran en limpieza por la noche y otra cantidad similar en el día.

“La mayoría de los empleados de estos negocios son latinos”, aseguró, señalando con una mano la tienda de departamentos del mismo nombre del ‘mall’, así como locales de teléfonos, cafeterías y restaurantes, entre otros establecimientos.

Estos augurios, según Tayde Aburto, presidente de la Cámara Hispana de Comercio Electrónico, no son novedosos porque desde hace nueve años él empezó a hablar del tema y nadie prestaba atención.

Lo que sí le sorprende, aseguró, es que algunos entre la comunidad latina todavía rechacen el internet para los negocios.

“Es una tendencia que no va a parar”, indicó el empresario, destacando que los que no se sienten cómodos comprando en línea, están yendo al internet para hacer comparaciones de precios; sin embargo, sostiene que son los ‘milenios’ los que han cambiado estos patrones.

“Viene una camada de consumidores muy jóvenes que están súper acostumbrados a comprar en línea; conforme se siga haciendo vieja la población el comercio electrónico seguirá creciendo”, apuntó Aburto.

A juicio de Sandy Cajas, presidenta de la Cámara de Comercio Regional Hispana, el cierre de tiendas o centros comerciales no significa que el consumidor ha dejado de comprar, porque ella observa que siempre hay clientes recorriendo los establecimientos.

“Lo que ha pasado es que los consumidores se han vuelto más inteligentes en comprar”, advirtió la experta, asegurando que los clientes latinos no acuden a un negocio solo porque represente su cultura o su idioma de origen en un valla publicitaria o en un estante.

“El consumidor hispano está buscando los mejores precios y compra donde le ofrecen el mejor producto, aunque no sea un negocio latino”, concluyó Cajas.

 

 

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