‘No hay raza superior a otra’: un pastor del condado de Orange denunció a los supremacistas durante un festival religioso

Pastor del condado de Orange denunció a los supremacistas durante un festival religioso

Un popular pastor del sur de California denunció a los nacionalistas blancos y pidió por “un despertar espiritual” en el inicio de un retiro cristiano anual en Anaheim, este fin de semana, donde acudieron más de 25,000 personas.

“Para los seguidores de Jesucristo, no hay lugar para la intolerancia o el prejuicio de ningún tipo”, afirmó el pastor Greg Laurie ante la multitud reunida en el Angel Stadium, en su discurso de apertura, el viernes por la noche. “Veo personas que llevan cruces y usan esvásticas; hablan de la supremacía blanca. No hay ninguna raza que sea superior a otra; todos somos parte de la raza humana”.

Laurie es el pastor principal de Harvest Christian Fellowship en el condado de Orange, un área conocida por sus raíces conservadoras. Cada año, la iglesia realiza el SoCal Harvest, una reunión festiva, de tres días de duración, que ofrece comida, testimonios y actuaciones musicales de artistas cristianos populares.

Laurie comenzó su mensaje de la noche -el punto culminante del evento- abordando la división racial y política que ha preocupado ampliamente a la nación esta semana, luego de la protesta de la supremacía blanca en Charlottesville, Virginia, que acabó con la vida de una persona. Después de esos hechos, el presidente Trump efectuó polémicos dichos al culpar a ambos bandos (los manifestantes y sus opositores) por la violencia.

Laurie llamó a su discurso “Una segunda oportunidad para los EE.UU.”. El pastor comentó acerca de las tensiones de la década de 1960 y su propio pasado problemático, con uso de drogas y “lleno de odio”. “Cuando te conviertes en cristiano, esas barreras bajan”, afirmó. “Las barreras raciales se caen, los prejuicios se caen”.

Laurie aseguró que hay muchas amenazas a los EE.UU. en estos momentos -la tensión interna, el terrorismo, las armas nucleares de Corea del Norte- y pidió a la audiencia que ore por un despertar espiritual. “Ruego que tengamos otra revolución de Jesús en el país”, afirmó. “La necesitamos más que nunca”.

Varios de los asistentes al festival el sábado se mostraron de acuerdo con el mensaje de unidad y diversidad. “Dios nos considera a todos iguales”, afirmó Ernie Vásquez, un residente de Maywood, de 39 años de edad, quien concurrió al evento junto con su esposa y su hijo de tres años. “Dios no mira el color. Los EE.UU. no deberían promover el racismo; ciertas razas contra otras. Todos los nazis y esas cuestiones, es realmente desagradable”.

Alora Twine, de 21 años y residente de Anaheim, quien asistió al festival junto con dos amigas, señaló que los estadounidenses “necesitamos realmente estar unidos en vez de desgarrarnos unos a otros”. La joven consideraba que estaba bien que la estatua del general confederado Robert E. Lee en Charlottesville permaneciera allí, hasta que ésta se convirtió en un punto focal para la violencia racial. Un grupo de supremacistas blancos organizó un mitin frente a la estatua para protestar por las iniciativas de la ciudad para derribarla.

Twine cree que el país ahora ha cambiado y que ese tipo de monumentos deberían retirarse. Además consideró que Trump se equivocó al culpar a ambos lados -los supremacistas blancos y los manifestantes opuestos a ellos- por la violencia desatada. La declaración del primer mandatario “suena a que él eligió un bando por sobre otro”, afirmó.

Dennis Beagle, un veterano de Vietnam de 70 años de edad tiene una visión diferente. “Pueden derribar todas las estatuas que quieran; eso no eliminará los prejuicios”, expuso. También considera que Trump fue honesto cuando responsabilizó a ambas facciones por la violencia en Charlottesville. “Es una situación siempre perjudicial para él”, explicó, “porque al decir la verdad es atacado; porque al decir la verdad es crucificado… como Jesús”.

Traducción: Valeria Agis

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