Graduada con honores alienta a los estudiantes a terminar la universidad

Latina sale de la universidad con honores a pesar de una enfermedad que le impide escribir

A los 26 años de edad, Vanessa Rojo padece de artritis reumatoide, una condición que en muchas ocasiones le impide tomar apuntes en la escuela. Sin embargo, la joven demuestra que todo es posible al haberse graduado este mes con honores de Cal State Fullerton University (CSUF).

El Reconocimiento al Estudiante Sobresaliente que otorga la universidad, se le brinda a los alumnos con calificaciones excelentes en todas sus materias, mientras ofrecen algún servicio en su escuela y se mantienen en diferentes actividades extra curriculares académicas.

Para Vanessa, obtener una maestría en kinesiología, la ciencia del movimiento humano, es la traducción de su esfuerzo, pasión y sacrificio. Por lo que ahora, invita a todos los estudiantes a seguir sus pasos sin importar los obstáculos que enfrenten.

“Si quieres graduarte, no te detengas. Existen muchas limitaciones en la vida de un joven para no asistir a la escuela como el dinero, la falta de tiempo o una enfermedad. Pero todo es posible si no te sales del camino”, señala Vanessa. “Hoy en día, muchos empleos requieren un título universitario, ya no es como antes que solamente se requería el diploma de preparatoria”.

Este año fue la maestría, para el siguiente será un doctorado para impartir clases a nivel universitario, dice la joven que por ahora sirve como asesora estudiantil en CSUF.

No obstante, el pensamiento de Vanessa no fue siempre impartir clases sino ser una veterinaria a pesar de que en ocasiones la artritis le impide mover sus dedos.

“La verdad me empezó a dar miedo cortar la piel de animales y ver la sangre así que decidí buscar otra forma de combinar mi pasión por la anatomía, la fisiología y la educación física”, dice Vanessa.

“El cambio me preocupó porque este es un error que comenten muchos estudiantes; les gusta una profesión, pero a la hora de seguirla estudiando se dan cuenta que no es verdaderamente lo que les apasiona”, dice Vanessa.

Pero hay que recordar que “ahí no se detiene la vida… debes buscar lo que realmente te guste”, señala la joven que finalmente encontró el estudio de la kinesiología.

Una vez encontrado su sueño, otro obstáculo de Vanessa fue la artritis que le entumía los dedos y le impedía tomar notas.

“No sé cómo le hice para continuar mis clases al empezar la universidad, pero una vez que supe que todos mis exámenes se basarían en escribir ensayos, me dediqué a buscar ayuda dentro de la misma escuela y el Servicios de Apoyo para Deshabilitados me brindó guías de cómo continuar en las clases”, recuerda Vanessa.

Su enfermedad tampoco le impidió hacer lo que tanto le gustaba. Rojo se incorporó a tres bandas sinfónicas de su escuela para tocar el cuerno francés, un instrumento de viento.

“No siempre estuve involucrada en actividades de la escuela porque era muy tímida, pero yo le digo a todos los estudiantes que lo hagan porque se ve muy bien en su currículo”, sostiene la joven.

“Como asesora, le digo a los estudiantes que salgan y obtengan alguna experiencia en su ramo. Les digo que no tengan miedo de preguntar y que estén dispuestos a arriesgarse, ya que una vez que vences tus temores, surgen muchas oportunidades”, agrega.

Sin sorprender a sus maestros, Rojo encontró la manera de combinar la música en su tesis sobre los efectos de la música en la recuperación de la fatiga de las piernas.

El tema de Vanessa implica mucho trabajo, por lo cual se asimila a la tesis que los estudiantes de un doctorado deben entregar, señala Jared Coburn, el profesor de quinesiología que la nominó para el reconocimiento.

“Vanessa es una estudiante de alto desempeño, muy madura y considerada con otros estudiantes”, dice Coburn, “Puedo decir fácilmente que es una de las mejores alumnas que la universidad ha tenido”, agrega.

Asimismo, Todd Miller, su profesor de música, señala que “Vanessa tiene la pasión, la dedicación y tenacidad para hacer lo que se preponga y en la música no es la excepción”.

Vanessa admite que estos logros se deben también a los sacrificios que ha hecho al faltar a eventos familiares, salir con amistades e inclusive vivir con varias compañeras de cuarto para poder pagar sus estudios.

“Pero nada es para siempre y el tiempo pasa muy rápido. Cada sacrificio vale la pena si terminas haciendo lo que tanto amas”, dice Vanessa.

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