La Junta de Educación estatal autorizó cambios para clasificar los resultados de los exámenes

La Junta de Educación estatal autorizó cambios para clasificar los resultados de los exámenes

La Junta de Educación del Estado de California votó unánimemente sobre una propuesta polémica para cambiar la forma en que los resultados de los exámenes se traducen en calificaciones para las escuelas y los distritos escolares.

La votación del miércoles siguió a una larga discusión sobre si el grupo de diseño estadístico del estado trabaja en secreto, y si la modificación podría ser engañosa para los padres.

El cambio se efectuará en el Tablero Escolar de California, una nueva herramienta de calificación educativa implementada parcialmente este año, que busca proporcionar un sentido más holístico del rendimiento general de una escuela.

El Tablero traduce los puntajes de los exámenes en colores: azul para lo mejor, rojo para lo peor, y presenta varias medidas de éxito escolar con código de tonalidades.

Se estima que los datos subyacentes al Tablero se actualizarán pronto para reflejar una nueva ronda de pruebas a partir de 2017.

Los nuevos resultados mostraron estancamiento, algo que los funcionarios no planearon al definir los rangos de colores. “Adivinamos las tendencias”, dijo Sue Burr, miembro de la Junta. “Estábamos equivocados”.

Anticipándose a la actualización del Tablero, los funcionarios de educación señalaron que es necesario un cambio porque, de lo contrario, muchas escuelas y distritos que sólo hicieron pequeños cambios en sus puntuaciones aumentarían o disminuirían en dos colores de un año a otro. En una nota técnica enviada a la Junta de Educación, explicaron que cambiar las categorías mitigaría esta volatilidad.

Un grupo de 14 organizaciones de defensa de la educación escribió una carta conjunta en protesta por la medida, diciendo que ésta bajaría el nivel para los alumnos. En la reunión, algunos de ellos criticaron el hecho de que la propuesta hubiera aparecido en la orden del día a último momento, por sugerencia de un “grupo de diseño técnico” que se reúne en privado y no da a conocer públicamente sus miembros.

“El cambio, combinado con la forma en que se tomó la decisión, los hará vulnerables a la crítica de que cambiaron las reglas porque no les gustó el resultado”, argumentó Brian Rivas, director de política y relaciones gubernamentales de una de las organizaciones de Education Trust-West.

El superintendente adjunto Keric Ashley afirmó revelaría los miembros a cualquier persona que pregunte, pero “estamos tratando de aislarlos de aquellos sin experiencia técnica”.

Incluso los profesionales consideraron que el cambio estadístico es confuso. “Hemos estado aquí los últimos 30 o 40 minutos explicándonos esto a nosotros mismos”, manifestó Bruce Holoday, miembro de la Junta de Educación. “Tenemos que tener cuidado acerca de cómo comunicar esto a los padres”.

Los ajustes fueron aprobados por unanimidad, pero dos miembros del organismo, Patricia Rucker y Feliza Ortiz-Licon, pidieron un desglose de cómo se vería el rendimiento de los alumnos de minorías con los nuevos cálculos.

Grupos de estudiantes también asistieron a la reunión para pedir al estado que mida el ambiente escolar -qué tan segura es una escuela- en una encuesta anual. Los miembros de la Junta expresaron reservas al respecto y no tomaron ninguna medida.

 

Traducción: Diana Cervantes

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