Comentarios fuera de tono en las redes sociales son capaces de traspasar la ley penal

Comentarios fuera de tono en las redes sociales son capaces de traspasar la ley penal

Un comentario en Twitter realizado por Lars Maischak, profesor de Historia en la Universidad Estatal de California en Fresno, fue la causa de su suspensión, después de publicar en su cuenta de esa red social: “Para salvar la democracia estadounidense, [Donald] Trump debe ahorcarse”.

El referido mensaje, publicado a finales de febrero, tomó fuerza cuando lo retomó el portal Breitbart News, a comienzos de abril; sin embargo, este caso pone en el debate las implicaciones del uso de los medios sociales cuando van más allá de la libertad de expresión.

A juicio de Guadalupe Lúa, experta en redes sociales, la libertad de expresión impera cuando se publica una opinión o un pensamiento sobre un tema, pero cuando alguien trata de provocar con un mensaje y los seguidores se “enganchan” existe el riesgo de hablar más de la cuenta.

“Cada persona es libre de decir lo que quiere, pero está en uno actuar; recibir el mensaje o no”, reflexionó. “Si uno se engancha se puede caer en la provocación y hay temas como la religión y la política en donde tenemos que caminar con ganchitos, porque son muy sensibles”.

Un comentario que se interpreta como amenaza hacia el presidente, si después de una investigación se comprueba la veracidad puede convertirse en cinco años de prisión. En el uso cotidiano, las publicaciones hacia otra persona con el mismo tono tiene iguales consecuencias.

Ambrosio Rodríguez, abogado especializado en derecho penal, explica que según el Código Penal 422 la amenaza tiene que ser clara, eminente y inequívoca. En ese caso, la víctima puede argumentar la denuncia  ante la policia en el miedo e inseguridad que le provoca el mensaje.

“En el sentido legal para que [la amenaza] sea un crimen tiene que ser dirigido a la persona”, subrayó el jurista.

En la actualidad, los mensajes que se publican en las redes sociales como Twitter y Facebook se pueden restringir; no obstante, los comentarios fuera de lugar se riegan como la pólvora, porque alguien, un seguidor o un amigo, los retoma y los comparte por su propia cuenta.

“Se debería tener precaución en el tipo de lenguaje; si es una amenaza, no es algo que uno debería poner en el internet”, aconseja Carol González, licenciada en Comunicaciones, graduada de la Universidad de California en Riverside.

González es de la idea que se requiere un poco de razonamiento para no causar alarma; en ese sentido plantea que por estar cómodo, detrás del teclado de una computadora o un teléfono, no es para decir cualquier cosa.

“Si uno no le puede decir algo a la cara a alguien, tampoco lo debería decir en la computadora”, analizó.

En la misma dirección, Maricela Cueva, especialista en redes sociales y vicepresidente de la firma VPE Public Relations, advierte que se debe trazar una línea cuando se trata de amenazas, porque ese tipo de actos son contrarios a la libertad de expresión.

“Aunque uno puede decir algo en broma, las consecuencias son en serio. Lo mejor es evitar de hacer cualquier tipo de amenazas en las redes sociales, especialmente contra el presidente, porque puede costarle su empleo o una visita del Servicio Secreto”, manifestó la experta.

La capacidad para discrepar y argumentar un punto de vista diferente con una persona, aunque se trate del presidente, tiene sus formas.

Octavio Pescador, investigador y profesor de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), explica que si Trump con su discurso lacera, denigra y hiere existen los contrapesos en el Congreso, en el sistema judicial y en las elecciones.

El académico agrega, además, que si no se está de acuerdo con el madatario con injurias e ira poco se puede lograr; por lo tanto, en virtud de la profesión y ética es cómo se debe reaccionar.

“Si eres educador te están pagando para educar a los jóvenes, no para ridiculizar a nadie”, aseguró el investigador, destacando que con argumentos críticos se pueden defender puntos de vistas opuestos. “Este es un clásico caso donde el respeto al derecho ajeno es la paz”, concluyó.

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