Delegaciones de L.A. participarán en evento de beatificación de Monseñor Romero

Varias delegaciones de L.A. participarán en evento de beatificación de Monseñor Romero

Varias delegaciones encabezada por el concejal de la ciudad de Los Ángeles, Mitch O’Farrel, se preparan a viajar a El Salvador con motivo del evento de beatificación del obispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado en esa nación el 24 de marzo de 1980.

Después de que el caso de Romero se mantuviera bloqueado por más de 15 años, el Papa Francisco lo declaró mártir el pasado 3 de febrero, abriéndose el camino para convertirlo en beato, hecho que se celebrará el próximo 23 de mayo.

“Creo que Monseñor Romero a través de su trabajo y ejemplo se convirtió en una figura única de influencia no sólo en Centro América, luchando contra la injusticia, desigualdad y opresión”, destacó el concejal O’Farrel.

O’Farrel es parte del contingente de once personas, que saldrá el próximo jueves, junto a personal de la Clínica Romero y el Fondo Salvadoreño Americano para el Liderazgo y la Educación (Salef).

Otros grupos, organizados por iglesias y entidades comunitarias, estarán sumándose a la celebración por su propia cuenta, entusiasmados por lo que representa la beatificación del obispo, señaló la cónsul María Mercedes López.

“El entusiasmo es grande porque estamos culminando un proceso de reconocimiento formal de lo que significa el legado de Monseñor Romero”, manifestó la funcionaria consular.

Según las autoridades salvadoreñas, esperan que lleguen 285 mil personas de diferentes partes del mundo, entre ellos jefes de estado, líderes religiosos y feligreses que conocen el legado de quien llaman ‘San Romero de América’.

“La mejor forma de pagarle tributo a Monseñor Romero es que se conozca su sacrificio por los pobres, hay que seguir abogando porque se haga justicia, porque hasta hoy no se han condenado a los autores del crimen”, asevera Carlos Vaquerano, director ejecutivo de Salef.

Para las personas que no puedan viajar, se estarán realizando diferentes eventos locales. En la Iglesia Santo Tomás proyectarán la transmisión en vivo por televisión, también se desarrollará una peregrinación que concluirá en la Plaza Romero, ubicada en el parque MacArthur.

Sobre el obispo mártir

Antes de que iniciara el proceso de canonización, en los ’90, los devotos locales y extranjeros realizaban peregrinaciones a la tumba del obispo en la Catedral de San Salvador.

En el 2010, en la visita que el presidente Barack Obama realizara a El Salvador pasó por la cripta de Romero; a principios de 2015, hizo lo mismo Ban Ki-Moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

‘La voz de los sin voz’, como se conoce al prelado religioso, promovió la justicia social y respeto a los derechos humanos, en medio de una vorágine de violencia y falta de espacios democráticos, donde la denuncia y las protestas se pagaban con la muerte.

Un día antes del asesinato, en la homilía dominical, el arzobispo de San Salvador invitó a los miembros de los cuerpos de seguridad a detener las represiones en contra del pueblo, pidiéndoles que prevaleciera el mandamiento bíblico de ‘no matar’.

“Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado”, exhortó.

En su mensaje, Monseñor Romero agregó: “En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión”.

El 24 de marzo de 1980, el obispo fue asesinado de un disparo certero al corazón, mientras oficiaba una misa en la capilla del hospital La Divina Providencia, crimen pepetrado por un francotirador. Al momento de su muerte el sacerdote tenía 62 años.

Este crimen se convirtió en un reguero de pólvora que agitó un conflicto civil, el cual se extendió por 12 años. Asimismo, se generó una ola migratoria hacia Estados Unidos, convirtiendo a la ciudad de Los Ángeles en un refugio para miles de salvadoreños.

Según el informe de la Comisión de la Verdad, creada después de la guerra por la ONU, el autor intelectual del magnicidio fue el mayor Roberto d’Abuisson, fundador de los escuadrones de la muerte y del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

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